PARA NO SER POBRES, SE NECESITAN 832 PESOS
El agujero del bolsillo. La canasta básica total (CBT) subió 0,35 por ciento en diciembre y trepó al 12,3 por ciento durante 2005, igualando así el registro de los precios minoristas, lo que significa que una familia tipo necesita 831,55 pesos para no caer por debajo de la línea de la pobreza.
Así se desprende del trabajo difundido ayer por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), cuya medición reflejó además que el mes pasado la canasta básica alimentaria (CBA) –que contiene solo la comida indispensable para subsistir, o casi– bajó 0,1 y se ubicó en 384,98 pesos. La desesperación y la presión oficial para alcanzar un acuerdo de precios con distintos sectores –que previamente se reflejó en un duro cruce del presidente Néstor Kirchner con los supermercadistas y con la inédita medida de triplicar las retenciones a las exportaciones de carne– logró un efecto clave, pero que recién llegó a las góndolas (y no a todas, ver aparte) en el último mes del año. La preocupación oficial no fue para menos: según estimaciones de distintas consultoras por cada punto que aumenta la inflación unas 100 mil personas caen por debajo de la línea de la pobreza.
El resumen del año no pudo ser peor para los sectores de ingresos fijos: la CBT aumentó un 12,3 por ciento en 2005, en línea con la inflación minorista, mientras que la CBA avanzó un 15,2 por ciento, tres puntos por encima del índice de precios al consumidor durante el mismo período, lo cual en buen romance quiere decir que fueron los sectores más desprotegidos los que más acusaron el golpe inflacionario.
La progresión anual de la canasta total fue la siguiente: en enero de 2005 costaba 745,40 pesos, en febrero 760,54, en marzo 772,71, en abril 772,65, en mayo 771,73, en junio 778,31, en julio 787,08 y en agosto 791,50. Fue en setiembre de este año cuando cruzó la franja de los 800 pesos para una familia tipo –cuatro personas con dos menores– al ubicarse en 801,82 pesos, en tanto que octubre subió a 809,33; en noviembre a 828,65 pesos y en diciembre trepó a 831,55 pesos.
En tanto, la evolución durante el año pasado de la canasta alimentaria fue la siguiente: en enero costó 335,76 pesos, en febrero 344,13, en marzo 354,45, en abril 352,82, en mayo 352,38, en junio 353,77, en julio 357,76, en agosto 363,07, en setiembre 371,23, en octubre 372,96, en noviembre 385,42 y en diciembre –según la medición del Indec por primera vez tuvo una baja–, retrocedió a 384,98 pesos.
No obstante, desde el Palacio de Hacienda señalaron ayer que el aumento de los precios no implica de manera directa un crecimiento de la pobreza, ya que, por contrapartida, se viene verificando un aumento del empleo –en especial del trabajo registrado o “en blanco”– y también una suba sostenida del salario promedio (ver aparte).
A diferencia de noviembre, cuando el índice de precios al consumidor (IPC-Costo de Vida) subió 1,2 por ciento y los comestibles tuvieron una escalada de casi el doble (2,1 por ciento), durante diciembre el rubro alimentos y bebidas subió menos: un 0,8 por ciento.
Ante ello, Economía también destacó que en este rubro se comenzó a notar una menor alza de precios por los acuerdos celebrados con las distintas cámaras empresarias, que se vio reflejado en las góndolas de los supermercados durante las Fiestas.
Precisamente, el alza de los alimentos para consumir en el hogar fue de apenas el 0,1 por ciento, mientras que los aceites y grasas bajaron un 0,9 por ciento.
Donde sí se registraron fuertes aumentos fue en los rubros esparcimiento y salud.
LEJOS DEL FMI, VA TODO A LA PRODUCCIÓN
La ministra de Economía, Felisa Miceli, recibió ayer al flamante presidente del Banco Provincia de Buenos Aires, Martín Lousteau, para coordinar la política crediticia de la banca pública con los incentivos oficiales a la inversión. Lejos ya, por haber pagado toda la deuda, de las presiones del FMI para privatizar el Bapro y el Nación, que Miceli conducía antes de saltar al Palacio de Hacienda, en la reunión se buscó coordinar a las dos instituciones crediticias más grandes del país en función de la línea por 4.500 millones de pesos para la producción en especial en base a programas como Fuerza Pyme, que impulsó precisamente Lousteau desde su reciente cargo de ministro de la Producción bonaerense.
LOS TRABAJADORES EN BLANCO LOGRARON SORTEAR LA INFLACIÓN
Los salarios de los trabajadores “en blanco” crecieron entre enero y noviembre del año pasado el 19 por ciento en promedio, impulsados principalmente por el incremento del 24 por ciento de las retribuciones del sector privado registrado. El dato resulta clave, luego que del indicador se desprende que los trabajadores en relación de dependencia lograron sortear la escalada inflacionaria sin mermar sus ingresos. Pero no todos: según los datos difundidos ayer por el Indec, en el mismo período de 2005 los sueldos de los trabajadores “en negro” crecieron 11 por ciento –por debajo del aumento del costo de vida, que para el mismo período año fue del 11,3 por ciento–, en tanto que los sueldos del sector público subieron un 12,9 por ciento, quedando así, con apenas ventaja, en una virtual “paridad” con la inflación.
El informe del Indec añade que el índice de salarios mostró un crecimiento del 0,98 por ciento en el mes de noviembre respecto de octubre de 2005, siendo la variación del indicador del 56,58 por ciento respecto del período base (octubre-diciembre de 2001).
Mientras el sector privado registrado mostró en noviembre un incremento salarial del 0,93 por ciento, el sector privado no registrado tuvo una mejora de 2,63 por ciento y el sector público se mantuvo sin variantes.
Respecto del período base, el sector privado registrado mostró una mejora del 86,32 por ciento, el no registrado subió 29,01 y el sector público logró aumentos del 25,06 por ciento.
Con todo, en concreto, la mejora del 24 por ciento en el sector privado registrado casi duplica al 12,9 por ciento del sector público y está 13 puntos por arriba de los trabajadores “en negro”.
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