PARA LAMBERTO, EL ACTUAL CONGRESO NACIONAL “ES EL DE PEOR NIVEL”
El legislador por Santa Fe, quien ingresó a la Cámara baja en 1985, vuelve a hacer profesión de fe reutemista, cree que el PJ está disciplinado con el presidente de la Nación, Néstor Kirchner, y evalúa las luces y sombras de la economía.
En una extensa entrevista con La Capital, Lamberto sostiene que “el Parlamento ha tenido momentos mucho más brillantes que los del año pasado. De cualquier manera, es un aditamento histórico respecto del comportamiento del peronismo en el gobierno: el justicialismo es un partido disciplinado pese a su manifestación externa de desorden permanente. A la hora de las decisiones, se encuadra”.
-¿Qué evaluación política hace del presidente?
-Es un gran constructor de poder. Fue ganando adhesión con la implementación de medidas reclamadas por la gente. Justo es reconocer que la economía en crecimiento jugó un papel importante.
-Se habló durante casi todo el año pasado de la “madre de todas las batallas” respecto a un enfrentamiento entre Kirchner y Duhalde.
-Me parece que esa supuesta “madre de todas las batallas” existe en la mente de algunos que ven al peronismo desde afuera y a los que les gustaría observar peleándonos. Esto no fue y no será. Las decisiones se tomarán dentro del peronismo, aun con la diversidad que supone. Cuanto más se apuesta a que el PJ se rompe, más nos unimos. Una prueba muy importante será la elección del 2005, donde vamos a ganar en casi todo el territorio nacional.
-Usted votó contra los superpoderes para el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, ¿Le trajo dolores de cabeza?
-No. En realidad, a ese artículo nunca lo voté. No se lo voté tampoco a (Fernando) De la Rúa. Es un artículo innecesario. El presupuesto es un límite y si no hay límites ese ejercicio se desnaturaliza. Es malo no tener un presupuesto dentro de la ley de administración financiera.
-¿Cómo observa el futuro mediato e inmediato de la economía?
-Tenemos algunas cosas muy importantes: avances en materia de crecimiento, recuperación de puestos de trabajo y salarios de algunos sectores. Y quedan problemas estructurales que son complicados: hay que resolver la cuestión de la deuda, que signará el destino de la Argentina en los próximos años; hay que definir un sistema previsional que, sin dudas, recibió tantos ataques que quedó sujeto a la endeblez; hay que terminar de solucionar el problema de los bancos… Para que una economía funcione tiene que tener instituciones bancarias que otorguen créditos; y hay un tema en el que no tiene nada que ver el gobierno: la pobreza estructural de gente a la que hay que capacitar, formar, integrar a la sociedad. Esta será la cuestión más compleja de resolver.
-La Argentina es hoy un país dividido en dos: por un lado Capital Federal y el conurbano bonaerense llenos de conflictos salariales, movilizaciones y, por el otro, el interior de la Pampa Húmeda disfrutando del “paraíso sojero”.
-La época de la convertibilidad hacía eje en los servicios, y las ciudades que estaban más ligadas a ese sector gozaban de mayor nivel de ingresos. Era la era de los cajeros automáticos, teléfonos celulares, centros comerciales. Mientras, el interior productivo estaba totalmente postergado. El cambio de reglas de juego generó que el interior productivo tuviera una salida de la crisis mucho más rápida. Esto se ve en los pueblos que están ligados al agro, la agroindustria o la producción. Las grandes ciudades son las que tienen los mayores conflictos.
-Usted es un viejo conocedor del peronismo santafesino: por primera vez desde el 91 parece haberse visto obligado a “desalambrar” la provincia, entrando en acción los autoproclamados “operadores nacionales del gobierno nacional” pugnando por llevarles dirigentes al presidente.
-Hay que tener memoria de lo que ha pasado en el peronismo: hay sectores que tienen encuadramiento, protagonismo y relevancia dentro de una estructura en la provincia que apareció como hegemónica en los últimos años, otros que estaban afuera de esa estructura y que hoy ven una posibilidad cierta de adquirir protagonismo por otros caminos. Creo que finalmente habrá un acuerdo entre el PJ provincial y el presidente.
-¿Y cómo juega usted?
-Yo seguiré estando al lado de Reutemann, en esto no tengo ninguna duda. El sector que lidera Reutemann trabajará junto al del presidente Kirchner.
-¿La caída de la ley de lemas es el certificado de defunción de las victorias peronistas en Santa Fe?
-Son otras reglas, y hay que acostumbrarse a jugar con ellas. El peronismo ganó con o sin ley de lemas. Sin dudas que se cargaron tanto las tintas sobre la ley de lemas que muchas de las virtudes que tenía se perdieron. Vuelve a jugar un papel crucial el partido, y es nuestra responsabilidad contener a todos los sectores. Vuelve a tener sentido una palabra muy reconocida en el peronismo: la unidad.
-¿Le tocó participar de un Congreso tan gris, tan “levantamanos”, con tal escaso grado de debate con el actual?
-No. De todos los Parlamentos que integré, éste es el de menor nivel. De los que participé hubo Congresos que fueron brillantes, con lucimiento de la oposición. Vamos a ver cómo se inicia este segundo año. Hay muchos diputados nuevos que tienen que aprender.
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