Paulo: el monólogo
“Uno se integra al movimiento a través de los problemas de tierra. Cuando vienen las empresas multinacionales a tratarte de usurpador, cuando en realidad los usurpadores son ellos, es cuando empiezan los problemas.
Nosotros venimos de descendencia de pueblos originarios, mis padres y abuelos tienen ahí su tumba, sentimos orgullo de ser indígenas y a través del movimiento sabemos de donde venimos. En la primaria nunca te hacían conocer tus raíces.
Yo vivo en Pozo del Toba, la misma localidad te dice de donde venís, sin embargo, no te lo cuentan en la escuela. Mi lugar es cerca de Santa fe y Chaco, a 30 kilómetros de las provincias vecinas, al suroeste de Quimilí. Allí habitaban los indígenas habitaban tobas y guaicurues, por eso tenemos esa sangre. Con decir el paraje Pozo del Toba, ya está.
Yo me integro al movimiento cuando empiezan los problemas de tierra. Es el problema principal, han querido sacar a la gente por la fuerza, se han dedicado a hacer el desalojo a gusto y voluntad, como se permitía este gobierno de Juárez, allanamientos en las casas, llevando presas a mujeres de más de 70 y a menores de 14 años esposados como delincuentes.
Bueno, todo esto, lo que logra es que uno se sienta más fuerte, te hace saber que el problema no es solo tuyo sino general.
El vecino no es mi enemigo, sino la gran empresa, la multinacional, que no sólo viene por nosotros, sino por todos los campesinos de América Latina.
Primero nos sacaron toda la riqueza forestal, el petróleo y ahora vienen por la tierra, lo único que nos queda como campesinos. Nosotros le decimos nuestra madre porque dependemos de ella para vivir y porque ella nos da todo. Por eso mismo es que no dependemos de que una empresa nos de trabajo para que podamos comer.
Lo que sí decimos y pedimos es que la riqueza se distribuya mejor en nuestro país y no que la riqueza esté en manos del diez por ciento y que el noventa sufra hambre y desocupación y no tenga para comer ni estudiar.
Además, articulamos con otras organizaciones del país, para poder hacer algo, porque si quedamos solos no podemos hacer nada, hay un montón para construir. Por ejemplo, con el MTV hacemos trabajos, ellos ven la realidad del campo y nosotros la de la ciudad, que son bien distintas.
La desocupación es muy grande y si no hay trabajo ellos no pueden vivir, en cambio aquí no podemos vivir si no tenemos la tierra.
Hemos aprendido un montón de cosas a través de talleres, que nos hacen olvidar del “yo” para que podamos pensar en “nosotros”.
El Movimiento nos da una identidad, somos del sector campesino que siempre ha sido mirado como “el negro”, o te hacían creer que no sabés nada, mucho tiempo fuimos humillados, pero a través del movimiento, vemos que cuando queremos podemos
Lo único que tenemos que hacer es tener la solidaridad y pensar, sabiendo que donde piensan diez cabezas es mejor que una sola. Además, aprendimos que discutir no es pelear, sino que es un punto de análisis para poder decidir sin equivocarnos, llegar a un acuerdo, y si nos equivocamos, nos equivocamos la mayoría.
Es un desafío de nosotros mantenernos porque está en juego el futuro de nuestros hijos y de las futuras generaciones que vienen y cuando nos dicen que vienen por la tierra, ahora ya no somos 100 ni 200, ahora somos miles y el problema es de los miles.
Pero no damos marcha atrás, y no la vamos a dar. Hay compañeros secuestrados, nos podrán matar, pero algo de fruto va a haber, porque no vamos a renunciar a la lucha por la vida digna, para nuestros hijos, que van a ser libres, no peones de nadie, no vamos a ir a la ciudad a engrosar la lista de desocupados, queremos ser libres y trabajar la tierra dignamente con nuestras familias.
Aquí vienen las empresas a traer el progreso, dice el gobernador, pero para nosotros las empresas no traen el progreso sino la pobreza.
Todos los trabajos de esas grandes empresas no usan la mano de obra del campesinado, ahora traen topadoras, para el cultivo tienen herbicidas, fumigan sin dar trabajo.
Antes contrataban al brasero, al cosechero, hoy están las máquinas.
No compran ni el gasoil aquí, no gastan nada, se llevan todo el dinero afuera, por eso no traen ganancia. En cambio el campesinado da vida a los pueblos porque si me tengo que comprar algo me lo compro acá. Es el pobre el que da vida a su pueblo, compra en su pueblo, invierte en su pueblo
La realidad del campo es esa, que no nos hagan creer que las empresas traen riqueza.
Es una lucha legítima la que hacemos, el derecho a la tierra está contemplado en la constitución nacional, y está contemplado como pueblos originarios, como indígenas.
Si no estuviera el movimiento capaz que nosotros no estamos en la tierra, porque ahí nos han enseñado nuestros derechos, a conocer lo que nos corresponde como ciudadanos
Y hoy podemos discutirle de igual a igual a un diputado, a un abogado, porque ya no nos hacen creer más que ellos saben todo, ellos desconocen tus derechos y cuando vos los sabés, vos los exigís.
Un día me preguntaron si no teníamos miedo, y yo dije que no. Porque miedo sería que por renunciar a la lucha mis hijos queden sin un pedazo de tierra. Yo puedo luchar porque ellos son chiquitos, pero el día de mañana van a saber que hubo esta lucha, van a valorarla y no van a vender ni a entregar lo que es de ellos.”
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