PARA STORERO, SANTA FE ES UN MAL EJEMPLO EN EL PAÍS
Los recientes indicadores difundidos por el INDEC detectan una disminución de la pobreza infantil a nivel país del 7% entre los meses de abril de 2005 y 2006. Si bien se puede inferir que la tasa continúa siendo preocupante en la esfera nacional, por que subsisten porcentajes elevados, es alarmante que en algunos centros urbanos – caso Mar del Plata y ciudad de Santa Fe- no solo no disminuya la pobreza infantil, sino que en el periodo censado se incrementó un 4%.
Esta situación refleja la falta absoluta de políticas públicas que tiendan a revertir las actuales condiciones. Tanto en la esfera municipal como en el propio gobierno provincial, cuya sede es la ciudad y el actual gobernador fue intendente, trasuntan indiferencias notorias ante el fenómeno, cuya condición es aún mas inquietante cuando el pronóstico se traza hacia el futuro, por tratarse de la población joven.
Todo análisis sociológico determina que la persistencia en el tiempo de las condiciones de pobreza genera inciertas perspectivas de integración para quienes la soportan, agravando por la escasa utilización de las principales herramientas de estado para combatir la exclusión social: la educación y el trabajo digno.
En la provincia de Santa Fe –y particularmente en la ciudad – el autismo de las ultimas gestiones solo ha reaccionado utilizando las diversas formas de los llamados “planes sociales “, apropiados para una corta situación de emergencia, pero insostenibles si persisten como únicos garantes de subsistencia familiar, por que continúan acentuando la exclusión de quienes la reciben y el aparato clientelar y prebendario de quienes los distribuyen.
El actual modelo económico nacional, favorecido por condiciones externas en las que nuestros productos son competitivos y condiciones internas de crecimientos sostenidos del P.B.I. , tiene a nuestra provincia como principal aportante en el superávit obtenido y es por ello que se debe aplicar este escenario favorable de la economía ,para el estudio de programas serios y sustentables que apunten a una más equitativa distribución de las riquezas generadas.
Resulta urgente abordar desde lo provincial y desde la gestión municipal el estudio e implementación de programas sociales que tiendan a la educación y capacitación de quienes se encuentran excluidos y simultáneamente generen oportunidades de radicación de inversiones , aprovechando las circunstancias favorables. A las obras públicas anunciadas, a las cuales obviamente adherimos ,deban sumarse proyectos estratégicos que recuperen la condición de ciudad capital , histórica y cultural y le sumen concepciones de innovación y vinculación que hoy no existen. Si recordamos, sin nostalgias pero objetivamente las condiciones de un pasado no tan lejano del puerto, aeropuerto (en la actualidad 5 vuelos semanales , cuando llegaban a existir 11 vuelos diarios) y ferrocarril ,este ultimo tanto para cargas como pasajeros.
Continuar con los discursos vacíos de contenido aludiendo al mejoramiento de las condiciones sin implementar políticas activas de posicionamiento de la ciudad como polo productivo principalmente utilizando tecnología de punta que le posibilitan los recursos humanos disponibles, solo arrojarán resultados que lamentaremos con el tiempo, como hoy lamentamos que uno de cada dos niños sean pobres y que este índice, (que tiene formato de número o porcentaje) denuncie la incapacidad gobernante de las últimas dos décadas, responsable de políticas erráticas con resultados a la vista.
En la angulosa definición que hoy se expresa desde los máximos niveles gubernamentales de “provincia ejemplar”, manifestamos que hoy desgraciadamente es ejemplo nacional, pero de la contracara no deseada de la exclusión y la pobreza.
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