Parlasur: el fin justifica cualquier medio
Debates. Designar a Cristina Fernández como representante argentina en el Parlamento del Mercosur es una obsesión del oficialismo. El autor analiza los mecanismos que deben emplearse para elegir a ese parlamentario y temas afines. Por Rubén Giustiniani
Por estas horas un tema parece obsesionar al oficialismo: que Cristina Fernández de Kirchner pueda encabezar una boleta en las próximas elecciones nacionales. La herramienta elegida: reglamentar la elección directa de los parlamentarios del Mercosur.
El Protocolo Constitutivo del Parlamento del Mercosur fue suscripto en 2005 en Montevideo, y fue aprobado en nuestro país por la Ley 26.146. De esta forma, se constituyó el Parlamento del Mercosur (Parlasur), como un órgano de representación de sus pueblos, independiente y autónomo, que integra la estructura institucional del Mercosur.
En dicho Protocolo se estipula que “los parlamentarios serán elegidos por los ciudadanos de los respectivos Estados Partes, a través de sufragio directo, universal y secreto. El mecanismo de elección de los Parlamentarios y sus suplentes se regirá por lo previsto en la legislación de cada Estado Parte, la cual procurará asegurar una adecuada representación por género, etnias y regiones según las realidades de cada Estado” (artículo 6.1 y 6.2).
Sin perjuicio de ello, y para la constitución del Parlasur se acordaron una serie de etapas progresivas previstas en las Disposiciones Transitorias del Protocolo. Entre ellas, la integración del mismo por legisladores nacionales designados por los cuerpos legislativos de los Estados (disposición transitoria tercera). Esta decisión relativa a la integración del Parlasur fue recientemente prorrogada hasta el año 2020, razón por la cual ni en Brasil ni en Uruguay se eligieron parlamentarios del Mercosur durante las últimas elecciones presidenciales.
Desde su sesión inaugural, el 7 de mayo de 2006, el Parlasur ha tenido un funcionamiento extremadamente acotado. Las atribuciones y competencias con que cuenta la institución son escasas, y por ello la totalidad de las normas del Mercosur son aprobadas por actos administrativos de los ejecutivos. Entre estas competencias, establecidas en el art. 4 del Protocolo Constitutivo, se encuentran el efectuar pedidos de informes u opiniones a los órganos decisorios y consultivos del Mercosur; el invitar a representantes de los órganos del Mercosur para informar y/o evaluar el desarrollo del proceso de integración; recibir informes semestrales sobre los planes de trabajo y las actividades de la presidencia pro tempore; emitir recomendaciones, declaraciones e informes sobre el desarrollo del proceso de integración; proponer proyectos de normas para su consideración en el marco del Consejo del Mercado Común; entre otras atribuciones.
A la falta de competencias del Parlasur se le suma su funcionamiento muy esporádico. Si bien el art. 114 del Reglamento establece que se reunirá en sesión ordinaria al menos una vez por mes, durante el presente año se realizaron 4 sesiones, mientras que durante el pasado año sólo una.
Por ello, es imprescindible dotar de mayores atribuciones y competencias al Parlasur a fin de avanzar hacia una mayor institucionalidad en el proceso de integración regional, y evitar que el presente y futuro del Mercosur quede a merced de los humores presidenciales.
Todo lo expuesto demuestra entonces el absurdo de apurar la elección para el Parlasur en 2015, y desnuda el único objetivo detrás de la iniciativa que se pretende aprobar a semanas de finalización del año legislativo, que no es otro que la manipulación del sistema electoral como “traje a medida” para las necesidades electorales del oficialismo.
El sistema electoral necesita de un importante grado de racionalidad, consenso y previsibilidad, y no de la manipulación y especulaciones políticas a las que hemos estado acostumbrados en nuestra historia institucional reciente.
El argumento de la proscripción es a todas luces ridículo. Nada ni nadie impide que la actual presidenta pueda ser candidata en el 2015, a excepción del cargo de presidente, vedado por disposición constitucional.
Es más, si en las próximas elecciones nacionales fuese electa legisladora nacional, su bloque podría designarla para integrar el Parlasur, como es el caso de quienes desarrollamos dicha función actualmente.
El desafío de Máximo en el acto de La Cámpora en Argentinos Juniors, “Si quieren acabar con el kirchnerismo, compitan con Cristina”, aparece así de manera explícita. Imponer las elecciones de parlamentarios del Mercosur el año que viene, es una vez más manifestación de que “el fin justifica cualquier medio”.
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