PARAGUAY: DECLARÓ EL DUEÑO DEL SUPERMERCADO INCENDIADO
Los dueños del supermercado paraguayo que se incendió el domingo causando se presentaron hoy a declarar ante un juez, bajo las acusaciones de homicidio calificado y omisión de auxilio.
Juan Paiva y su hijo Daniel, dueños del centro comercial Ycuá Bolaños; el socio Humberto Casaccia y cuatro guardias privados se presentaron ante el juez Pedro Darío Portillo en una audiencia preliminar de identificación.
Testigos de la tragedia señalaron que los guardias, ante órdenes de sus jefes, bloquearon las puertas al propagarse el fuego, impidiendo el paso de los clientes hacia la calle.
Antes de ingresar al despacho del juez, Daniel Paiva dijo a la prensa: “no estuve en el local a la hora del incendio y desmiento a las personas que dicen lo contrario”.
El juez Portillo dijo que antes de la iniciación del proceso ordenará la prisión preventiva de los denunciados y embargará sus bienes hasta por el equivalente a 10 millones de dólares.
“Hay varios testigos que vieron cómo estaban cerrando las puertas de acceso al edificio. También confirmamos que la puerta de emergencia estaba soldada”, dijo el jefe de la Policía Nacional, Humberto Núñez.
El presidente Nicanor Duarte Frutos dijo el domingo que según la información con la que contaba, “la mayoría” de las puertas del edificio estaban cerradas.
Periódicos paraguayos publicaron fotografías de personas intentando romper desde el exterior los vidrios del supermercado, en un intento desesperado de brindarle una vía de escape a quienes estaban asfixiándose dentro.
Juan Pío Paiva, el principal accionista de la empresa dueña del establecimiento y uno de los que recibió el pedido de prisión preventiva, ofreció una conferencia de prensa en la que negó que se hubiera dado la orden de cerrar las puertas.
“La empresa tiene un seguro contra vandalismo. No es lógico que ante un incendio de esa magnitud los guardias cierren las puertas”, agregó.
Después dijo que una de las posibles explicaciones de la tragedia es que las puertas de acceso se abren hacia adentro del supermercado, y no hacia afuera. También negó que las puertas de las salidas de emergencia estuvieran selladas.
Identificación de cadáveres
Expertos argentinos y brasileños “comenzarán a trabajar desde este mediodía junto con la policía científica” de Paraguay para identificar los cuerpos, señalaron las fuentes consultadas.
Dos fiscales paraguayos inculparon de homicidio doloso al dueño del supermercado incendiado que dejó 464 muertos el domingo, a su hijo, y a cuatro custodios, mientras que el gerente del centro comercial fue acusado de omisión de asistencia.
Juan Pío Paiva, su hijo Daniel, y cuatro custodios del centro comercial que fue devorado por las llamas en menos de media hora, fueron inculpados por haber ordenado el cierre y bloqueo de las puertas de salida “para que nadie saliera sin pagar”.
Los fiscales Edgar Sánchez y Teresa Sosa solicitaron al Juzgado en lo Penal de Garantías la prisión preventiva de Paiva y su hijo, así como de Daniel Areco, Eder Sánchez Martinetti, Ismael Alcaraz y Jorge Daniel Penayo Ojeda. Los funcionarios del Ministerio Público solicitaron además la confiscación de sus bienes por valor de 10 millones de dólares.
Todos los nombrados fueron imputados por “homicidio doloso”. Los fiscales asimismo acusaron al gerente del supermercado Humberto Casaccia, de “omisión de auxilio” y pidieron que se le aplique prisión domiciliaria. Una funcionaria acusó a Casaccia de haber huido del lugar “antes que ayudar”.
Según la denuncia fiscal, los guardias privados, por orden del hijo de Paiva y con anuencia de éste, procedieron a cerrar los accesos de salida evitando así el escape de los centenares de clientes, “lo que provocó la muerte de más de 300 personas”.
La imputación resalta que “niños, mujeres y hombres perecieron calcinados, asfixiados, y se ocasionaron además graves quemaduras a otras centenares de personas”.
El escrito señala que los guardias procedieron a cerrar el lugar provocando con esa actitud criminal la tragedia. El fiscal Edgar Sánchez relató que en su declaración, el guardia Ismael Alcaraz “dijo haber escuchado por la radio interna una orden de cerrar las puertas de salida”.
Oscar Ojeda, tercer comandante del Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Paraguay, afirmó que el primer bombero que acudió al lugar del incendio fue recibido a tiros por los guardias.
“Nuestro compañero Juan Carlos Valiente intentó ingresar cuando vio que la puerta estaba cerrada, pero un guardia desenfundó su arma”, relató. Dijo que el guardia trató de trancar con candado pero, por el apuro, no pudo.
“Entonces, en masa la gente empujó la puerta, abrió y salió en tropel”. Relató que el guardia amenazó: “Quieren morir (a balazos)” y que allí disparó.
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