PARA LAVAGNA, SE COMPUSO LA RELACIÓN CON EL FONDO
Luego de varios meses de gran tensión, la asamblea 2005 del Fondo Monetario Internacional, que culminó ayer, sirvió para que el Gobierno y el organismo recompusieran la relación y sentaran las bases para negociar antes de fines de año un acuerdo que le permita a la Argentina refinanciar parte de sus vencimientos de deuda.
El ministro de Economía, Roberto Lavagna, no quiso formular declaraciones durante su estada en Washington, pero en un encuentro breve y casual con LA NACION dijo que “el nivel de diálogo fue muy bueno” con Rato y con el staff técnico que conduce Anoop Singh. Lavagna, que estaría hoy en Nueva York y luego regresará a Buenos Aires, evitó brindar mayores precisiones.
Una de las claves para avanzar es la seguridad del ministro, transmitida ante la conducción del Fondo, de que el presupuesto 2006, que incluye una meta de superávit del 3,2%, comenzará a tratarse antes de las elecciones, pese a la dura interna que existe entre el kirchnerismo y el duhaldismo y que repercute en el Congreso.
El otro factor de distensión fue la declaración argentina (formulada a través de Chile, que tiene en este momento la representación del país en el Comité Monetario y Financiero Internacional del organismo) de que, en el marco de un acuerdo con el Fondo, habrá una solución para los bonistas que no aceptaron el canje.
Al respecto, ayer el director gerente del organismo, Rodrigo de Rato, dijo en la conferencia de prensa de cierre del encuentro que esperaba la propuesta argentina para los acreedores. De todos modos, el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, se preocupó por subrayar que “no hay nada en preparación para los que no ingresaron en el canje”. Quiere restar expectativas de una solución inmediata para los hold outs.
Buen clima
Lavagna sabe que ésta es la primera de las asambleas del FMI, en las que participa desde 2003, en la que puede mantener un diálogo “normal” con los funcionarios del organismo. El buen clima, que marca un giro incluso respecto de la reunión semianual de abril -cuando el canje de la deuda aún no había terminado-, permite inferir que después de las elecciones se buscará negociar un acuerdo, según pudo saber LA NACION de calificadas fuentes del Palacio de Hacienda. Este acercamiento se produjo luego de las beligerantes declaraciones del presidente Kirchner y de otros funcionarios del Gobierno contra el Fondo Monetario.
“Ahora vamos a hablar tranquilos, pero ya está instalado el buen nivel de diálogo, por primera vez desde que asumimos. Es lo mismo que ocurre con el nuevo presupuesto: éste es el mejor que presentamos en los últimos cuatro años”, sostuvo una de las fuentes. Al respecto, el funcionario descartó que la interna entre el kirchnerismo y el duhaldismo impida el tratamiento inmediato del proyecto presupuestario, que el Fondo quiere analizar para negociar.
De hecho, la semana pasada, cuando Lavagna concurrió al Congreso con el secretario de Hacienda, Carlos Mosse, mantuvo “un muy buen encuentro con legisladores de ambos sectores, que expresaron su entusiasmo por tratar el presupuesto antes de las elecciones”, se detalló.
Esta sensación de tranquilidad fue transmitida por Lavagna en dos cenas con ejecutivos del organismo: la que mantuvo el viernes con Anoop Singh -por invitación del auditor- y, anteanoche, con el propio Rato, cuando ambos compartieron la mesa en el homenaje al presidente saliente del Banco Interamericano de Desarrollo, Enrique Iglesias.
Así, el ministro buscó demostrar que la pelea política hasta ahora no se ha trasladado al terreno económico.
Con la misma seguridad, se afirmó que el diálogo para tejer un programa se desarrollará sin apuro: “Lo importante fue haber podido recomponer las relaciones y prepararnos para lo que viene. Pero no estamos desesperados porque por ahora tenemos financiamiento asegurado”, sentenció el informante.
¿Hubo protestas por las tarifas o por el retiro de Suez de Aguas Argentinas? El ministro jura que en estos días no le plantearon exigencias y así se lo habría hecho saber al presidente Néstor Kirchner en las conversaciones telefónicas que mantuvo con Buenos Aires. De todos modos, el ministro sí admite haber recibido preguntas focalizadas en cómo se atraerán inversiones, un factor clave para sostener el crecimiento.
Antes que nada, el funcionario reiteró que la inversión llegará al 21,5% del PBI este año y que se necesitan 2 puntos y medio más para prolongar la recuperación económica.
Al parecer, Roberto Lavagna no recibió interrogantes sobre el control de la inflación, a diferencia de lo que le ocurrió al presidente del Banco Central, Martín Redrado, en los diversos seminarios y encuentros privados que mantuvo. Redrado afirmó –y hoy se lo repetirá por la tarde a la directora ejecutiva del Fondo, Anne Krueger, que el ajuste de precios relativos no está mostrando “un efecto de segunda ronda” que permita prever una espiralización inflacionaria.
Además, expresó que es lógico observar este aumento en el sector de los servicios no transables y, en sintonía con Lavagna, que el traspaso de la devaluación a los precios ha sido más bajo que en otros países que abandonaron un régimen con tipo de cambio fijo.
Conformidad
Tanto Lavagna como Redrado se sienten conformes porque la Argentina salió en esta asamblea de la línea de fuego en la que estuvo colocada en encuentros previos del organismo. Cerca del jefe del Palacio de Hacienda consideran que este cambio “es razonable porque la situación económica sigue evolucionando y ellos por primera vez lo reconocieron”.
Además, los países más belicosos, como Italia y Japón, no presionaron este año como en reuniones anteriores para condenar a la Argentina por la deuda en default. “Ahora no tienen por qué pelear”, opinó la fuente.
Por otro lado, cerca del jefe del Central se indicó que, además de que la Argentina pudo mostrar mejores indicadores que en 2004 (con el canje sellado y el superávit consolidado cerca de un 4%). Pero nada será fácil. Lo demostró ayer Rato, cuando en la conferencia de cierre del encuentro, insistió: “la Argentina necesita una estrategia para los hold outs; es algo que el Gobierno debe proponer”, dijo ante una consulta.
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