PARAN UN MICRO EN RAFAELA Y HALLAN TREINTA KILOS DE COCAÍNA EN UNA VALIJA
Poco más de 30 kilos de cocaína fueron secuestrados ayer a la madrugada en un operativo realizado por Gendarmería en la ruta 34 a escasos kilómetros de Rafaela. La droga, cuyo valor podría ascender a 750 mil pesos en el mercado minorista, estaba en una valija con el resto del equipaje de un colectivo que viajaba desde Salta a Buenos Aires y fue detectada por un moderno equipamiento de escaneo. Como en el lugar del procedimiento no se pudo determinar a quién pertenecía la maleta, unas 25 personas entre choferes y pasajeros fueron puestos a disposición del juez federal de Santa Fe Reinaldo Rubén Rodríguez.
Con el objeto de incrementar la cobertura en los principales corredores viales del centro oeste del país, el lunes pasado Gendarmería instaló un grupo de seguridad vial en la zona de Rafaela. El nuevo puesto comenzó a operar el miércoles realizando controles a vehículos de carga, de transporte y también particulares.
Fuentes de la fuerza confirmaron que cerca de la 1.30 de ayer, el personal que estaba instalado a unos cuatro kilómetros de la ciudad de Rafaela interceptó un colectivo con pasajeros proveniente de la provincia de Salta con destino a Buenos Aires. “Los vehículos que vienen del norte, de zonas fronterizas o de países donde se producen droga suelen ser sometidos a controles de rutina. Y es lo que se hizo en este ómnibus”, reveló la fuente.
Las paredes del colectivo y el equipaje fueron escaneados con un equipo infrarrojo. Y en una valija “común y corriente” que, según las fuentes, estaba un tanto escondida, ubicada “en una cavidad de la bodega que hacía difícil que fuera vista”, hallaron los panes de cocaína. “Eran panes envueltos en celofán con bolsas tipo consorcio de color marrón cerrados con cinta engomada”, sostuvo el vocero en relación con el cargamento cuyo peso ascendía a un total de 30,300 kilos.
Al ser analizados los panes, la primera reacción indicó que se trataba de clorhidrato de cocaína, aunque su pureza debería ser confirmada mediante el análisis con cromatógrafo ordenado por la Justicia federal. En este sentido, el magistrado interviniente se excusó de brindar información en virtud del secreto de sumario, por lo cual tampoco pudo saberse ayer si se había establecido entre las 25 personas demoradas quién podía ser responsable de esa valija.
El equipamiento utilizado para el escaneo tiene el objeto de agilizar los controles “para no causar grandes demoras o incomodidades a los pasajeros pero sin perder efectividad”. El aparato, que sólo se usa para rastrear materiales -no podría detectar, por ejemplo, si se encuentra una mula que haya ingerido cápsulas con droga entre los pasajeros- va arrojando información sobre estructuras y posibles envoltorios que puedan esconderse en los vehículos.
En cuanto al valor del cargamento, una fuente consultada consideró que “a esa altura de la provincia, teniendo en cuenta que el valor aumenta a medida que se aleja de su lugar de origen y se acerca al destino, el kilo puede llegar a valer entre 8 y 10 mil dólares”.
Controles en el triángulo
Los controles iniciados por Gendarmería con el flamante Grupo Vial Rafaela en la ruta nacional 34 obedecen a la intención de contrarrestar delitos como narcotráfico, contrabando de cigarrillos y trata de blancas en el triángulo que conforman Santa Fe, Chaco y Santiago del Estero. Los controles son sorpresivos, selectivos y móviles para evitar que se los pueda esquivar.
“El personal está entrenado para detectar actitudes sospechosas cada vez que se detiene un vehículo, sea un camión, un ómnibus o un auto particular. Pero además se tiene especial cuidado con los que provienen del norte o de zonas fronterizas con países productores de droga”, confió un vocero de Gendarmería.
Y añadió que había sospechas respecto del uso de esas rutas que “comunican a grandes centros poblados con el norte del país” por parte de grupos vinculados al narcotráfico. “En autos, camiones o colectivos. Utilizan ardides de los más variados. A veces en los ómnibus, cuando se van acercando a algún control, reemplazan el jugo o el café de las máquinas por los panes y los esconden allí. También sacan paneles de los asientos para colocar panes de cocaína o ladrillos de marihuana”, indicó la fuente.
Por esta razón, sostuvo, los operativos son “sorpresivos y totalmente móviles, porque los traficantes también tienen sus normas de seguridad para evitar que los agarren. Y la capacidad de sorpresa es fundamental”.
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