PIDEN ESTUDIOS PSÍQUICOS PARA UN OBISPO DENUNCIADO POR ABUSO SEXUAL
Al final rompió el silencio. La chica que denunció haber sido abusada a comienzos de febrero, en un micro, por el obispo de Añatuya, Adolfo Uriona, habló esta mañana en Radio Mitre.
“El estaba en un asiento individual, después se trasladó al asiento de al lado mío. Me miraba constantemente, estaba muy rígido. De repente, descubro su mano en mi pubis. Ahí lo cacheteo, lo insulto. El bajó la cabeza y no reaccionó”, relató María Cecilia González, quien agregó que el obispo tuvo “una actitud muy sumisa”.
“Nadie de la Iglesia se ha acercado, mi abogado pidió una reunión con Bergoglio pero no se pudo”, indicó.
El incidente se habría producido cerca de las 5.30 del 2 de febrero, cuando la pasajera del interno 69 de la empresa San Juan—Mar del Plata dormía en el asiento 29, tapada con una frazada. El sacerdote, que iba de sport, habría manoseado a su vecina. Los pasajeros dijeron que la chica se despertó a los gritos, que insultó a Uriona y le avisó a los choferes. (Archivo 03/02/2006)
Tres horas después, al llegar a la Terminal de Córdoba, la joven le avisó a un policía y el obispo fue detenido, aunque después de cinco horas fue liberado.
Por su parte, el abogado de la chica dijo esta mañana que “ayer se presentó una denuncia ante el nuncio apostólico donde se impone una licencia y una evaluación clínica. Pero el Papa es el único que puede hacer algo frente a esto”.
“Luego del hecho, ni el obispo ni nadie de alrededor se acercó a la chica para darle contención. El me dijo que se llamaba Guillermo Pietro, que vivía en Mar del Plata, me dijo que no tenía DNI. Se pidió una evaluación clínica para ver su situación psíquica, esto es una causa por abuso sexual no carnal, la intención es saber como está su salud psíquica”.
En tanto, el abogado del obispo, Marcelo Ferrer Vera, indicó que “la denuncia en sí misma no devela que haya habido un abuso; como ella lo escribió no es delito. Ella dice que la mano estaba sobre el pubis, que vio una palma hacia arriba. El estaba dormido, lo tiene que zamarrear para despertarlo. Los movimientos de una persona dormida son fisiológicos, no son del hombre”.
El letrado agregó que “no puede haber abuso sexual si la persona está dormida. Cuando lo despierta no le da lugar a que le explique qué pasó. Una persona dormida no puede entender qué pasa. El movimiento del dormido no es voluntario”.
“Pensamos que la chica es una persona muy sensible, que se ha confundido y no ha dado oportunidad de que se explicara cómo fue el hecho”, concluyó Ferrer Vera.
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