PERAZZO:"LA POLICÍA DEBE TRATAR MEJOR A LA GENTE"
La jefa de Policía de la provincia, Leyla Perazzo, no es esquiva al referirse a las cualidades que tienen que desarrollar los agentes de la fuerza para alcanzar una mayor aceptación dentro de la sociedad. “Ante todo, deben tratar mejor a la gente que quiere ser escuchada porque ésa es una de la principales demandas que aparece junto con los pedidos de mayor seguridad y más policías patrullando las calles”, señala quien, de la mano de Jorge Obeid, se convirtió en la primera mujer que accedió a ese lugar jerárquico en todo el país. Convencida de que las juntas de seguridad comunitaria resultarán un aporte interesante en la prevención del delito, reconoce también que el rol de los uniformados deberá centrarse en una actitud de escucha permanente y, además, que los funcionarios policiales deben ser permeables a las críticas, un concepto que los funcionarios del Ministerio de Gobierno gustan denominar “policía de proximidad”. Con respecto al presupuesto 2004, reconoció que se prevé un incremento y, aunque no precisó cifras, aclaró que se utilizará para la compra de chalecos antibalas, móviles y material que se destinará a prevenir y disuadir. Perazzo también acompañó la decisión del gobierno nacional que decidió resarcir a las víctimas del 19 y 20 de diciembre de 2001, y sobre la corrupción en la fuerza manifestó que no está dispuesta a manejarse con “sospechas”, sino a investigar para recuperar la confianza de la ciudadanía.
—Las juntas de seguridad comunitaria aparecen como una apuesta fuerte del actual gobierno para encarar el problema de la inseguridad. ¿Cree que serán realmente efectivas?
—Ése es un programa ya oficializado por el Ministerio de Gobierno e inclusive comenzó a instrumentarse durante la anterior gestión de Obeid. Es cierto que empezaron a debilitarse en los últimos años, pero no por falta de apoyo oficial, sino porque a veces la gente empezó a dejar de asistir a las reuniones y dejaron de funcionar en algunos barrios. Por eso, para que sean efectivas, es importante que la demanda surja de abajo hacia arriba y no al revés, porque es justamente el interés de la gente el que hará que perduren.
—En estos momentos, ¿cuántas juntas están funcionando?
—No tengo la cifra exacta porque se está realizando un relevamiento, pero se estima que en Rosario se mantuvieron con regularidad alrededor de quince, cuando debería existir una por cada barrio (en total, las seccionales son treinta).
—¿Cuál es el rol que le cabe a la policía dentro de ese esquema?
—En realidad la iniciativa de las reuniones que deben desarrollar las juntas –en las que se discuten los temas relacionados con la seguridad del barrio– corresponde a vecinos y a la sociedad civil e, inclusive, al poder municipal y a los concejales. Pero también es saludable y necesario que estén presentes los comisarios del barrio u otras autoridades de la fuerza que sean convocadas por temas puntuales para escuchar cuáles son las demandas de la gente. Dentro del concepto que denominamos “policía de proximidad, los agentes deben enfrentarse a escuchar cómo debería ser la policía de acuerdo con los planteos que hace la comunidad. Creo que a ellos también les interesa conocer qué es lo que la gente espera de ellos.
—Si se habla de lo que se espera, se deja entrever que hay pautas que hay que modificar. ¿Cuál considera usted que debe ser lo primero o más urgente que debe cambiar la fuerza de cara a la sociedad?
—Ante todo, la policía tiene que reforzar su trato con la gente, con el público. Y esto quiere decir perfeccionar las formas de atención en todos los niveles: cuando alguien hace una denuncia, cuando está en la calle, cuando hace cualquier requerimiento. Porque mientras la comunidad exige más seguridad y más presencia de agentes en la calle también pide un mejor trato y, en definitiva, la gente tiene que ser escuchada. En conclusión, que en su rol de protector el policía la atienda considerablemente.
—Hace pocos días se reunieron los intendentes de Rosario y Santa Fe, y ambos coincidieron en que el problema principal es la inseguridad. ¿Qué se puede hacer para paliar en parte este problema que hace tiempo dejó de ser una sensación, para pasar a ser una dolorosa realidad?
—La policía está dando respuesta y la prueba es la crónica policial diaria. Todos los días se producen detenciones. En dos meses, la policía de la provincia de Santa Fe detuvo a 1.700 personas en procedimientos incuestionables. Esto quiere decir que desde el punto de vista represivo está respondiendo. Nos faltan recursos para montar operativos disuasivos, o sea lograr una fuerza que pueda hacer que el delincuente se atemorice, que no se atreva a cometer un delito. El gobierno tiene intenciones, en la medida que el presupuesto lo permita, de dotar a la fuerza de la logística necesaria.
—Se está señalando un incremento presupuestario que se apoya en la necesidad de consolidar las políticas preventivas. ¿Es real ese aumento?
—Si bien no tengo claras las cifras, le aseguro que ya están en marcha
varias licitaciones para la compra de chalecos antibalas –pedimos seiscientos porque están vencidos–, municiones no letales y material para control de disturbios. Además, ya hay autos que fueron comprados y que se van a incorporar al patrullaje en las calles, que es otra de las constantes demandas que se plantean en los barrios. Está claro que existe un aumento real del presupuesto aunque no puedo precisar a cuánto alcanzará.
—¿Qué piensa de la decisión del gobierno de Néstor Kirchner de indemnizar a las víctimas de diciembre de 2001 a través de una reparación económica?
—Creo que es una decisión política y, si ellos (por el gobierno nacional) lo consideran pertinente, bienvenido que así sea. Me parece que ante esa determinación no pueden plantearse críticas. También pienso que esa decisión se argumenta en las nuevas tendencias que existen en materia penal y constitucional, que ponen el acento en la víctima, contrariamente a lo que ocurría con las antiguas legislaciones nacionales y códigos procesales provinciales. Repito que la decisión no merece críticas; al contrario.
—Con más de cuarenta años de experiencia, después de haber conducido Asuntos Internos y ahora como máxima responsable de la fuerza, ¿existe algún oficial superior del cual usted sospeche que sea corrupto y que todavía no lo pueda expulsar?
—Prefiero no manejarme con sospechas, pero algo tengo muy claro: las personas que estén investigadas por delitos graves no pueden permanecer en áreas operativas y tienen que estar separadas transitoriamente de sus cargos, ya que nuestro objetivo primordial es recuperar la confianza de la gente.
De jefes “bibliotecarios” y “operativos”
“No esperaba el apoyo que tuve de todas las entidades de la sociedad y de la policía en general”, dice Leyla Perazzo cuando se le pide un balance de los dos meses que lleva al frente de la fuerza provincial. Y pone especial énfasis en agradecer “el esfuerzo que ponen todos los integrantes de la fuerza”.
La funcionaria destacó que pese a las especulaciones posteriores a su nombramiento no hubo enfrentamientos entre ella y los oficiales superiores de la fuerza, de quienes se esperaba una reacción negativa por un par de motivos: la designación de una jefa mujer y el hecho de que llegara desde Asuntos Internos. “Mis oficiales están a la altura de las circunstancias. Yo lo descontaba. Sabía que esto iba a ser así; caso contrario, no hubiera aceptado la jefatura provincial”, afirma Perazzo.
La jefa policial dijo que todas las cabezas de unidades regionales le responden, y que son los que ella quería: “Todos fueron seleccionados en ternas y en grupos que le presenté al gobernador”.
—Hay una versión muy fuerte en la calle y que usted seguramente escuchó. Se dice que no hay tantos jefes operativos y que los que sobresalen son los llamados “bibliotecarios”. ¿Qué responde a eso?
—Si yo tengo a toda la policía patrullando y nadie me hace un sumario y me olvido de la función de policía judicial, entonces nadie va preso. Creo que todos los oficiales tienen formación operativa.
“YO NO LE PUEDO DAR LA ENTIDAD DE GREMIO A APROPOL”
La jefa de la policía provincial justificó la reunión que mantuvo con los representantes de la Asociación Profesional Policial de Santa Fe (Apropol): “Me pidieron una audiencia y yo actué como en todos los casos, recibiendo a todos los que me soliciten, pero les fui muy clara diciéndoles que yo no le puedo dar a Apropol la entidad de gremio o de sindicato porque no están autorizados legalmente. Tampoco puedo permitirles la violación sistemática de los reglamentos policiales. Sí puedo aceptar cualquier pedido desde lo individual y puedo, también, dialogar sobre condiciones de trabajo, pero siempre en el marco de una asociación civil, no de un gremio”
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