PARANÁ: REJAS EN UNA IGLESIA PARA AHUYENTAR LADRONES, EBRIOS Y AMANTES
La Comisión Parroquial de la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, ubicada a cinco cuadras del centro de la capital entrerriana, decidió colocar la reja en el interior del templo, a una distancia que apenas permite que se abran las pesadas puertas de su pórtico.
El cura párroco José Páez reveló ayer que la decisión se tomó luego de que robaran en sucesivas incursiones banderas del Vaticano, ventiladores, manteles, cuadros y otros elementos de alto valor económico y religioso para la feligresía.
La decisión de colocar rejas apunta también a “llamar la atención de la población y las autoridades, además de asegurar la preservación de los objetos de la casa de Dios”, reveló el religioso.
“Vivíamos presa de una constante rapiña, por lo que la decisión se tomó entre toda la comunidad religiosa de nuestra parroquia. La idea es custodiar los bienes”, agregó.
El sacerdote dijo que, de no haberse colocado las rejas, “otra alternativa hubiera sido cerrar el templo y perjudicar a todos los fieles”.
Admitió que las rejas provocan “algunos problemas”, pero insistió en que “ahora se puede ingresar a rezar a la parroquia en forma más controlada y tranquila”.
Desde hace meses la Iglesia es asolada en forma constante no sólo por ladrones sino por indigentes y personas ebrias, muchas de las cuales fueron encontradas armadas con cuchillos y pistolas en el interior del salón parroquial.
Además, los domingos a la mañana, en ocasión de celebrarse misa, en repetidas oportunidades se encontraron parejas de jóvenes que utilizaban los bancos del templo para tener relaciones sexuales luego de volver de confiterías bailables, dijeron los lugareños.
Los integrantes de la comunidad religiosa aseguraron que resulta desagradable tener que pedirles a esas parejas que se fueran a sus casas porque los fieles tenían que ocupar los bancos del templo para seguir los oficios religiosos.
Voceros de la comisión parroquial remarcaron que en torno a la Iglesia y dentro del salón se encontraron a personas ebrias y a indigentes que viven en la calle y dormían bajo el pórtico o en los bancos de la iglesia.
Muchas de esas personas protagonizaron “hechos reñidos con la moral”, dijeron los voceros consultados.
“Nosotros no queríamos llegar al extremo de enrejar la parroquia pero, lamentablemente, la inseguridad nos obligó a tomar esta medida”, subrayaron.
Por su parte, integrantes del Consejo Económico de la parroquia revelaron que la reja tiene casi 4 metros de altura y un costo superior a los $3.000.
Indicaron además que en un momento se llegó a analizar la posibilidad de colocar una vigilancia privada, pero los altos costos no permitieron concretar este propósito.
Este contenido no está abierto a comentarios

