PEKÍN CAUTELOSO FRENTE AL DESEO DEL PAPA DE VISITAR CHINA
El gobierno chino reaccionó con cautela frente al deseo del papa Benedicto XVI de visitar China, después de que el portavoz del ministerio del Exterior Qin Gang señalara hoy que el gobierno de Pekín está francamente interesado en una mejora de las relaciones con el Vaticano.
Sin embargo, el funcionario realizó dos peticiones básicas: que el Vaticano suspenda sus relaciones diplomáticas con Taiwán, considerada por Pekín como una provincia separatista, y que no se entrometa en los asuntos internos de China. Con esto último se refiere a la controversia en torno a la designación de los obispos y la consiguiente influencia papal en las estructuras de la Iglesia en China.
“Esperamos que el Vaticano dé pasos concretos para crear una buena atmósfera y condiciones favorables para mejorar las relaciones”, señaló el portavoz, en una declaración que llamó la atención por el cuidado con que fue realizada.
Tras el nombramiento como cardenal del líder de la diócesis de Hongkong, Joseph Zen Ze-kiun, un crítico del gobierno chino, el viernes pasado el Papa fue consultado sobre un posible viaje a China y Hongkong.
Eso sería “bueno” y “depende de la voluntad de Dios”, respondió el el Sumo Pontífice, según informó la agencia católica asiática de noticias UCA News desde Roma. Según el cardenal Zen, ya hay nuevamente conversaciones entre ambas partes.
El Vaticano también ha dado señales de estar dispuesto a renunciar a las relaciones con Taiwan, en beneficio de Pekín. En la cuestión del nombramiento de los obispos, el cardenal considera la posibilidad de que el Papa realice varias propuestas, de las cuales una sea aprobada por Pekín.
Zen, conocido por sus críticas a la República Popular China, se ha erigido en Hong Kong en un defensor de los derechos civiles y también se ha asociado a la causa de la defensa de la democracia y la libertad religiosa en China. El nuevo cardenal se ve a sí mismo como la “voz china de la Santa Sede”.
El viernes de la semana pasada, el papa Benedicto XVI había creado durante una ceremonia celebrada en la Plaza de San Pedro de Roma a 15 nuevos cardenales, entre ellos Zen, expresando el deseo de que el nuevo purpurado de Hong Kong “dé nueva vida a la Iglesia en todos los niveles”.
Pese a sus abiertas críticas a China, Zen también aboga por un acercamiento entre el gobierno de Pekín y la Iglesia Católica, que actualmente llevan a cabo nuevamente conversaciones no confirmadas oficialmente.
Desde el quiebre entre Pekín y el Vaticano, tras la toma del poder por los comunistas en 1949, la Iglesia Católica está dividida en China. La “unión patriótica” oficial no reconoce la autoridad papal. La Iglesia clandestina, por su parte, se niega a estar bajo control comunista y es leal al Papa, pero sus miembros sufren la persecución oficial.
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