PELEA ENTRE TERMINALES PORTUARIAS POR UNA MEDIDA DE LA PREFECTURA
Una polémica disposición de la Prefectura Naval Argentina reavivó la pelea interna entre las terminales portuarias y puso en duda las obras de ampliación del dragado de la hidrovía por el río Paraná que el Gobierno se comprometió a encarar en el 2005.
Tras haber habilitado en agosto cuatro viajes de prueba hasta el puerto bonaerense de Zárate, la Prefectura dio marcha atrás y prohibió a fines de octubre la navegación por el río Paraná de los buques portacontenedores de última generación que tienen más de 243 metros de eslora.
La medida le impidió a la empresa CP Ships llegar con sus barcos hasta la Terminal Zárate, la cual debió afrontar la rescisión del contrato con su principal cliente.
La estación portuaria privada de Zárate —que pertenece al grupo local Murchison— inició sus actividades a fines del año 2001 y desde entonces logró captar casi el 10% del movimiento anual de contenedores con tarifas un 20% más bajas que las que cobran las terminales de Buenos Aires y de Dock Sud.
Ante la imposibilidad de seguir recibiendo a este tipo de buques, la Terminal Zárate despidió a más de 50 operarios.
Los empresarios del sector coinciden en señalar que la medida de la Prefectura tiende a beneficiar a las terminales de la Capital y Dock Sud porque son las únicas que quedaron en condiciones de operar con los grandes portacontenedores.
Además de la concentración de las cargas que se daría en la región metropolitana, no se descarta un aumento en los costos portuarios y de transporte que terminarán afectando a los usuarios —por el encarecimiento de los bienes importados— y a los exportadores, que tendrán mayores gastos para sacar sus productos.
Por otra parte, la prohibición impuesta para la navegación de los barcos de más de 243 metros por el río Paraná va a contramano de los planes del Gobierno que apuntan a ampliar la profundidad de esa vía navegable por donde sale casi el 80% de las exportaciones agropecuarias.
Actualmente, el corredor fluvial que va desde Rosario hasta la salida al océano Atlántico tiene 32 pies de profundidad (9,75 metros) y la intención oficial es llevar el dragado del canal principal hasta 36 pies (10,96 metros). El incremento del calado permitirá el ingreso de barcos con mayor capacidad de carga, que se traducirá en tarifas de fletes más bajas.
Según los estudios de la Bolsa de Comercio de Rosario, llevar de 32 a 36 pies la vía navegable significará un ahorro en el transporte marítimo de más de 4 dólares por tonelada. Pero poco serviría ampliar la profundidad si se mantiene la barrera de la Prefectura para los barcos de más de 243 metros de largo.
Todos los estudios y pruebas en simuladores que realizaron en los últimos dos años la propia Prefectura, Hidrografía Naval y la Subsecretaría de Puertos demostraron que pueden navegar sin problemas buques de hasta 270 metros de eslora. Las conclusiones pusieron de relieve que el impacto ambiental que producirían los grandes barcos sería igual o menor al que generan las actuales embarcaciones que se movilizan por el Paraná.
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