PARA LA ABOGADA QUERELLANTE POR LA DAIA, EN LA ARGENTINA “DELINQUIR ES MUY BARATO”
En diálogo con el programa “De Radio Somos”, que se emite todas las tardes por LT10, Nercellat aseguró que el fallo es “absolutamente reprochable desde el punto de vista jurídico”.
“Creemos que es así porque se decretó la nulidad del auto mismo que resuelve que los policías sean investigados. No existe un convencimiento de que no hayan sido partícipes. Se decretó la anulación del juicio y esto absuelve a los imputados de todo los demás por los que llegaron al tribunal oral”, explicó.
“Durante el juicio escuchamos la voz de Ribelli hablando con Ibarra, coordinando la detención de una persona para sacarle dinero y bienes, o dictándole a un médico policial como se arregla una pericia para que una masacre a unos adolescentes pareciera un enfrentamiento. Hablan de armado de la causa, pero ¿Las pruebas que vimos en las audiencias, que estaban directamente actuadas por los imputados, tampoco existió? ¿O se trataba de gente imitando sus voces, proyectando delitos?”, agregó.
Señaló que van a esperar los fundamentos de esta decisión, que se conocerán el 29 de octubre, pero que hasta el momento, lo único que entiende es que “la justicia no quiso condenar a los policías bonaerenses”.
Consultada sobre las irregularidades cometidas por el juez Juan José Galeano, la presunta colaboración de Carlos Corach y la SIDE, la inacción de la Cámara de Diputados en marcar irregularidades de Galeano, contestó: “Esas acusaciones se encuentran siendo investigadas, nosotros le pedimos a este tribunal que citara a Corach. Este mismo tribunal negó la comparecencia de Corach y ahora lo acusa. Hay cosas que no entendemos, aún sabiendo que hubo ocultamiento y obstrucción desde el sector político”.
Sostuvo que lo peor es que, al ser absueltos, los imputados no pueden volver a ser investigados, por lo que este “capítulo quedará siempre sin culpables”.
“El sabor que nos queda es que delinquir en la Argentina es muy barato”, enfatizó.
EL FALLO
Después de tres años de juicio oral, quedaron desvinculados los únicos cinco acusados de ser la conexión local del ataque. El tribunal dijo que parte de la causa fue “construida” sólo para incriminarlos.
Una parábola que era imposible de imaginar hace diez años y 43 días, cuando la AMIA se desplomó sobre sus cimientos. Pero así es: ayer fueron declarados inocentes los únicos detenidos por el atentado, mientras que los encargados de investigar terminaron denunciados ante la Justicia.
Así se cierra una etapa crucial y tal vez irreparable del proceso judicial más importante del país desde el juicio a las Juntas Militares que terminó en 1985. Con un veredicto contundente, luego de un juicio oral de casi tres años: la absolución de los cinco principales acusados, pero también la conclusión de que gran parte de la investigación estuvo preparada con la única intención de culpar a esos acusados. Es decir, que fue “construida” por la Justicia y otros instrumentos del Estado para encontrar una “solución” al caso, sin importar la verdad.
Los beneficiarios directos del veredicto fueron el vendedor de autos robados Carlos Alberto Telleldín y cuatro ex miembros de la Policía bonaerense: Juan José Ribelli, Raúl Edilio Ibarra, Anastasio Irineo Leal y Mario Norberto Bareiro. Estaban acusados de preparar (Telleldín) y entregar a los terroristas (los policías) una camioneta Trafic que se usó como coche bomba, aquel 18 de julio de 1994. Ellos eran hasta ayer los únicos acusados de “la conexión local” del atentado, que así quedó prácticamente en la nada.
Telleldín llevaba diez años preso; los policías, más de ocho. Aunque el Tribunal ordenó la libertad de todos, Telleldín y Ribelli no saldrán en forma automática porque antes deben resolver procesos que les siguen en otros juzgados por delitos comunes.
El veredicto fue anunciado minutos después de las seis de la tarde, en una sala de audiencias de máxima seguridad de los Tribunales Federales de Retiro. El presidente del Tribunal, Miguel Pons, tosió apenas, para aclarar la garganta, antes de empezar a leer la resolución. A su lado, los otros jueces, Gerardo Larrambebere y Guillermo Gordo, seguían la escena en silencio. Lo único que se escuchó en los casi veinte minutos siguientes fueron los abrazos de los familiares de los acusados, que se iban quebrando, de a uno, en llantos silenciosos, acaso todavía desconfiados.
La felicidad de los absueltos culminó en aplausos y más abrazos. Aunque parecía cantado que el veredicto iba a ser bueno para ellos y malo para la Fiscalía y las querellas que acusaban, el minuto después se cargó del dramatismo de los momentos únicos.
Sorprendieron, de todos modos, los argumentos del tribunal. Si bien serán dados a conocer en forma completa el 29 de octubre, un comunicado de prensa aclaró los principales puntos:
> Fue anulada toda la acusación contra los policías implicados, ya que, según el tribunal, el juez Juan José Galeano, quien investigó el atentado desde el primer día, “orientó su actuación en construir una hipótesis incriminatoria, pretendiendo atender las demandas de la sociedad, a la vez que satisfacer oscuros intereses de gobernantes inescrupulosos”.
> Se dio por probado que la AMIA fue destruida con un coche bomba y que al menos el motor de esa camioneta estuvo en manos de Telleldín días antes del atentado. Pero aún así, los jueces entendieron que entregó la camioneta “de manera onerosa”, sin saber para qué sería usada, y no se sabe a quién.
Aunque la sola anulación de la acusación contra los policías al canzaba para liberarlos, los jueces invocaron “el derecho a la verdad” en un juicio de importancia histórica. Por eso de todos modos analizaron los indicios que había contra los policías. Y concluyeron en que “no se demostró, en modo alguno”, que hayan recibido de parte de Telleldín la camioneta que luego se convertiría en coche bomba, como pretendía la Fiscalía.
Los más críticos hacia el veredicto fueron los abogados de la DAIA, la entidad política de la comunidad judía, que durante años había apoyado la investigación de Galeano. En cambio, los representantes de la AMIA dijeron que se tomarían unas horas para evaluar qué hacer o decir.
Además de acusar por varios delitos al juez Juan José Galeano, los jueces denunciaron a otros dos jueces que intervinieron indirectamente en el caso, a dos ex funcionarios menemistas (el jefe de la SIDE y el ministro del Interior), y a siete legisladores que integraban una comisión bicameral de seguimiento del caso, acusados de encubrimiento.
Poco o nada quedó de la hipótesis que durante diez años gobernó el caso AMIA y alimentó las esperanzas de sobrevivientes, familiares de las víctimas y de la sociedad. Otro juez federal, Rodolfo Canicoba Corral, es ahora quien debe seguir investigando el atentado, una misión que se hace cada vez más difícil. Y deberá partir de esta base: Telleldín no fue cómplice de los terroristas y los policías, ni siquiera debieron haber estado presos.
En el camino, se perdieron diez años y 43 días.
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