PASARÁ 12 AÑOS PRESOS POR MATAR CON TUMBERA
Un joven de 23 años fue condenado a 12 años de prisión por asesinar el año pasado a otro muchacho de 22 con una tumbera de dos caños. El juez Antonio Ramos lo sentenció por el delito de homicidio agravado por el uso de un arma de fuego, aunque la escopeta era de fabricación casera, y la sala IV confirmó la dura sanción.
Sergio Ernesto Samaniego y su víctima, Raúl Eduardo Herrera, vivían en un humilde barrio de Villa Gobernador Gálvez, se conocían desde hacía tiempo y se llevaban mal. Ese encono terminó de la peor manera la noche del 9 de abril del año pasado, cuando ambos se encontraron en la calle y Samaniego, alias Pelado, abrió fuego a sólo un metro de distancia.
En San Lorenzo entre Pasaje Uno y Mosconi, a la vuelta de su casa, Herrera alcanzó a tocarse el pecho y se desplomó. Fue lo último que hizo. Cuando lo recibieron los médicos del hospital Gamen, ya estaba muerto.
Mientras Herrera caía mortalmente herido, el agresor salió corriendo hacia el este por Mosconi, según contaron testigos durante la investigación.
Detrás suyo iban la madre y la hermana gritándole “Sergio, Sergio”. Durante unos días estuvo prófugo, hasta que cayó el 22 de abril. En su casa, la policía encontró la tumbera, que según la pericia balística demostró tener actitud para el disparo.
La propia hermana de Samaniego declaró durante el juicio que Sergio y su amigo José Luis Medina, alias Churo, habían estado “locos” momentos antes del hecho, un sábado a las 23.30, pues habían inhalado poxirán. De hecho, la casa de Churo Medina fue incendiada aquella trágica noche, aparentemente por allegados a la víctima.
Por la muerte de Herrera, que trabajaba en una carbonería de Alvear y tenía una hija de un año y medio, sólo fue condenado Samaniego, el 22 de mayo pasado.
El acusado no estuvo de acuerdo con el fallo del juez de sentencia Antonio Ramos y apeló. Tras revisar las actuaciones, la sala IV, integrada por los vocales Guillermo Fierro, Antonio Paolicelli y Rubén Jukic, confirmó la sanción.
La defensa había planteado insuficiencia de elementos para acreditar la autoría. Pidió la absolución y, de lo contrario, que se condenara a Samaniego al mínimo de la pena prevista para el delito de homicidio simple, agravado por el uso de un arma de fuego, por su juventud y falta de antecedentes. Pero no tuvo éxito.
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