PARANÁ: LA POLICÍA FEDERAL DETUVO AL EMPRESARIO CONSTRUCTOR ROQUE CARMONA
El empresario de la construcción Roque José Carmona -quien lleva adelante el coqueto edificio de Cervantes y Santiago del Estero de esta capital- fue detenido anoche, en un amplio operativo realizado por personal de la Policía Federal, ya que -como lo denunciara el semanario ANALISIS a principios de junio- estaba prófugo de la justicia paraguaya desde 1999, cuando junto a otros socios cometieron una estafa cercana a los 40 millones de dólares al Banco Nacional de Trabajadores de Asunción del Paraguay, lo que provocó su quiebra. Carmona fue hallado en su departamento de Mitre y Tucumán, donde tenía residencia desde hace un buen tiempo y es, a su vez, la sede de Casa Top Sociedad Anónima, encargada de la construcción del edificio “Cervantes”. Después de una larga espera de trámites internacionales entre ambos países, la Delegación Paraná de la Policía Federal hizo lugar al pedido del fiscal de la causa, Javier Contreras, quien había enviado un exhorto a Interpol para la detención del citado empresario. Carmona tendrá que permanecer detenido durante 30 días en la sede de la Policía Federal -tal como establece el convenio con el vecino país-, hasta que la justicia paraguaya cumpla con el trámite de extradición y acredite el delito que se le está imputando de defraudación y estafa.
Oriundo de Goya, donde nació un 28 de mayo de 1952, Carmona tiene documento argentino, pero también paraguayo. A Paraná llegó a principios del 2000 y en menos de cuatro años se convirtió en uno de los principales constructores de la ciudad. Nadie le preguntó cuál era su historia. Nadie se ocupó de averiguar. “Trae dólares, hagamos negocio”, fue la síntesis de los profesionales que de inmediato comenzaron a trabajar con él. Detrás de su figura hay todo un enigma, que en la capital entrerriana -donde para muchos “todo vale” y sólo importan los negocios, por más que el dinero venga de la corrupción o el narcotráfico- nadie se ocupó de averiguar.
Carmona se llama Roque José, pero acá solamente se lo conocía como “José”; vivía en Paraná, pero a nadie le manifestó que, en verdad, su domicilio postal estaba en Apóstoles, Misiones, en una casa donde viven otras personas. Siempre dijo “soy correntino”; jamás habló de su historia negra en Paraguay. En realidad, Carmona venía escapado de Paraguay, donde está acusado de “Estafa y defraudación”, por lo cual le cabría una pena de 10 años de cárcel, según la estimación del abogado Pedro Lobo, a cargo del caso de la Coordinadora de Aportantes del Banco Nacional de Trabajadores (BNT), con sede en Asunción. La entidad bancaria fue la víctima de los manejos turbios del grupo liderado por Carmona, quien era socio y presidente de la empresa Pegasus Sociedad Anónima, con sede en Asunción, que se constituyó para llevar adelante una obra: el cementerio Jardín de Paz para los trabajadores. Pegasus fue creada dos meses antes del primer desembolso del BNT para la construcción del cementerio. No presentó balances, sus principales socios eran extranjeros, sin arraigo en el país, con antecedentes judiciales, y como garantía del crédito ofrecieron un micrófono, un órgano y un aire acondicionado, entre otros elementos. Era evidente que fue formada para robarle al BNT, tal como se informó en el diario Ultima Hora de Asunción.
El esquema era sacar los créditos a nombre de organizaciones sindicales. Los dirigentes gremiales recibieron coimas, aunque se las llamó “adelanto” por venta de los nichos. Los cheques salían a nombre de los representantes sindicales quienes endosaban a nombre de Carmona. “No existía garantía de los créditos. La garantía era el mismo cementerio. Es decir, primero se puso de garantía el terreno, luego se sacó un crédito y se construyó algo. Luego se amplió la garantía y sacaron otro crédito para construir un poco más. Para luego volver a ampliar la garantía”, indicó a ANALISIS un conocedor del esquema.
El resultado fue que los desembolsos iban aceleradamente y las obras a paso de tortuga. Así se entregaron unos 33.000 millones de guaraníes a Pegasus. El contrato era que el BNT otorgaría solamente 20.000 millones de guaraníes por 14.000 nichos, pero terminó entregando 33.000 millones de guaraníes y solamente se construyeron 1.800 nichos, según se indicó en su momento en el diario paraguayo Ultima Hora.
La misma operatoria hicieron con un barrio en el que debían construir 3.500 viviendas. La garantía era la misma obra. Esta vez Carmona lideraba el consorcio Ecomipa SA-Pegasus SA. La firma constructora Ecomipa está ligada al ex presidente paraguayo Juan Carlos Wasmosy (período 1993-1998), que participara en las obras de la represa de Itaipú. El consorcio tenía a otros dos argentinos: Horacio Aquiles Ulises Zelaschi (actualmente domiciliado en calle Cerrito de Capital Federal) y Jorge Guillermo Odriozola (quien estaría viviendo en Corrientes), casado con una familiar de Carmona. Zelaschi está condenado a 10 años de prisión, pero se encuentra prófugo.
El BNT desembolsó un total de 36.000 millones de guaraníes a favor de Ecomipa-Pegasus. El Banco Nacional de Trabajadores quebró en setiembre de 1998 y las obras quedaron paralizadas. Un estudio de la Contraloría General de la República del Paraguay pudo comprobar que la inversión en el complejo habitacional fue de solamente unos 24.000 millones de guaraníes. El BNT recibió en dación de pago el complejo que está a medias, en 54.000 millones de guaraníes, que era la deuda de Ecomipa a la fecha de la cancelación. Sumando deuda e intereses, en consecuencia, la pérdida para el BNT ronda los 20.000 millones de guaraníes, cuando el dólar en paraguay todavía no estaba a 3.000 guaraníes por unidad. Es decir, solamente en este caso de las viviendas la estafa ronda los 7 millones de dólares.
Pero hubo otro emprendimientos, como las obras del Hotel Guaraní y la construcción de la Ruta V y del edificio Coomecipar II, que era para consultorías médicas, que siguieron el mismo camino de las viviendas o el cementerio. La construcción, o sea el esqueleto del edificio de consultorías médicas, está sobre un arroyo en Asunción. Se hizo en un lugar donde había una naciente de agua y los estudios de suelo desde el primer día decían que no era apto para ese tipo de edificación. Pero había que concretar la defraudación. O sea: eran otros cinco proyectos que giraron alrededor de la figura de Carmona, en los que se estafó al BNT en unos 120.000 millones de guaraníes. Es decir, el equivalente a unos 40 millones de dólares aproximadamente.
“El grupo Carmona se llevó una suma equivalente a todo el capital del banco, por lo cual cerró el BNT”, se acotó. Pero el banco no solamente perdió su capital, sino que el patrimonio neto negativo de la entidad crediticia llega actualmente a 240.000 millones de guaraníes, que se tendrá que hacer cargo el Banco Central del Paraguay, el Instituto de Previsión Social y empresas públicas.
El esquema
Carmona aparece ligado a cuatro empresas dedicadas a la construcción. Dos en Corrientes, una en Paraná y otra con una sede fantasma en Rivera, República Oriental del Uruguay (ROU). La que más fama cobró en Paraná fue Casa Top Sociedad Anónima, que comercializa el coqueto edificio denominado “Torre Cervantes”, ubicado en la intersección de Santiago del Estero y Cervantes. La obra tiene 16 pisos, los departamentos cuestan entre 150.000 y 350.000 pesos cada uno y se financian a través del Banco Río. El proyecto y la dirección de la obra está a cargo de Cassano & Asociados; son vendidos por Etchevehere Rural (que dedica cuantiosos centímetros publicitarios cada día, como así también cuenta con un aviso animado en la página web de El Diario) y por Roberto Ruiz Inmobiliaria.
Quien certifica notarialmente las operaciones inmobiliarias en el edificio es el escribano Jorge Alberto Nanni, ligado a la UCR -pero también relacionado a negocios con hombres del PJ- y ex funcionario del fallecido Humberto Cayetano Varisco en su última gestión como intendente de la ciudad. El mismo profesional es quien avaló la conformación societaria de Casa Top SA, según el Folio de Actuación Notarial número 0842188, como titular del Registro Notarial número 87, según constató ANALISIS. La empresa se constituyó el 9 de junio del 2000, con dos socios: Carlos Rubén Fernández (DNI 12.868.167), quien reside en Corrientes y José Carlos Aladio Calveira (DNI 20.376.619), con domicilio –según la escritura- en Avenida Sarandí 496 bis, en la ciudad de Rivera, República Oriental del Uruguay (ROU). No obstante, de acuerdo a lo averiguado por este semanario, Aladio, según el padrón electoral de Entre Ríos, reside en calle 9 de Julio 141 de Nogoyá. Pero en esa casa, en verdad, vive Yolanda Aladio, familiar directo de José Carlos. El joven empresario -de 34 años- reside en Mantegazza 439 de Nogoyá, una importante propiedad que le compró a Julio César Schiavoni, actual juez de Paz de la ciudad, hermano del actual intendente de la ciudad y ex ministro de Gobierno, Justicia y Educación de la anterior gestión bustista, Faustino Schiavoni (PJ). El número telefónico de la casa aún figura a nombre del hermano del intendente en la Guía de Telecom.
Aladio tiene un punto en común con Carmona: Paraguay. Su padre, el conocido Pajarito Aladio -fallecido en la década del ‘80- hizo muchos negocios con el vecino país -muchos de ellos poco claros- durante las décadas del ’60 y el ’70 y de allí quizás la relación.
Los socios de Casa Top SA, al conformar la nueva empresa, hicieron constar su participación en otras firmas. Fernández se presentó “en nombre y representación” de Casa Top Sociedad Responsabilidad Limitada, con sede en Avenida Maipú 3130 de Corrientes (CUIT 33-68802897-9), en la que tiene como socio a César Augusto Fernández, su hermano. Los dos Fernández son ingenieros y la Casa Top correntina es un corralón, proveedora de materiales de construcción. Ante la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Fernández consignó que es “ingeniero” y que tiene una casa como patrimonio.
Aladio, por su parte, se sumó “en nombre y representación” de la firma Okerón Sociedad Anónima, con sede en Rivera, Uruguay, según el poder especial del escribano de dicho país, W. Sergio Saravia, con fecha 30 de mayo de 2000. La empresa Okerón no figura en la guía telefónica de Rivera; está claro que es una firma fantasma. El escribano uruguayo sí figura: vive en Agraciado 380 de Rivera, una ciudad que en su momento surgió vinculada a “otra firma“ parecida con gente de Paraná. Ante la AFIP, Aladio es un simple “autónomo” y no tiene bienes.
Obviamente, Carmona no aparece en ningún papel. Los lazos familiares son los que lo vinculan. Por un lado, la mujer de Carlos Rubén Fernández, María de Pompeya Carmona, quienes también tienen otra sociedad denominada Constructora Comercial SRL, con la misma sede de Casa Top SRL en Corrientes. Por el otro, la dirección de la sede social de Casa Top SA en Paraná: Mitre 393, piso 12. El teléfono de ese lugar -que no figura en guía, pero se lo suelen dar a los interesados en el edificio de Cervantes y Santiago del Estero- está a nombre de Cecilia Anahí Ucero, esposa del “empresario” Carmona y donde tiene residencia el constructor. Claro que si alguien quería requerir oficialmente de Carmona tenía que enviarle la documental a la ciudad de Apóstoles (Misiones), porque según los registros electorales, tiene domicilio en calle Alvear 1445 de esa ciudad. Pero en ese lugar reside Miguel Cazut, un contador público con un muy buen pasar económico e inversiones en Ituzaingó, provincia de Corrientes.
Casa Top SA, con sede en Paraná (tiene incluso una página web para comercializar el edificio de Cervantes y Santiago del Estero) quedó conformada con Casa Top SRL y Okeron SA, en la que Carlos Fernández es presidente; José Carlos Aladio director titular y César Augusto Fernández, director suplente, con un capital social de 640.000 pesos. Casa Top SRL aportó acciones por 480.000 pesos y lo integró con un terreno de 382 metros cuadrados, ubicado en calle Nogoyá 143. Okeron integró 160.000 pesos, mediante el aporte de cuatro terrenos: uno en Santiago del Estero 485; otro en Tejeiro Martínez 501; un tercero en la misma calle, pero al 503 y un cuarto en Tejeiro Martínez al 505, los que hasta diciembre de 1998 pertenecieron a Sixta Julia Onetto de Gambino. La operación se hizo a través del escribano Jorge Nanni, aunque propuesto por la parte vendedora. “Aladio nos contó que hacía la compra del lugar con el dinero de la venta de algunos campos heredados de su padre”, acotó una fuente.
Okerón SA tiene CUIT en los registros de la AFIP, está “en formación” y tiene domicilio establecido en calle Corrientes 342 de Paraná, donde se encuentra el estudio contable de Alberto Luis Budasoff, ligado, en algunos negocios, con familiares directos al ex diputado nacional José Carlos Conde Ramos (PJ). Desde que se compró el terreno de Tejeiro Martínez, Okerón tiene una pequeña renta mensual con el alquiler mensual para el estacionamiento de vehículos.
En calle Nogoyá al 143 se encuentra el primer edificio que hizo la firma Casa Top SA, denominado “Altos de Nogoyá” y habitado casi en su totalidad desde hace poco más de dos años. En el terreno de calle Santiago del Estero y sus adyacencias se está terminando de construir el coqueto edificio de la “Torre Cervantes”. En Tejeiro Martínez existe el estacionamiento mencionado -incluso, en 1998, se llegó a mencionar que lo había comprado un dirigente político del PJ que no se domicilia en esta capital- y la empresa, según los más conocedores, planea construir allí un edificio de 25 pisos. No obstante, otra fuente indicó que compraron un cuarto terreno en la zona del Parque Urquiza y que ya tienen aprobado el plano por la Municipalidad de Paraná.
Hombre movedizo
Carmona pasaba la mayor parte de las horas del día en el la Torre “Cervantes”. Sus socios, a través de Casa Top SA fueron los que lograron en el Banco Río, sucursal Paraná, la aprobación del proyecto y la entrega de un crédito de un millón de dólares en un principio y de una ampliación de 450.000 pesos. Las fuentes consultadas indicaron que el escribano Nanni, el mismo que avaló Casa Top, habría sido el que dio conformidad al proyecto, por el Banco Río, ya que presta también sus servicios profesionales. No es lo único: los interesados en comprar un inmueble en el coqueto edificio tienen que finalizar sus papeles en la Escribanía Nanni.
En la obra aún en construcción nadie sabe de Fernández o Aladio, los que aparecen, a través de sus respectivas firmas, como dueños de la empresa. Unicamente Carmona es quien lleva adelante las negociaciones con los diferentes clientes. En los primeros días de febrero, cuando ANALISIS inició esta investigación periodística, Carmona llegaba cada día en una camioneta Land Rover, patente del Paraguay, número 188989. O sea, una numeración que ya no existe en el vecino país desde principios del año pasado. Pero después cambió de vehículo: hasta ayer circulaba en un Golf gris metalizado patente DAR 332, que alguna vez fue del ex diputado nacional Federico Soñez (Alianza-Entre Ríos). Carmona lo compró a una concesionaria donde Soñez vendió su vehículo. Hace algunos meses, Carmona intentó venderle un departamento al ex legislador, pero éste se negó. “No me gustaba la mano; cuando te ofrecen demasiadas cosas, hay que dudar”, dicen que señalaba Soñez a quien le preguntaba.
En realidad, el desfile de políticos, interiorizados en el hermoso lugar, fue y es una constante. El ex diputado provincial Eduardo Marín (PJ-Gualeguaychú) fue el primero que compró un departamento. Otros interesados fueron también el secretario de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, José Carlos Halle y su esposa, la diputada nacional Rosario Romero (PJ-Entre Ríos), por citar algunos, aunque finalmente no cerraron la operación inmobiliaria.
Nadie sabe muy bien cómo fue que Carmona cayó a Paraná. Tranquilamente podría haber permanecido en Posadas, por ejemplo, donde actualmente reside otro de sus ex “socios” prófugos, como es el caso de Edgar Cataldi, ex presidente del Banco Nacional de los Trabajadores (BNT), a quien Wasmosy puso en ese lugar y luego le dio cobertura para que se pudiera fugar. Quizás fue un consejo de Aladio, pero nada está claro aún y tal vez sea una tarea para la justicia dilucidar la cuestión. Lo cierto es que cuando Carmona comenzó a proyectar obras y mover dinero (el cálculo es que se invirtieron 1,5 millones de dólares en Altos de Nogoyá) y una cifra muy superior en la Torre “Cervantes” (aunque un alto monto es con crédito del Río) en el gremio de la construcción se dijo que el constructor era “un hombre de Romero Feris”, el ex gobernador correntino, que durante un buen tiempo estuviera detenido por graves hechos de corrupción, comprobados en el 2000 por la Intervención del cordobés Ramón Mestre (Alianza), fallecido el año pasado y el Poder Judicial de esa provincia.
De hecho, cuando Carmona se fugó del Paraguay -junto al ex presidente del BNT, Cataldi-, una vez que la justicia pudo comprobar la responsabilidad de ambos en los delitos de corrupción, los dos tuvieron la ayuda de gente directamente allegada a Romero Feris en los puestos fronterizos e incluso en la tarea posterior de ocultarlos en le Argentina ante los pedidos de captura librados a la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol). El 24 de abril del 2000 salió desde Asunción la orden a Interpol Argentina de parte del juez Penal de Liquidación y Sentencia número 7, doctor Hugo López Sanabria, ordenando la detención de Carmona y Cataldi, para su posterior traslado a Paraguay, lo que, obviamente, nunca ocurrió. La mayor relación de Carmona con una empresa constructora ligada a Romero Feris fue para la construcción de la ruta V, que une las ciudades norteñas de Concepción-Horqueta-Cuero Fresco. Las obras fueron respaldadas financieramente por el ahora banco desaparecido y la empresa constructora extranjera, recibió un importante monto de dinero para el inicio de las obras, que nunca fueron ejecutadas, en complicidad con los ex directivos del BNT.
“Es todo mentira”, repetía Carmona, tras la publicación de este semanario, en una de las primeras ediciones del mes de junio. “No tengo ninguna deuda con la justicia paraguaya”, acotaba. Evidentemente, Carmona pudo engañar a muchos, pero no a todos. Anoche, cerca de las 22.30, la Policía Federal se lo llevó de un brazo, para quedar detenido en la sede de avenida Rivadavia y luego enviarlo a Asunción para su juzgamiento. A las pocas semanas de la publicación de este semanario, personal policial le fue siguiendo los pasos cada día, aunque con estricta reserva, a la espera de la finalización de los trámites de Cancillería, para lograr su detención.
La Policía Federal lo estaba esperando en proximidades de su edificio, donde residía con su mujer y su hijo. Cuando llegó en su automóvil, fue interceptado e inmediatamente detenido. El empresario fue trasladado a la sede de la Policía Federal en Paraná, donde permanecerá detenido por espacio de 30 días, lapso en el cual -según los convenios con el vecino país- la justicia paraguaya tendrá que cumplimentar los trámites de extradición y el juez paraguayo de la causa deberá acreditar la gravedad del delito, para ser llevado a Asunción. En esa instancia, Carmona, a través de su abogado Marcos Rodríguez Allende podrá interpopner los recursos que considere necesario para no hacer lugar a la petición paraguaya. Si una vez cumplidos los 30 días la justicia del vecino país no concreta todos los trámites pertinentes, el empresario quedará automáticamente en libertad. Mientras, el constructor queda detenido bajo el control del juez federal Aníbal María Ríos y el fiscal Mario Silva, ante quienes tendrá que declarar esta mañana, pero no sobre la causa, sino con respecto a su identificación.
En Asunción, muchos trabajadores aún esperan respuestas del empresario, que por un buen tiempo, ya no caminará más, tranquilo y como si nada, por el bello Parque Urquiza de Paraná.
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