PASÓ LA UADIENCIA POR EL EMBARGO DE BONOS, PERO SIGUE LA INCERTIDUMBRE
La audiencia en la Corte de Apelaciones de Nueva York por el embargo de bonos argentinos de parte de fondos buitres terminó sin definición judicial, por lo que se mantiene la incertidumbre sobre a quiénes pertenecen los papeles. Pero sí hubo algunas señales: las dos partes fueron sometidas a un duro interrogatorio y se notó en los representantes de los bonistas un aire de mayor satisfacción.
La importancia de la audiencia para la Argentina quedó marcada por la presencia, entre los representantes legales del país, del secretario de Coordinación Técnica, Leonardo Madcur, uno de los mosqueteros del ministro Roberto Lavagna. También estuvo el director de Negociaciones Crediticias, Federico Molina.
La sala de audiencias en la que cada parte dio sus argumentos estuvo repleta. No sólo por la presencia de tenedores de bonos y miembros de la delegación argentina, sino también por los muchos operadores de Wall Street que se acercaron al histórico edificio del tribunal, en la calle Foley.
A pesar de la expectativa, hubo que esperar la rutina judicial de la Corte, que se ocupó de cinco casos antes de tomar el que absorbe la atención en el Ministerio de Economía.
Es impredecible por el momento cuál puede ser la decisión de los jueces, aunque los bonistas se fueron con gestos de satisfacción. Uno de ellos llegó a comentarle a la corresponsal de Clarín en Estados Unidos que creía que el tribunal había “entendido los argumentos”.
La Corte de Apelaciones de Segundo Distrito está compuesta por tres jueces federales (dos republicanos y uno demócrata): son Jon Newman, Joseph Maclauhlin y Peter Hall.
El punto de discusión es saber de quién son los títulos en default, que están depositados en el Bank of New York, a sólo unas cuadras de la Corte. Los abogados del Gobierno argumentaron que pertenecen a los acreedores que participaron voluntariamente de la operación; los representantes de los fondos buitres dijeron que son del Estado argentino.
Esta terrible maraña legal comenzó a fines de marzo, cuando secretamente, el fondo buitre Elliot Associates convenció al juez Thomas Griesa que los bonos que entraron al canje eran propiedad del Estado, y por lo tanto, un bien comercial embargable. El magistrado, entonces, puso una orden cautelar, inmovilizando 7 mil millones de dólares en valor nominal de estos títulos.
Enterados de esta movida, el resto de los acreedores que demandan a la Argentina, entre ellos, el fondo del misterioso millonario, Kenneth Dart, pidieron nuevos embargos. Por eso, los abogados del país dicen que están juego casi la mitad de los bonos que entraron al canje: 28 mil millones de dólares.
Se esperaba la falta de definición. Rara vez, los magistrados de una corte de apelaciones en los Estados Unidos toman una medida en el estrado. En primer lugar, porque los tres integrantes del panel se deben poner de acuerdo. Y en segundo, porque es una decisión tan delicada, que seguramente la querrán dejar por escrito.
En esta instancia judicial, las piezas se moverán despacio. Lo de hoy fue apenas una jugada y, tanto para los bonistas como para el Gobierno, ahora es el momento de la espera.
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