PERPETUA PARA EL VIGILADOR QUE VIOLÓ Y ASESINÓ A UNA JOVEN FRANCESA
Prisión perpetua fue la condena que recibió esta tarde Pablo Olivares, el vigilador que fue juzgado por violar y asesinar a una estudiante francesa en un departamento de Retiro. El Tribunal Oral Criminal 9 porteño lo halló culpable del crimen de Perine Bermond, una joven que había llegado a Buenos Aires para estudiar en la Universidad Católica. El domingo 11 de abril de 2004 fue encontrada muerta sobre el sillón de su living. La habían golpeado, violado, estrangulado. Ya muerta, le cortaron la garganta con un cuchillo.
Pablo Salvador Olivares era el empleado de seguridad que estaba de guardia en la entrada del edificio la noche del asesinato. La principal prueba en su contra era el libro de guardia, donde anotó el ingreso de una persona llamada “Sergio”. Los peritos determinaron que dicho renglón había sido escrito en un estado anímico distinto al resto de sus anotaciones (ver “3 de abril”). “Soy inocente y siempre quise que se supiera la verdad”, manifestó Olivares una vez más esta mañana.
“En estos casi dos años que llevo detenido por una mala investigación, creo que es injusto y me quedo tranquilo de todas las acusaciones falsas que se han hecho en mi contra”, expresó Olivares ante el Tribunal en las últimas palabras expresadas antes de que se diera a conocer el veredicto. Pero la Justicia opinó lo contrario y lo condenó a la pena máxima. En frente, estaban los padres de la joven asesinada. Olivares los miró fijamente mientras era esposado: “Su hija no tuvo Justicia, así taparon las macanas de otros”, dijo el imputado, quien aseguró que el crimen sigue impune.
El juicio paso a paso
21 de marzo. El acusado sostuvo su inocencia y negó haber violado y asesinado a la estudiante. Olivares se defendió de los cargos confesando haber sufrido un abuso que nunca superó cuando tenía 13 años, que le impedía mantener relaciones sexuales: “Yo no puedo hacer el amor con mi mujer”, sorprendió llorando Olivares, quien tiene un hijo de tres años.
22 de marzo. El debate se caracterizó por varias contradicciones entre los testimonios de los testigos. Mientras una vecina del edificio favoreció al acusado, un ex policía que trabajaba en Homicidios lo complicó al sostener que tres chicas estadounidenses que también alquilaban allí le habían dicho que el imputado no estaba en su puesto de vigilancia en el momento en el que presuntamente violaban y mataban a la estudiante. Por otro lado, una vecina contradijo a una amiga de la estudiante, quien había manifestado que Perine no esperaba a nadie esa noche. La vecina aseguró que sí.
23 de marzo. Una perita del Cuerpo Médico Forense complicó la situación del acusado al sostener que durante las entrevistas él no se había reconocido como “víctima de violencia sexual”. La psicóloga Norma Miotto declaró que Olivares es imputable y aseguró que “no es ni un paranoico ni un esquizofrénico”. También afirmó que mantuvieron dos entrevistas y en ninguna el acusado manifestó haber sido violado, tal como afirmó él en una de las indagatorias.
28 de marzo. Un perito sostuvo que el crimen habría ocurrido en un momento en que el imputado no estaba en el edificio. Otro explicó que ninguno de los fragmentos de ADN hallados en el cadáver correspondía al factor genético del acusado. Uno fue la declaración de una médica que revisó a Olivares el día que lo detuvieron, dos semanas después del asesinato. La doctora Ana Pastusek dijo que los moretones que tenía Olivares en sus brazos podrían haberse producido en la misma fecha que el crimen.
3 de abril. Un perito calígrafo complicó a Olivares al declarar que un nombre que figura en el libro de ingresos al edificio fue escrito bajo un estado nervioso. El nombre, “Sergio”, coincide con la fecha del crimen y los investigadores consideran que el sospechoso lo anotó con un número de pasaporte falso para desviar la investigación. Por otra parte, el ex jefe del Laboratorio Químico de la Policía Científica, el subcomisario Eduardo Padula, aseguró que los restos seminales hallados en el cadáver Bermond no eran suficientes y no permitieron elaborar un ADN.
5 de abril. En su alegato, el fiscal pidió reclusión perpetua para el acusado. Asimismo, admitió que las pruebas de ADN sobre los rastros encontrados en la víctima no lo incriminaron. Pero hizo hincapié en una serie de contradicciones y pruebas que le permiten sostener su autoría. Argumentan que el crimen habría ocurrido para ocultar la violación. La querella también pidió la reclusión perpetua para Olivares. Por su parte, la defensa reclamó la absolución.
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