PERAZZO ADMITIÓ QUE SE QUEBRÓ LA LÍNEA DE MANDOS
El ministro de Gobierno, Roberto Rosúa, anunció la decisión de castigar a los cabecillas del levantamiento policial del 11 de abril: “El personal que cometió actos flagrante de indisciplina está bajo sumario, se han preconstituido pruebas, tenemos actas firmadas por personal policial que intentó salir a trabajar, pero no pudo porque otros obstruían los portones de la Unidad Regional II. La consecuencia inmediata de estos sumarios es el pase a disponibilidad” de los imputados por faltas graves. “Estimo que no van a ser más de 40 personas, pero no lo tome como una información cierta”, agregó la jefa de Policía de la provincia, Leyla Perazzo, quien admitió que el autoacuartelamiento en Rosario “produjo un quiebre en la línea de mandos” en la Unidad Regional II.
Rosúa estuvo en el despacho del gobernador junto a la jefa de Policía, el subsecretario de Seguridad, Alejandro Rossi. Obeid felicitó a Perazzo “por su actuación” en la asonada del 11 de abril. “En aquella circunstancia, la actuación de la doctora Perazzo, desde las once de la noche hasta las cuatro de la mañana, tuvo la virtud de terminar ese conflicto que amenazaba con extenderse algunas horas más. Ella demostró carácter y condiciones personales de conductora que llevaron al gobernador a felicitarla por esa actuación”, señaló Rosúa.
‑ ¿Usted responsabiliza a Apropol por lo que pasó en Rosario?
‑ No se trata de responsabilizar a Apropol, sí creo que fueron los principales instigadores, aprovecharon una situación triste. Pero también hubo un grupo de personas que estaba muy alterada. Me sorprendió ver algunos con el 70 por ciento de incapacidad por cuestiones mentales, otros con incapacidad física del 70 por ciento con pedido de cesantías. Entre los que reclamaban había algunos que querían trabajar pese a que están bajo proceso por apremios ilegales y otros pedían una mejor situación para sus compañeros, provisión de equipos y un reconocimiento social que hay que ganase. Las demandas eran tan diversas que no se pueden precisar en una sola cuestión- respondió Perazzo.
‑ ¿La sorprendió el autoacuartelamiento?
‑ Sí, resultó sorpresivo porque siempre que muere un policía provoca una conmoción entre su grupo porque es natural. Incluso, siempre hemos tratado, aunque no esté en el reglamento, reconocer francos y licencias a los compañeros porque es impropio después de una muerte, el que la presenció o que actuó, siga en servicio. Se aprovechó esa ocasión.
‑ ¿A quién se refiere? ¿A los de Apropol?
‑ Apropol como gremio no existe. Yo tengo nombres y apellidos, son personas que están con pedido de cesantía, en disponibilidad, no trabajan. El análisis de las causas ya salió de mis manos, están en Fiscalía de Estado. Hay gente que tiene condena judicial por lo tanto la decisión es irreversible y otros tienen falta administrativas independientes.
‑ ¿Estuvo quebrada la línea de mandos? -preguntó Rosario/12.
‑ Evidentemente en alguna etapa hubo un quiebre de la línea de mandos, a eso tiende el sumario. Vamos a ver dónde se produjo. Una cosa notable era que al mismo tiempo que había gente que hacía reclamos, otros se acercaban y me decían: ‘Doctora, la gente en actividad quiere hablar con usted’, como desconociendo a determinados sectores. Así se desarrollaron las conversaciones hasta que se retiraron pacíficamente de los portones y los móviles salieron a trabajar. De todos maneras esto no le quita gravedad al hecho.
‑ ¿Pensó en renunciar?
‑ Si hubiera sido necesario convocar a fuerzas nacionales para reducir el conflicto yo hubiera pedido mi retiro definitivo de la fuerza.
– ¿El comisario Maldonado sigue al frente de la Unidad Regional II?
‑ Por supuesto, sigue al frente.
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