PESIFICACIÓN: COMPENSACIÓN A BANCOS CON $ 2.300 MILLONES
Economía y los bancos están cerca de cerrar un acuerdo millonario, que permitiría al Estado archivar definitivamente la “compensación por pesificación asimétrica de créditos y depósitos”. Lo hará entregando a los bancos nuevos bonos por $ 2.300 millones. Este monto se sumará a los 8.500 millones (en Boden 2007 y 2012) que ya recibieron desde el 2002.
Como se trata de más deuda pública, será soportada por toda la sociedad. Aunque el beneficio de la pesificación 1 a 1 de deudas benefició sólo a los deudores de los bancos.
A cambio de los nuevos títulos, los bancos se comprometieron, por escrito, a retirar cualquier demanda, administrativa o judicial, por reclamos vinculados a la compensación.
Las entidades venían reclamando desde el 2002 cerca de 4.500 millones de pesos por dos conceptos: “descubiertos en cuenta corriente” y “saldo financiado con tarjeta de crédito”.
Los bancos basaban su pedido en el decreto 1570 que firmó De la Rúa para dar forma al corralito el 3 diciembre de 2001. Y en el decreto 214 firmado por Eduardo Duhalde en 2002, que determinó la pesificación de depósitos (a 1,40 peso más CER por cada dólar) y de créditos (1 a 1).
Una parte del decreto 1570 precisa que los bancos “no podrán realizar operaciones activas (préstamos) denominadas en pesos” y luego se admite que “las operaciones vigentes podrán convertirse a dólares estadounidenses” (a la relación 1 a 1) “con el consentimiento del deudor”.
Entre las operaciones “vigentes” estaban, entre otras, los saldos financiados en cuenta corriente y tarjetas de crédito, que eran precisamente el objeto central del reclamo de los bancos.
El pedido de compensación de esas dos operaciones fue reclamado insistentemente en este tiempo por los banqueros y con el mismo énfasis rechazado por los distintos presidentes que tuvo el Banco Central.
Ultimamente, el actual titular del BCRA, Martín Redrado, insistía en afirmar que el tema de las compensaciones con los bancos “estaba concluido”.
El resultado de esta negociación se aceleró a partir de diciembre de 2004, cuando por instrucción del ministro Roberto Lavagna, el Banco Central envió una carta a cada entidad, que debía ser devuelta aceptada y firmada. Dicha carta planteaba la renuncia a cualquier juicio. Formalmente, la nota salió del Central firmada por el subgerente general de Operaciones, Raúl Planes.
A lo largo de abril estuvieron llegando las cartas respondidas. La mayoría de los bancos extranjeros (ABA) lo hicieron; también el grueso de los privados nacionales (ADEBA), el Banco Nación y algunas entidades de Abappra.
Entre los bancos grandes, se negó a firmar la carta el Banco de la Provincia de Buenos Aires. Se dice que su postura desentonó del resto porque la entidad bonaerense no previsionó (no mandó a pérdida) el monto que reclama, como sí lo habría hecho el resto de las entidades.
En el Central dijeron que las cartas recibidas hasta el momento equivalen a una aceptación de 1.700 millones de pesos sobre el total de 2.300 millones fijado por el Ministerio de Economía.
—¿Cuándo se entregarán los bonos? —le preguntó Clarín a una fuente del Central.
—No es nuestra responsabilidad. Lo debe decidir Economía.
Más allá de la formalidad, la respuesta refleja el “desmarque” mutuo que Economía y el Central practican respecto de este tema. Ninguna de las partes quiere aparecer dando el anuncio de otra compensación a las entidades, aunque se trate de la última.
Por cierto, lo de “última” está por verse. Todavía está sin resolverse la otra gran compensación, que es la de los amparos judiciales. Los bancos aún no tienen claro si una vez que la Corte se pronuncie definitivamente por la legalidad de la pesificación de los depósitos accionarán contra el Gobierno o contra los particulares para reclamar lo que habrían pagado de más. Es una cifra nada despreciable: más de 9.000 millones de pesos.
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