PELIGROSAS SUSTANCIAS QUÍMICAS COHABITAN EN NUESTROS HOGARES
Todos en nuestras casas utilizamos diferentes productos químicos para la higiene de la cocina o el baño, e incluso la personal, y muchas veces no tenemos en cuenta las recomendaciones y advertencias para su correcta utilización y almacenamiento, para evitar accidentes.
María de los Ángeles Lesman y Carolina Lucietto, alumnas del 3er. año Polimodal (terminalidad Ciencias Naturales) del Colegio Sagrado Corazón realizaron una investigación sobre este tema para advertir la forma en que se pueden prevenir estos incidentes en el hogar, que producen daños en nuestra salud.
El trabajo -titulado “Sustancias Químicas en el Hogar: más de lo mismo”- se desarrolló durante el mes de agosto con la colaboración del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias Dr. Emilio Coni, de nuestra ciudad. Los datos fueron recabados a partir de 255 encuestas, 35 entrevistas, visitas y entrevistas a hospitales y comercios que venden productos químicos y bibliografía sobre el tema.
“Nos basamos en un trabajo norteamericano denominado `Toxic Tour’, que consiste en recorrer una casa y advertir cuáles son los lugares donde se guardan los productos químicos”, comenzaron explicando las alumnas, quienes concurrieron a diferentes centros de salud para saber la frecuencia con que la gente concurre por una intoxicación, si quedan internados, las edades y sexo de los pacientes, y la fecha de ingreso para saber si había alguna estación en donde los casos fueran más recurrentes.
En este sentido, aseguraron que “los casos de niños intoxicados se daban más en el verano, sobre todo por haber consumido insecticidas y lavandina, pero en los adultos, a partir de la adolescencia, los casos que se dieron fueron intencionales, es decir, intentos de suicidio con esas sustancias (más frecuentemente, insecticidas, raticidas, solventes, mezcladas con alcohol o alguna otra bebida). Fueron casos que se daban por problemas de depresión o económicos”.
También advirtieron que -comparando las estadísticas de pacientes intoxicados en 2005 y 2006- pudieron comprobar que ocurren en edades cada vez más tempranas.
Fácil acceso para niños
Las estudiantes del Colegio Sagrado Corazón también se encargaron de hacer encuestas sobre el tema a padres, tutores o familiares de ese establecimiento (jardín de infantes y 1er. año de EGB I), y en los mismos cursos de la escuela N° 37 Manuel Belgrano, de Recreo, que es semi-rural.
Advirtieron que “vimos que en la cocina y el baño existen más o menos los mismos productos en las personas consultadas en ambas escuelas, pero en el jardín de las distintas escuelas había cambios: se encontraban insecticidas, herbicidas o fertilizantes, que no vemos en la ciudad.
En relación al lugar donde se guardan estas sustancias en las casas, a través de entrevistas personales pudieron concluir que “muchos lugares están al alcance de los niños y que los productos como el solvente o la lavandina (los más peligrosos) son los que están en un lugar de fácil acceso para ellos”.
También mencionaron que “muchas familias compran productos sueltos y los colocan en envases de gaseosas o botellas que no tienen los rótulos correspondientes. Los chicos se confunden estos productos con algún refresco y allí vienen las intoxicaciones. Además, otras familias suelen colocar los solventes debajo del asador, al alcance de los chicos y sin buenas condiciones de almacenamiento”.
Venta fraccionada
Las estudiantes también consultaron a responsables de comercios que venden sustancias químicas, productos de limpieza y fertilizantes y de empresas que se dedican a fumigar las casas.
Aseguraron que “los productos fraccionados son los que en los últimos tiempos se compran más, por la situación económica que estamos viviendo. Pero tienen sus contra: no llevan etiquetas de identificación del producto donde se especifique la concentración o la forma de prevención de accidentes”.
No obstante, advirtieron que “las etiquetas de los productos originales tienen una letra casi ilegible, en muchos casos, o incluyen términos complicados. Cuando preguntamos dijeron que lo que menos miran es la composición o cómo manipular el producto y sólo tienen en cuenta la marca y el precio”.
Las alumnas también verificaron el funcionamiento de las líneas telefónicas que ponen en los productos, para ver si servían como centros de toxicología. Al respecto, aseguraron que “no sirven como una consulta ante una emergencia, sólo te derivan al hospital que tenés más cercano para concurrir. Pero no te advierten qué medidas son recomendables poner en práctica antes de consultar el médico. Además, los 0-800 de atención de los consumidores que ponen las empresas son contestadores automáticos y nadie atiende”.
Por último, las chicas concluyeron diciendo que “nos gustó hacer esta investigación porque el tema es interesante, a pesar de ser cotidiano”, y agradecieron el apoyo que tuvieron del Instituto Coni porque “nos brindaron toda la información y lo que necesitamos para trabajar y nos acompañaron durante el desarrollo de la investigación”.
Alertas
Entre las conclusiones, las alumnas del Sagrado Corazón de Jesús plantearon que el 82% de los detergentes se almacenan en lugares accesibles y el 44% de los desengrasantes; el 41% de las lavandinas y cloros se encuentran al alcance de los niños; durante 2005, 295 niños fueron atendidos por intoxicación y en lo que va del año ya suman 110; las sustancias más recurrentes en casos de intoxicación son los raticidas, la lavandina, los insecticidas y los solventes.
Consejos útiles
Si hacemos una recorrida por una casa cualquiera -explicaron las estudiantes- en la cocina está al alcance de todos el detergente, la lavandina, desinfectantes, desodorantes de ambiente, desengrasantes, y en menor cantidad limpiavidrios, limpiahornos, limpiadores cremosos. Además, en el baño hay muchos quitaesmaltes, alcohol, aerosoles, cosméticos, todos en lugares muy accesibles para los niños.
Por eso, dejaron los siguientes consejos útiles para evitar accidentes, ya que los accidentes domésticos se pueden evitar con prácticas actitudinales fáciles y sencillas:
– Los recipientes de productos químicos deben tener tapones seguros y nunca se deben dejar abiertos.
– Nunca dejar en los estantes bajos o en el suelo productos como soda cáustica, kerosene, plaguicidas, etc.. No deben guardarse en la cocina (con los alimentos) ni en el baño (con los cosméticos).
– Las sustancias químicas se deben mantener en sus envases originales con sus etiquetas intactas.
– Nunca deben guardarse soluciones peligrosas en vasos o botellas de bebidas que los niños asocien con refrescos.
– Las sustancias tóxicas innecesarias, como restos de plaguicidas, productos que no se usan, etc., deben ser eliminados.
– Los recipientes vacíos de plaguicidas no deben ser usados con otros objetivos y deben ser eliminados.
– Los envases tipo aerosol pueden estallar al calentarse o eliminar gases o vapores tóxicos.
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