PELEA ENTRE BANDAS POR EL BOTÍN DEL ROBO AL BANCO DE ACASUSSO
En apenas quince días Rubén Alberto “Beto” de la Torre (52) —señalado como uno de los líderes del histórico golpe contra el Banco Río de Acassuso— se convirtió en el centro de una seguidilla de tres secuestros extorsivos: Una aparente cacería del botín (estimado en cerca de 20 millones de dólares) que es investigada por la SIDE, la División Antisecuestros de la Federal, la Bonaerense y dos fiscales de Capital.
De los tres episodios, el más serio ocurrió el sábado pasado y tuvo como víctima al hijo de 11 años de De la Torre. Por él —según la denuncia de su familia— pidieron cinco millones de dólares. Pero fue liberado ayer a la tarde sin lesiones y sin que, aparentemente, se pagara algún rescate.
Los otros dos casos afectaron a la familia de Silvia Liliana Fernández (28) quien estuvo presa en la causa del banco luego de ser detenida junto al “Beto” un mes después del asalto, ocurrido el 13 de enero (ver Un asalto…)
La mujer —actualmente con “falta de mérito” en el expediente— denunció que con diferencia de unos 15 días (entre fines de julio y el viernes pasado) desconocidos secuestraron primero a su hermano y luego a su hermana, de 17 años. En ambos casos habrían sido sorprendidos al salir del Barrio Zabaleta (ubicado en Parque Patricios, en la Capital Federal) donde viven. “A los dos los golpearon y le pidieron la plata del asalto”, confiaron fuentes de la investigación.
“Se inició una causa por secuestro extorsivo en la que intervine la Federal, la Bonaerense y la SIDE”, confirmó el fiscal federal de Capital Jorge Di Lello, a cargo del expediente por el secuestro del hijo de De la Torre.
De acuerdo a lo que pudo reconstruir Clarín, el chico había ido junto con su madre —Alicia Di Tullio— a visitar a su padre en la Unidad 31 de Florencio Varela. La pareja se reconcilió hace unos meses luego de que Alicia se retractara de su primera declaración en la causa del banco. En ella había incriminado seriamente a su marido, quien cayó preso luego de su testimonio.
“El secuestro del nene fue el sábado cerca de las 14,30. A la salida, a pocas cuadras del penal le cruzaron dos autos a la mujer y se llevaron al chico”, confiaron fuentes consultadas. Di Tullio sostuvo al hacer la denuncia que recibió varios llamados extorsivos y que llegaron a pedirle cinco millones de dólares de rescate. El domingo debieron internarla en el Hospital Penna por un cuadro de descompensación nerviosa y ahora tiene custodia policial.
En cuanto a su hijo, fue liberado por la tarde. Lo encontró un camionero en el cruce de las rutas 6 y 58 de San Vicente, al sur del provincia de Buenos Aires.
También el sábado pasado, habría sido liberada la hermana de Liliana Fernández. “Se la habían llevado el viernes a tarde del Barrio Zabaleta. Parece que la golpearon y la chica quedo en estado de shock. Los tipos le pedían ‘la plata'”, agregaron las fuentes consultadas. Ella contó que la tuvieron todo el tiempo dando vueltas en un auto por la zona de Puerto Madero.
Este episodio también quedó en manos del fiscal federal Di Lello, quien hasta ayer manejaba los casos por separado. “No descartamos que se junte toda la investigación. Incluso existe un tercer expediente iniciado a fines de julio por otro episodio similar”, concluyó un funcionario de los tribunales de Comodoro Py.
Esa tercer causa, que en realidad fue cronológicamente la primera, quedó radicada en la fiscalía Federal Nº 2 de Carlos Rívolo y se trata de la denuncia del presunto secuestro de otro hermano de Liliana Fernández.
De acuerdo al relato de la familia, hace unos 15 días una camioneta tipo Trafic le cortó el paso a este joven y se lo llevó. Una versión indicaba que lo golpearon, le reclamaron una y otra vez “la plata” y le hicieron un simulacro de fusilamiento. Lo habrían dejado semidesnudo en un barrio del sur del conurbano bonaerense sin que nadie pagara un peso de los 200.000 que habrían pedido a cambio de su vida.
Entre desconfiados y preocupados, anoche ningún investigador arriesgaba hipótesis tajantes: desde una interna de la banda hasta la sombra de “la mano de obra desocupada”, eran evaluadas a fondo.
Este contenido no está abierto a comentarios

