PERMANECEN PERDIDOS LOS ESCALADORES EN EL ACONCAGUA
La portentosa pared sur del Aconcagua (6962 metros), escenario de proezas de resonancia mundial, encierra por ahora el misterio sobre dos escaladores franceses que desaparecieron cuando intentaban conquistar la cumbre norte.
El plan de ascensión establecía que debían llegar a la cima el domingo, pero los envolvió un temporal y temperaturas muy bajas.
Los alpinistas perdidos son Damien Boitard (35) y Stephane Malavesi (35). “Cuentan con experiencia para resolver obstáculos técnicos, pero no sabemos si tienen trayectoria y experiencia en picos superiores a los 6.500 metros”, apuntó el comisario Armando Párraga, jefe de los equipos de rescate de la policía provincial.
Patrullas terrestres tratan de ubicarlos desde el campo base Plaza Francia (4.200 metros) mientras se realizan vuelos de exploración en helicóptero sobre los dos glaciares de la pared que cuelgan como balcones sobre el abismo. Esa muralla tiene tres mil metros de dificultades extremas.
El titular de la Dirección de Recursos Naturales Renovables, Leopoldo León, reveló a Clarín que los franceses fueron sorprendidos por una tempestad de cuarenta y ocho horas cuando en teoría debían estar en el tramo final de la travesía.
Los franceses arribaron a Plaza Francia el 24 de enero después de caminar unos veinticinco kilómetros desde el asentamiento de los guardaparques, en la laguna Los Horcones, pegada a la ruta panamericana que conduce a Chile. Se calcula que comenzaron la escalada dos o tres días después.
Miembros de un grupo de apoyo de ambos escaladores que está operando en la contracara de la pared Sur, en la ruta noroeste o de los refugios, dijeron que los montañistas habían definido el plan de ataque a la cumbre del Aconcagua por la llamada Ruta de los Franceses. Ese grupo debía salirles al encuentro el domingo para ayudarlos en el descenso.
La variante elegida la escaló por primera vez en 1954 una expedición de seis franceses encabezados por René Ferlet y Guy Poulet. Hasta ese momento, esa pared no había sido derrotada. La ascensión fue celebrada como una de las hazañas del montañismo mundial, pero cinco de los deportistas sufrieron la amputación de varios dedos de manos y pies debido a los congelamientos.
La vía escogida por los franceses se inicia en un cono de descarga de avalanchas que se estrellan en el glaciar Horcones Inferior, de varios kilómetros de largo. Hay en ese sector roca inestable que también dificulta el ascenso. Luego se alcanza la primer platea de hielo, que debe ser cruzada para llegar a una muralla de roca, muy vertical. Por este contrafuerte se trepa hasta la segunda platea y desde allí se sigue un dibujo rocoso en forma de 7 hasta el filo superior. La cornisa conduce a la cumbre.
La pared sur tiene variantes. Algunas de ellas, como la directísima sur-sur superada en 1982 por una expedición eslovena, presenta problemas de tanta envergadura que los montañeros suelen dormir colgados en hamacas amarradas con clavos a la roca o al hielo.
La ascensión de la pared sur por la Ruta de los Franceses se realiza en un tiempo de entre tres y seis días, porque los andinistas llevan una carga limitada de víveres, están sometidos a enorme desgaste físico y a temperaturas siempre bajo cero debido a que casi nunca les llega el sol.
La zona tiene un problema adicional que la convierte en mucho más peligrosa que en el pasado: la creciente caída de aludes y el desprendimiento de bloques de hielo como consecuencia del calentamiento global de la atmósfera.
Los científicos del Conicet dijeron que esas avalanchas golpean sobre el glaciar Horcones Inferior, que forma uno de los cursos de agua hacia el río Mendoza. Tanto, que el glaciar se desplaza a razón de treinta y cuarenta metros diarios, lo cual genera mayores caudales de agua que -aseguran-por ahora no tienen la magnitud suficiente como para causar aluviones sobre centros poblados
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