PÉREZ COMPANC INICIA LA CLONACIÓN DE TOROS CAMPEONES
La familia Pérez Companc está trabajando en la clonación de toros de raza para reproducción y abre una posibilidad que nació con la famosa oveja “Dolly” pero podría lograr la multiplicación de animales de alta calidad, con menos posibilidades de tener enfermedades. La empresa lograría incluso replicar el último toro campeón que se vendió en la Exposición Rural.
Goyaike es la empresa de Pérez Companc dedicada a la biotecnología vegetal y animal, que ya ha clonado 16 toros de raza, entre ellos de Angus, Holando y Hereford.
El campeón Hereford que se vendió en u$124.000 en la reciente exposición rural, podría clonarse tomando una muestra de ADN de su oreja, y en un plazo de dos años, pastar en los campos teniendo las mismas características del animal que ganó en La Rural.
La otra diferencia es que el precio de tener nuevamente al toro campeón sería de u$10.000.
El mercado del ADN todavía no es una realidad, pero la propuesta de Goyaike, que investigó y desarrolló las técnicas de clonación primero para sus animales, ahora propone que productores y cabañas utilicen las técnicas de clonación.
En la Argentina, la calidad del ganado mejoró sensiblemente gracias a la difusión de la inseminación artificial de los vientres, con animales de calidad, pero como todo ciclo, los ejemplares envejecen y mueren, y el resultado de la cruza es una incógnita, ya que también incide el rol de la vaca.
Con esta técnica, se estaría ante animales genéticamente idénticos.
Goyaike tiene muestras de ADN de un campeón Brangus con gran potencial reproductivo. Si se recreara el embrión con estos datos, un animal de alta calidad que puede reproducirse después naturalmente estaría listo en sólo dos años.
El sitio adnmundo.com se refiere a los logros que lleva adelante la empresa de la familia Pérez Companc, y en la Argentina, los productores ganaderos se muestran dispuestos a avanzar en estas técnicas.
Se deben generar artificialmente unos 20 embriones a partir de células extraídas de la oreja del animal, donde se conserva toda la información sobre el ADN. Lamentablemente, la mayoría de los embriones no logra sobrevivir, pero los que siguen con vida son implantados en el vientre de una vaca, donde completan el proceso normal de 9 meses.
El embrión tiene una “madurez” de 60 días cuando es entregado al productor, y si bien el valor es alto, los restantes embriones que logran vivir se venden a un precio 50% menor al primero.
Uno de los puntos a resolver hacia delante con esta técnica, el gobierno deberá intervenir para otorgar las autorizaciones específicas que habiliten la clonación.
Además, deberían modificarse los registros genealógicos, ya que no existe una categoría para “las copias” de animales reproducidos genéticamente.
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