PARA UN JUEZ PENAL DE CAPITAL FEDERAL, BLUMBERG ES UN CAMBALACHE
En un sorprendente documento firmado por el juez Oscar Garzón Funes, de la Cámara ante el Tribunal Oral en lo Criminal Nº 30, el magistrado se despachó con duros agravios y cuestionamientos a la actividad Juan Carlos Blumberg, al que acusó de “pseudo líder”, de ubicarse como un “Mesías” y de utilizar prácticas “extorsivas”.
En un polémico trabajo titulado “Secuestro extorsivo, una consecuencia no deseada (el caso Blumberg)”, el magistrado lanzó fuertes críticas a las convocatorias y manifestaciones espontáneas que fueron convocadas por el papá de Axel, el joven asesinado por delincuentes antes de ser liberado.
El pasaje más polémico sostiene que “Blumberg es la encarnación del ‘cambalache’ de Discépolo (…) divagó pidiendo la pena de muerte, la agravación de las penas, la imputabilidad de los menores y mezcla la cuestión de las listas ‘sábana’ con la represión y el trabajo de los procesados”.
Garzón Funes relató que en las manifestaciones convocadas para pedir justicia, “la gente prende velas, desfila, hace marchas (…) abuchea a legisladores y jueces (todos en la misma bolsa) y escucha arrobada al nuevo Mesías, emergente de tanta torpeza”.
En un ataque directo hacia los millones que respaldaron el reclamo de Blumberg, el juez de Cámara señaló que “la multitud no razona, no entiende ni conoce lo obvio, sólo le interesa lo periférico, descree de los fines primordiales de la sociedad, tiene intereses crematísticos o fines concretos que le son particular y egoístamente relevantes, pide y se considera depositaria de la verdad porque los convocados llenan las plazas”.
“Las masas son llevadas a grandes confusiones, que favorecen posicionamientos o reformas que no tienen basamento científico ni razonable y que, por eso, resultan absurdas y disparatadas. Esta situación tiene su génesis en la psiquis, confusa o alterada, de una persona a la que le han matado su hijo”, justifica el magistrado.
Garzón Funes, señaló en el trabajo que “e problema básico está en la ignorancia o el desconocimiento de parte de quienes se han encolumnado detrás de Blumberg”, a quien acusó porque “se erige en redentor e invoca prácticas y legislación extranjera”.
El magistrado calificó de “inaceptables y hasta extorsivos” los reclamos de justicia del padre de Axel, basados en una “ética chatarra”. Quizá inspirado en los pensamientos desestabilizadores que caracterizan estos tiempos, el magistrado argumenta que el pedido de Blumberg “asegura a determinados grupos de poder, incorporados solapadamente a la sociedad, la represión automática de reales o supuestos delitos que afectarían, especialmente, a sus privilegios”.
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