Pese al crecimiento, la inversión aún avanza muy lentamente
Según los economistas, este sensible indicador se ubica cerca del 21% del PBI, lejos del 24% que había alcanzado en 2007 antes del inicio de las crisis nacional y global.
Orlando Ferreres, Jorge Todesca, Héctor Valle, Claudio Lozano, Bernardo Kosacoff, Abel Viglione y Dante Sica señalaron que el sector productivo está al límite de su capacidad instalada y que, más que apostar a la inversión, la alternativa preferida es la importación.
De ahí la importancia del mensaje voluntarista del Gobierno a los dirigentes industriales, anteayer, para que "apuesten a la sustitución de importaciones".
Las razones: hay para todos los gustos: macroeconómicas, sectoriales y hasta las relacionadas con el acercamiento de las elecciones presidenciales de 2011 y el posible cambio de signo político.
Todas las explicaciones confluyen en una conclusión: la inversión se recupera respecto de la caída de 2009, pero no tiene chances de volver al techo alcanzado antes del inicio de la crisis con el agro y de la fuga de capitales, que no cesó.
A esto se suma lo que los analistas consideran una actitud muy pasiva por parte del Gobierno. Poco y nada se habla del banco de inversión tantas veces anunciado y nunca puesto en marcha, al igual que de la demorada negociación por la deuda en default con el Club de París.
La apuesta oficial está colocada sobre los préstamos discrecionales de la Anses y en una línea de crédito a tasa subsidiada para los bancos que, a más de un mes de su lanzamiento, ni siquiera está vigente por demoras del propio Gobierno. Sin embargo, la ministra de Industria, Débora Giorgi, defiende la estrategia oficial (ver aparte).
Ferreres señaló: "Se está invirtiendo en maquinaria, pero ninguna empresa pone plantas nuevas, ya que utiliza todo lo que tienen al límite y espera el rumbo del 2011 para decidirse". El estudio Ferreres refleja que en el año transcurrido desde noviembre de 2008 hasta el mismo mes de 2009, cayó el volumen de inversión; desde entonces, en los últimos seis meses se recuperó. Pero "todo lo que se aporta es para abastecer la demanda actual; nadie se juega al mediano plazo porque tiene miedo de que el Gobierno cierre las exportaciones, de que tome alguna medida alocada o de que luego de las elecciones todo cambie", dijo Ferreres. Las cuestiones que generan dudas entre los empresarios son conocidas: avance de la intervención y discrecionalidad del Estado, manipulación de las estadísticas del Indec, eliminación de un plumazo de las AFJP y uso de las reservas del BCRA, a las que se sumaron los fuertes aumentos salariales y la volatilidad que aporta la peor crisis económica mundial desde 1929.
Jorge Todesca, titular de la consultora Finsoport, calculó que la inversión crecerá este año un 5%, después de haber caído más del 10% en 2009.
"Las empresas extranjeras tienen el problema de sobrecapacidad en otros países, mientras que el empresariado nacional, aunque tiene una renta muy alta, prefiere no exponerlo", señaló.
Todo el dinero que sobra, según afirmaron los economistas, financia importaciones para poder afrontar la demanda excedente generada por el boom de consumo.
"Al no invertir, los empresarios prefieren suplir el faltante que tienen con importaciones de los países más competitivos mientras crezca la demanda interna; si ésta cae, reducirán el nivel de importación y punto", expresó Abel Viglione de FIEL. Kosacoff precisó: "Para pensar en más inversión de largo plazo hay que creer que las reglas no van a cambiar por varios años; además, después de una crisis, primero siempre se recupera la actividad, después el empleo y, sólo en tercer lugar, la inversión".
La suba de las importaciones tiene efectos sobre uno de los pilares del modelo inaugurado en 2003: el superávit comercial, que, según las propias proyecciones oficiales, puede agotarse en 18 meses.
Ante este peligro, llama la atención la quietud del Gobierno. "Quizá como el Gobierno ve que la producción responde por ahora, no se preocupa", advinó Sica.
Sin embargo, agregó el especialista, casi todas las industrias claves están operando al límite de capacidad instalada y "si la demanda sigue creciendo a este ritmo, habrá importantes cuellos de botella".
Al respecto, Claudio Lozano vaticinó: "Por la incertidumbre política y la inflación, hay baja tasa de inversión, lo cual empeorará hasta las elecciones".
Héctor Valle, de FIDE, destacó: "Se puede mejorar con un acuerdo con el Club de París, ya que, frente a la crisis global, la Argentina es una buena alternativa".
Para el Gobierno, la situación mejora
"Los primeros meses de 2010 evidencian una fuerte recuperación de la economía acompañada por una marcada mejora de la inversión. De hecho, ha sido el componente más dinámico de la demanda agregada (13,1%), prácticamente duplicando el ritmo de crecimiento del consumo privado (7,3%), el segundo componente de mejor desempeño", señaló a LA NACION la ministra de Industria, Débora Giorgi. Según la funcionaria, "casi un tercio del despegue de la actividad económica se explica por el aumento en la inversión". Además, la ministra consideró que "sobre la base de sus equilibrios macroeconómicos y su creciente mercado interno, Argentina es un destino inevitable para los inversores del mundo".
Este contenido no está abierto a comentarios

