PARA NOMBRAR LA DIVERSIDAD
“El ámbito municipal es reflejo de la sociedad y no escapa de la lógica de otras instituciones. De modo que aquí también circula un lenguaje sexista, aunque eso muchas veces no se perciba cotidianamente. Indicar esa circulación es el primer paso para desarticularla”. Esto explicó la concejala del bloque Socialista Silvia Augsburger, quien presentó un proyecto de decreto para elaborar un Manual de Lenguaje Administrativo No Sexista.
La iniciativa se plantea en el marco del Plan de Igualdad de Oportunidades entre Varones y Mujeres y el Departamento Ejecutivo será el encargado de instrumentarla a través del Área de la Mujer. La idea es conformar una comisión con redactores de ambos sexos que representen a cada secretaría del gabinete, centros de distrito, Dirección de Comunicación Social, Concejo Municipal, organizaciones no gubernamentales que abordan la temática de género e integrantes de la Maestría de Género y Desarrollo perteneciente a la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario (UNR).
El proyecto señala que la elaboración de un manual se orienta a familiarizar al personal de la administración municipal con las estrategias no sexistas que posee la lengua española y sensibilizarlo con los cambios que demanda la sociedad actual. “El lenguaje no es una creación arbitraria de la mente humana, sino un proceso social que influye marcadamente en nuestra percepción de la realidad, reproduciendo las desigualdades y discriminaciones existentes en la sociedad”, sostuvo Augsburger.
La concejala indicó que se trata de un proyecto de capacitación a mediano plazo, donde los principales involucrados serían los municipales encargados de los diversos estratos que implica la comunicación institucional. “Si logramos que la gente que trabaja en el proyecto se transforme en capacitadora, habremos dado un primer paso muy importante”, agregó.
“Es importante erradicar el sexismo lingüístico del lenguaje de la administración pública tanto en sus relaciones internas como en sus relaciones con la ciudadanía”, dijo Augsburger. Y citó como antecedente de trabajo en ese sentido al Plan de Igualdad de Oportunidades para Varones y Mujeres (Decreto 15.322) que establece en su primer objetivo realizar acciones tendientes a una comunicación y difusión inclusiva, sin discriminación.
El proyecto también contempla la inclusión de organizaciones no gubernamentales que trabajan sobre temáticas de género. Consultada sobre el tema, la coordinadora de la organización Rima, Gabriela De Cicco, se mostró conforme con la necesidad de avanzar en este tipo de análisis. “El lenguaje es poder y aquello que no se nombra no se hace visible”, indicó. “Para crear realidades inclusivas es necesario tener percepción de la existencia de una singularidad distinta en cada sujeto, que el lenguaje tiende a uniformar. En la diversidad, la gente empieza a encontrar a sus pares, porque la realidad no es uniforme entonces tampoco debe ser uniforme la manera de nombrarla”, sostuvo.
De Cicco explicó que el problema no pasa por lograr que en los mensajes protocolares se coloquen fórmulas como “los/las” para que las mujeres no queden por fuera del discurso. “Se trata de una postura mucho más compleja y advertida como espacio de reflexión desde hace apenas unos 50 años, cuando en 1949 apareció el libro El segundo sexo, de Simone de Beauvoir”, explicó. También recordó que un año antes se había publicado la Carta Universal de Derechos Humanos, que también debió ser revisada porque su discurso dejaba por fuera a las mujeres en varios párrafos. “La propuesta de Augsburger es interesante y necesaria, pero debería complementarse además con políticas públicas que abarquen diversos sectores sociales, como quienes están en edad escolar”, apuntó.
En ese sentido, la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia trabajó durante el año pasado la construcción de un lenguaje no discriminativo. La acción incluyó conferencias sobre problemáticas de género, entre otros grupos susceptibles de sufrir discriminaciones, y reparto de volantes callejeros que invitaban a reflexionar sobre el tema. También hubo proyectos educativos, como el que llevó adelante Claudia Mauri, docente y miembro de la Casa de la Mujer. Junto a alumnos de polimodal entre 15 y 17 años, la profesora abordó el tema del lenguaje sexista a través de la publicidad e invitó a sus alumnos a realizar propuestas que mejoren una comunicación más abierta y creativa. “Algunas chicas se interesaron por el tema enseguida y los más remisos fueron los varones”, explicó Mauri. “Al final del año, al ver todas las formas de sexismo encubiertas en los medios de comunicación, un alumno dijo que si hubiese sido mujer, se debería haber matado”, agregó. Ese planteo, al igual que el proyecto presentado por Augsburger, refleja la necesidad de avanzar hacia formas discursivas respetuosas de la diversidad.
Este contenido no está abierto a comentarios

