PAULÓN SE PROPONE PARTICIPAR ACTIVAMENTE EN EL EJECUTIVO
“Ver para creer”, “creer o reventar”. Ahora que lo vieron, algunos creen; otros reventaron. Miguel Ángel Paulón ya se mueve como el compañero de fórmula de Hermes Binner a pesar de que se trata de un hombre que fue secretario de Agricultura y ministro de la Producción de la provincia durante varios gobiernos justicialistas. También integró el directorio de la banca estatal nacional y por un corto período fue secretario de Agricultura Ganadería y Pesca de la Nación hasta que, tal como lo había prometido, renunció cuando el gobierno de Eduardo Duhalde impuso las retenciones agropecuarias a mediados del año pasado. El peor momento parece haber pasado: la furia con la que el justicialismo tomó su salto a la oposición se fue amoldando a un nivel de crítica que el ex ministro reutemista parece dispuesto a soportar. El viernes a la tarde, en el bar de Mendoza y Francia, el hombre que se convirtió en la novedad del proceso electoral 2003 contó que en caso de ganar pretende tener “un protagonismo en el Ejecutivo a través de una figura que coordine algunos ministerios” aunque no dijo si esa función la ejercerá en persona o través de alguien de su confianza. También pronosticó que habrá más peronistas que se integren al Encuentro Progresista y dijo que las prácticas que utiliza el gobierno de Carlos Reutemann para conservar el poder “parecen similares” a las del menemismo. Propone un fondo de garantías para empresas sociales y pymes, una Agencia Provincial de Turismo y el desarrollo de herramientas financieras que suplanten la función que cumplía el ex Banco Provincial de Santa Fe.
—¿Perdió amigos dentro del justicialismo por su decisión?
—Bueno…, lo voy a ir comprobando con el transcurso del tiempo porque hasta ahora algunos sólo se han expresado públicamente. De mi parte no hay problemas. No quiero perder amigos ni afectos, sino simplemente mirar hacia adelante.
—¿Qué le pidió al socialismo?
—No hemos hablado con el socialismo a nivel partidario sino a nivel de personas con experiencia de gestión en lo gubernamental. Sí, claramente, le he manifestado al intendente Binner que mis deseos son tener una activa intervención en las estrategias de desarrollo local, en todo lo que tiene que ver con la promoción económica, las empresas, el desarrollo de la ciencia y la tecnología y su aplicación a la producción.
—¿Coincide con el intendente en que el gobierno provincial tiene prácticas menemistas?
—Hay algunas cuestiones que tienen que ver con el sostenimiento del poder, llámese la modificación de la ley de lemas, llámese la boleta sábana. El ex presidente ha sido una clara expresión de lo que es la pretensión de perpetuarse en el poder. No sé si esto es una conducta menemista pero parece similar.
—¿Habrá otros justicialistas que sigan sus pasos?
— Y… hay ruidos. Estoy convencido de que sí pero hay que esperar.
—Hay quienes piensan que en Santa Fe Kirchner juega a dos puntas. ¿Hubo alguna venia del gobierno nacional para que usted dé el salto?
—No. Esto lo hemos analizado desde la Fundación Avanzar con nuestro equipo de trabajo, con el cual veníamos desplegando una serie de actividades, y en ese ámbito empezamos a intercambiar no sólo ideas sino formas de llevarlas adelante. Ése fue el motivo que nos llevó a que nos integremos en esta nueva propuesta, Nuestro objetivo es a mediano y largo plazo y tendrá que comenzar, si se nos da, por los próximos cuatro años.
—Pero usted estuvo hablando con el gobierno nacional.
—Sí, pero para que ellos sepan. Como yo había tenido desempeño por muchos años en gobiernos justicialistas, quería que supieran que en esta oportunidad íbamos a tomar este rumbo.
—¿Qué le suma usted a la propuesta del socialismo?
—Es necesario trabajar sobre una agenda que tiene que ver con promoción económica, generación de riqueza, consolidación empresaria por medio de pymes y de empresas de la economía social y distribución de la riqueza. Si se profundiza la brecha y seguimos con mucho en manos de pocos y muy poco en manos de muchos vamos a una Nación que no es sostenible. El Gran Rosario, que recibió una fuerte migración, es una expresión de lo que ocurrió en estas dos últimas décadas.
—¿Qué van a hacer desde el gobierno provincial?
—El primer paso es la estrategia de trabajar sobre economías regionales con políticas activas para frenar el proceso de migración. El segundo, para quienes ya están acá, es encontrar alternativas a través de capacitación, desarrollo de habilidades, y también propuestas productivas y empresariales adecuadas, que puedan reinsertarse laboralmente a diferencia de lo que ocurre hoy, que hay un fuerte asistencialismo.
—Estos temas son más bien del ámbito Ejecutivo.
—No estamos pensando en ejercer la Vicegobernación sólo en lo legislativo sino también en un protagonismo en el Ejecutivo a través de una figura que coordine algunos ministerios.
—¿Eso lo haría usted?
—No soy de quedarme en una actitud pasiva. Seguramente voy a estar involucrado de alguna u otra manera en esos lugares.
—¿Qué cosas quiere hacer que no hicieron las gestiones justicialistas?
—En el plano de promoción económica hay que intensificar la internacionalización de las empresas. Se trabajó mucho en comercio exterior pero internacionalizar no significa necesariamente que se exporte. Puede ser que una empresa tenga que montar un sistema de calidad que le permita ser abastecedora de cualquier cadena que vaya a participar de un mercado que compita internacionalmente, como para otras empresas puede significar que tenga que desarrollar alianzas, sucursales o centros de logística en el exterior por el nivel de desarrollo que ya tiene. También hay que reforzar el desarrollo local en cada ciudad y pueblo porque es ahí donde se comienza a resolver el problema de la generación de empleo y la generación de la riqueza. Hay que trabajar el tema turístico. El sector privado tiene que tener mayor protagonismo y el Estado colaborar activamente. Pensamos en una Agencia Provincial de Turismo en la que el Estado aporte recursos y que se desarrollen dos tipos de paquetes turísticos: uno orientado a la población local y regional y otro paquete internacional que articule a Santa Fe con Entre Ríos, Córdoba y hasta Buenos Aires. La otra cuestión son las políticas en materia de finanzas.
—¿Qué propone hacer?
—En esa materia el Estado provincial prácticamente ha desaparecido. Las dificultades del sistema pyme o de las empresas de la economía social han sido siempre la inserción en el esquema financiero. Para solucionarlo, hay que resolver el tema de garantías. Una figura que estamos pensando es promover un fondo o sociedad de garantía a nivel provincial que palanquee a este tipo de empresas y les permita acceso al sistema financiero. Además hay que rejuvenecer a la banca local.
—¿A qué se refiere?
—La banca local son las cajas de créditos o la función que cumplen algunas mutuales. Hay que ponerlas en un sistema de manera que contribuyan a la producción. Santa Fe tiene una capacidad de ahorro muy importante y buena parte juega especulativamente. Si logramos orientarlo a apoyar la producción, la generación de riqueza y empleo será más vigorosa. Un ejemplo: los productores han optado por guardar sus granos en bolsas o en silos con la idea de tener un disponible permanente y que mantenga un valor constante. Hay que lograrlo a través de un sistema de finanzas que garantice a quienes tienen capacidad de ahorro tener su capital protegido, pero que ese capital esté sirviendo para la generación de más riqueza.
—Hermes Binner habló de tener un banco mixto. ¿No es partidario de una nueva entidad con participación estatal?
—Me inclino más por apuntalar con el sistema de garantías, fondos de semillas y capital de riesgo, que participen las empresas. Y mucho trabajo en acondicionar a las empresas para recibir capital externo, ya sea de préstamo o para inversión.
—¿Coincide con quienes reclaman del gobierno nacional regalías agropecuarias para Santa Fe?
—La provincia está transfiriendo una cantidad importante de recursos. Cuando uno observa nuestra infraestructura, que a su vez sirve a una región muy importante del país, creo que es merecedora de que esa transferencia de recursos retorne aunque sea parcialmente para infraestructura, para apoyar el sistema científico tecnológico y para actividades de promoción, entre otras.
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