PICADA MORTAL: DECLARÓ CABELLO
Sebastián Cabello, el joven acusado de provocar la muerte de una mujer y su hija cuando corría una “picada”, aseguró hoy que le gustaría estar en el lugar de sus víctimas y que no recuerda casi nada de lo ocurrido la noche del accidente.
“Hasta el día de hoy me rompo la cabeza por saber qué pasó, me hubiera gustado a mí estar en el lugar de ellas”, afirmó el acusado, llorando, al declarar ante el Tribunal Oral 30 en el primer día del juicio que se sigue en su contra.
Cabello reconoció que manejaba a más de 120 kilómetros por hora por la avenida Cantilo porque creía que era una “autopista” y dio a entender que el accidente se produjo porque fue “tocado” por otro vehículo.
Piden 25 años
La abuela de Vanina Rosales quien, junto con su madre Celia, murió embestida por el auto que manejaba Sebastián Cabello hace cuatro años en el barrio porteño de Núñez, dijo hoy que quisiera que al joven le dieran 25 años de cárcel, aunque aclaró que “una condena a 15 años “sería buena”.
En declaraciones que hizo en la puerta de los Tribunales de Paraguay al 1500 antes de iniciarse el juicio contra Cabello, Sara González lamentó: “Parece mentira que hayamos tenido que esperar más de cuatro años para esperar justicia”.
“Será duro verle la cara a Cabello y a sus padres, estar frente a frente. Voy a escuchar sus mentiras e inventos que siempre dijeron para que él (Cabello) quede como víctima”, analizó.
Sara pidió para que la Justicia dicte un fallo ejemplar en casos de accidentes de tránsito. “Queremos que este fallo sea un precedente, y que a Cabello le den una pena de cumplimiento efectivo”, explicó.
En tanto, Sergio Rosales, esposo y padre de las dos víctimas fatales, insistió esta mañana en reclamar “la pena máxima” contemplada por la Justicia para el joven acusado de los dos homicidios. “Creemos en la Justicia. Y por eso decimos que Sebastián Cabello tiene que ser condenado e ir a prisión”, afirmó esta mañana Rosales, en la puerta de los Tribunales donde se realiza, desde hoy, el juicio oral y público.
En declaraciones formuladas a la prensa, Rosales pidió que, tras el juicio que se inició hoy, “haya una pena de cumplimiento efectivo”, e insistió: “Que le den la pena máxima. Nosotros lo acusamos por doble homicidio cometido con dolo, y queremos que se lo condene por eso”.
El juicio oral y público, que comenzó hoy y se extenderá hasta el 12, está a cargo del Tribunal Oral Criminal 30, integrado por René Morales Penelas, Oscar Garzón Funes y Silvia Mora, mientras que la acusación fiscal está encabezada por Pablo Ouviña.
Según se estableció en la instrucción del caso, las víctimas se trasladaban en un auto por la avenida Cantilo y -a la altura del puente Labruna- fueron embestidas por el auto Honda guiado por Cabello, quien corría una “picada”.
El acusado llega al juicio excarcelado, aunque de ser condenado podría quedar tras las rejas durante los próximos 25 años.
Para el debate están citados a declarar 36 testigos aportados por el fiscal Ouviña, por el defensor de Cabello, Alejandro Novak, y por el abogado Marcelo Parrilli, que actúa como querellante en representación del esposo y padre de las víctimas, Sergio Rosales.
El episodio en el que murieron Celia González Carman y su hija ocurrió cerca de las 2.30 del 30 de agosto de 1999, cuando su auto fue embestido por el de Cabello.
Los parientes de las víctimas recordaron que el Honda de Cabello “tenía aditamentos para desarrollar altas velocidades y venía corriendo ‘picadas'”.
Tras el episodio, el joven acusado estuvo casi 10 días detenido, aunque luego fue excarcelado a cambio del pago de una caución de 500 mil pesos.
Pero, a fines de 1999, el juez de instrucción Vicente Cisneros lo mandó a detener cuando un grupo de estudiantes de periodismo denunció haberlo visto sentado frente a un volante, lo que le había sido expresamente prohibido por la Justicia.
Nuevamente a pedido del entonces fiscal de la causa, José María Campagnoli -actualmente subsecretario de Seguridad de la Nación-, el juez ordenó la detención del acusado y lo envió al penal de Marcos Paz, y luego lo volvieron a excarcelar.
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