Piden elevar a juicio una causa de narcopolicías
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Es el procedimiento realizado en Arroyo Leyes en noviembre de 2014 y que tiene a 10 uniformados de la URI implicados.
El fiscal federal de Santa Fe Walter Rodríguez pidió elevar a juicio de la causa con diez policías imputados por presunta complicidad con el narcotráfico, incluyendo a quienes eran jefe y subjefe de la Unidad Regional I. El hecho al que se los vincula ocurrió en noviembre de 2014 cuando fue hallado, en la localidad costera de Arroyo Leyes un camión con 1.682 kilos de marihuana.
El pedido incluye al oficial Alejandro Daniel “Aguja” Agüero, acusado de trasladar la droga junto con Juan Carlos Villalba. También están comprometidos Martín Díaz y Cristian Hang, quienes liberaron a los dos detenidos a bordo del camión y fraguaron el acta del operativo. Y por ese mismo encubrimiento hay otros siete uniformados: Iván Papini, Matías Zoratti, Claudia Moreira, Mauro Ruoppulo, Fabián Mankja, Luciano Astrain y José Murguía.
También serán juzgados los entonces titulares de la UR I, los comisarios Sergio Vergara y Sergio Fernández, luego de que la semana pasada la Cámara Federal de Apelaciones de Rosario revocara en duros términos el sobreseimiento dictado en octubre pasado por el juez federal Reinaldo Rodríguez.
Balizas
El 1º de noviembre de 2014, a las 23.16, un camión Iveco patente LBR421 entró a la provincia por el túnel subfluvial. Minutos después paró en el cruce de las rutas 1 y 168, y esperó diez minutos con las balizas encendidas hasta que arribó una camioneta blanca. El camión retomó su marcha detrás de la camioneta hasta el kilómetro 14 de la ruta 1, en jurisdicción de Arroyo Leyes. Allí el camionero volvió a estacionar hasta que llegaron una Volkswagen Amarok y un Peugeot Partner gris.
Los tres vehículos se dirigieron hacia el oeste, a un basural donde los esperaba un camión Mercedes Benz 1114. Alertados por los movimientos vecinos de la zona llamaron a la policía y una camioneta oficial se hizo presente en el lugar. La Amarok y la Partner escaparon a toda velocidad, quizás alertados por las luces del vehículo policial. Los uniformados arrestaron allí a Villalba y Agüero, sargento que se desempeñó en los períodos 1998/2001 y 2008/09 en la ex Drogas Peligrosas.
Pero al arribar el jefe de la comisaría 14ª, Martín Díaz, y el titular de Orden Público de la UR I, Cristian Hang, les ordenaron a los policías que habían hecho las detenciones que las mismas quedaran sin efecto, por lo que Agüero y Villalba podían seguir con sus tareas. Así, Villalba se fue en el camión Mercedes Benz en el que había llegado llevando una carga no precisada de marihuana que habían pasado desde el contenedor del Iveco. Y Agüero, que entonces trabajaba en Personal de la UR I, se subió a la Partner y se retiró.
En la investigación quedó clara la connivencia de los policías con el tráfico de drogas. La subcomisario Stella Olivera declaró que le resultaba “muy difícil creer que el jefe de la Unidad Regional I, el subjefe y el jefe de Orden Público hayan desconocido lo que me habían referido: que el cargamento pertenecía al jefe de policía de la provincia” (en ese momento Omar Odriozola).
Olivera también contó que el ex subjefe de la UR I Sergio Fernández le preguntó si se habían llevado droga del operativo “porque necesitaba saber dónde estaba lo que faltaba del cargamento”. Y dio detalles de una reunión con el ex jefe de la UR I, Sergio Vergara, tres días después del hallazgo. Ese día Vergara le dijo que “hay cosas consensuadas que se hacen desde hace años, como el tema de las putas, de la quiniela clandestina, pero meternos en esto no, hasta ahí no llegamos”.
A Olivera le extrañó que los jefes policiales se mostraran sorprendidos por el hecho, porque se sabía que uno de los detenidos (Agüero) “siempre se dedicó a la venta de drogas en la zona de la costa para la superioridad y no prestaba servicios en ninguna dependencia”.
En la instrucción de la causa los policías de menor rango dejaron constancia del temor a hablar. “Mis superiores tienen muchos contactos. Todo el mundo sabe que la policía tiene contacto con gente del narcotráfico. Los que trabajan verdaderamente para la policía son contados con los dedos”, declaró uno.
Fuente: La Capital
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