Pediatras plantearon su desacuerdo con los vidrios polarizados
Lucas Navarro, secretario del Comité de Prevención de Lesiones de la filial Santa Fe de la Sociedad Argentina de Pediatría, expuso que la práctica incrementa las posibilidades de colisiones y, por ende, de que se registren más niños con lesiones de tránsito.
En comunicación con Cero KM (Radio Eme, de lunes a viernes de 9 a 13), el especialista comentó que cuando “se dio media sanción al proyecto, ya expusimos los argumentos científicos por los cuales los vidrios polarizados aumentan el riesgo de choques graves de tránsito”.
Según lo que indica el Centro Experimental de Seguridad Vial (Sesvi), “las láminas polarizadas no nos protegen de los rayos ultravioletas”; se registra “solo 1,8º de diferencia” entre dos vehículos expuestos al sol, si uno de los cuales se encuentra polarizado; de modo que “no nos protegen del calor y, encima, disminuyen la visibilidad desde dentro hacia fuera del auto y al revés”. A propósito, Navarro fundamentó que “si uno tiene menor visibilidad, principalmente de noche o si llueve, no puede ver un peatón, no puede ver un perro si se cruza, no puede ver una bicicleta o un carro y puede atropellar a alguien”.
Asimismo, a la inversa, “si uno no puede ver lo que está pasando dentro del auto, si una persona sufre un problema de salud. No se puede distinguir lo que está haciendo el que está dentro”. Y agregó: “Ninguna de las láminas más claras cumple con la norma Iram de transmisibilidad lumínica”.
A instancias de lo dicho, el profesional planteó con énfasis: “¿Es razonable exponernos al riesgo de usar láminas polarizadas solo por un efecto estético y poner en riesgo de mayores colisiones a los ciudadanos de la provincia de Santa Fe? La respuesta es no, no vale la pena”.
No obstante, desde la Sociedad de Pediatría se propone utilizar las láminas polarizadas en las escuelas, en las casas particulares o en las dependencias públicas, “pero no en los autos particulares”. “Lo que también concluye Sesvi es que los autos polarizados tienen un 30 % más de probabilidades de sufrir choques graves, es decir, choques con lesionados o muertos”, esgrimió.
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