PICANAS EN LAS CÁRCELES BONAERENSES
La última operación de compra fue realizada el 25 de junio de 1996 a la empresa Deoval S.A y completó la partida de cuatro bastones y 15 escudos fabricados para crear una onda de choque eléctrico continuo de 12 voltios. La aplicación de estos elementos inmoviliza a las personas por algunos segundos. Y se creía adecuada para disuadir a los internos comprometidos en episodios de violencia carcelaria.
La gestión de Eduardo Duhalde quiso incorporar el método y compró una partida limitada. Según el actual ministro de Justicia, Eduardo Di Rocco, nunca fueron utilizados.
“Son objetos eléctricos disuasivos que se encuentran en estado obsoleto”, explicó el funcionario. Están en un depósito de la Unidad 1 de Olmos y en las próximas 48 horas serán destruidos. Felipe Solá dijo desconocer “de quién fue la idea” de incorporar los bastones eléctricos, pero aclaró que “están en desuso”.
Un detalle reveló la premura oficial por eliminar bastones y escudos, aunque se encuentren fuera de uso. En el Servicio Penitenciario se abrió un sumario por una denuncia de apremios ilegales (presunta aplicación de picana) en la Unidad 3 de San Nicolás y la fiscal Laura Fernández investiga la existencia del delito. Los bastones no pueden ser utilizados como picana convencional porque dispone de 12 voltios. Son descargas similares a las que se emplean en los “boyeros” que se colocan en el campo para delimitar superficies de pastura e impedir el paso del ganado de un cuadro a otro.
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