PARA ORTEGA TERMINÓ LA PESADILLA TURCA
Ahora sí. El calvario que atravesó en los últimos meses forma parte de los recuerdos. Definitivamente. Newell’s y Fenerbahce firmaron ayer en Zurich, en la sede de la FIFA, el contrato definitivo que libera a Ariel Ortega de todo compromiso con el club turco. Ya no más habilitaciones provisorias. El Burrito tiene ahora luz verde para jugar. Un contrato que lo liga con Newell’s por un año, pero que puede extenderse por otras dos temporadas, quedó rubricado en Suiza.
Cumplido ese tiempo, y en caso de no surgir antes una oferta para ser transferido, el jugador se quedará con el pase en su poder. Pero eso es futurología. Hoy, ahora, Ortega sólo piensa en jugar. “Estoy muy contento. Se terminó el papelerío. Quería estar tranquilo, con la certeza de tener el transfer definitivo. ¿Si ahora puedo tener una oportunidad en la Selección? Puede ser, pero primero tengo que recuperar mi mejor nivel”, confesó ayer en diálogo con LT3 de Rosario.
Para cerrar la operación, sólo restaba una formalidad. El tema estaba resuelto de antemano. Juan Berros, quien maneja la carrera del futbolista, le confirmó a Clarín la semana pasada que no quedaban puntos por discutir. Sólo se requerían un par de firmas en los contratos originales. Por eso viajó a Suiza Rubén Yaccopino, vicepresidente de Newell’s, quien se encontró allí con un representante del Fenerbahce.
La FIFA presionó a los turcos en los últimos días porque quería sacarse de encima un tema escabroso: Ortega técnicamente debía ser declarado jugador libre, pero eso podía sentar un peligroso antecedente para el máximo organismo del fútbol mundial. “Ya no quedan compromisos. Ni con la FIFA ni con el Fenerbahce. Ariel es un futbolista más”, celebró Berros. La novela de los papeles había llegado a su fin. Ortega y el fútbol, agradecidos.
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