PATRICIO DI PALMA SE QUEDÓ CON UNA EMOTIVA VICTORIA
El Turismo Carretera es así. Sorpresivo y caótico. Parecía que Verna se llevaba todo del Gálvez. Pero a una vuelta del final, su Ford tuvo una falla mecánica. Y como en aquella carrera de mayo de 2003 (Archivo 12/05/2003), apareció el Torino de Patricio Di Palma para llevarse una emotiva victoria.
Había que ver la alegría, mezclada con lágrimas, de Patricio y sus hermanos al terminar la carrera. Otra vez el Torino construido por el viejo Di Palma estaba en lo más alto del podio. Casi en el fin de su vida útil, ese auto sigue teniendo una magia especial. Y consigue algo único: que todos se pongan contentos cuando gana.
La carrera empezó con todo. Silva mantuvo el primer lugar en la largada. Pero la punta le duró sólo tres vueltas. Verna, demostrando que tenía un gran motor, lo superó en la entrada a Saloto. El Autódromo vibraba.
En la cuarta vuelta llegó la polémica de la carrera. Silva y Marcos Di Palma entraron a la par al difícil curvón Saloto. Un lugar que no admite errores. Ninguno quiso levantar. El resultado: los dos autos se tocaron y terminaron afuera.
A esa altura, la carrera ya era pura emoción. Se luchaba en todos los puestos. Fontana ya estaba segundo. Y desde atrás, Patricio Di Palma y Omar Martínez se metían en la pelea por la punta. Sin embargo, la salida del auto de seguridad en la sexta vuelta le puso freno a todos.
Luego del reinicio, Verna consiguió una pequeña diferencia. No le quedaba otra que vencer para seguir alimentando sus chances de campeonato. Injustamente, el reglamento del Turismo Carretera obliga a ganar una carrera para quedarse con el título. Algo que le pone emoción al torneo, pero que castiga a aquel que sumó más puntos a lo largo del año y no pudo alcanzar un triunfo.
El circuito 12 del Autódromo no paraba de dar sorpresas. Patricio Di Palma alcanzó la punta en la 15ta vuelta, luego de salir muy bien armado de la horquilla. La carrera se hizo espectacular. Porque a la pelea también se sumó Norberto Fontana. El que salió mejor parado fue Verna: recuperó el liderazgo y volvió a sacar una buena diferencia adelante.
Todo parecía definido. Verna estaba cómodo. Pero algo falló en su Ford. Y metros de ingresar en la última vuelta, su auto dijo basta. Todo el esfuerzo del fin de semana se desvaneció en pocos segundos. Igual que en la última competencia de Rafaela.
El triunfo, emotivo, quedó para Patricio Di Palma. Con ese Torino que se resiste a decir adiós y que hace recordar a cada momento al Loco Luis. Por eso la alegría de todos. De verdad. Puro TC. Esa categoría que parece que siempre tiene algo más para ofrecer. Y que más allá de lo visto en el Autódromo, promete una definición espectacular en las tres carreras que quedan para terminar el campeonato.
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