PIDEN PARA EL LICEO MUNICIPAL MÁS FONDOS Y UN PLAN DE CONTINGENCIA
A las siete de la tarde, el sonido de las trompetas, flautas traversas, clarinetes y saxo atrajeron la atención de quienes paseaban por peatonal santafesina. No se trataba de ningún evento musical sino del reclamo por más presupuesto y un plan de contingencia para el Liceo Municipal “Antonio Fuentes del Arco”.
La protesta, que recurrió a la música como voz de alarma, estuvo organizada por los alumnos de la institución que se cansaron de estudiar en aulas con olor a humedad, escasos materiales de trabajo y pocos instrumentos para ensayar, en el caso de los músicos.
“Empezamos las clases un mes y medio más tarde porque al edifico lo estaban refaccionando y cuando comenzamos a cursar ni siquiera funcionaba el ascensor, que recién ahora lo arreglaron”, comentó Valeria Godino, estudiante de diseño.
Pero lo más preocupante es el estado de deterioro de las instalaciones y la falta de insumos para que el Liceo Municipal pueda hacer una apuesta fuerte en la educación de las futuras generaciones. Ya tiene lo más valioso que es un cuerpo docente de gran nivel y compromiso; pero requiere de una inversión urgente en infraestructura, equipamiento y mantenimiento.
Acompañado por los alumnos, el Litoral realizó una recorrida por el edificio y comprobó el estado de abandono en el que se encuentra: revoques a punto de caerse, paredes con humedad, espacios pequeños con escasa ventilación, luces y ventiladores que no funcionan. Esta es la realidad de esta institución municipal a la que asisten 2.600 personas de todas las edades .
Profesores y alumnos padecen esta situación a diario. “Nosotros en diseño no tenemos computadoras para trabajar, los chicos de música no tienen instrumentos afinados para tocar porque no hay presupuesto y los de danza tienen que alquilar un lugar para hacer una presentación porque acá no tienen donde hacerlo”, comentó Valeria, quien se refirió también a la deficitaria higiene del edificio debido a la escasez de insumos de limpieza.
Apoyo docente
Consultado sobre la situación, Raúl Ishikawa, profesor de la Escuela de Diseño y Artes Visuales y delegado gremial, consideró que “se trata de un tema muy complejo porque el edificio está colapsado. No hay atención por parte de la Municipalidad para las necesidades de funcionamiento y mantenimiento mínimo que requiere el Liceo. Hemos trabajando en penumbras en la escuela de artes visuales; se han quemado las luces y las hemos pagado entre los profesores y los alumnos de nuestro bolsillo. En la escuela de música se rompen las cuerdas de una guitarra y no hay con qué reponerlas; si no las compran los alumnos no pueden continuar”, explicó Ishikawa.
El docente brindó un ejemplo más para dar cuenta de la situación que está atravesando el Liceo: “Hubo momentos en que no se podían entregar los certificados de estudio porque no había papel para imprimirlos”, comentó Ishikawa.
Ayer los alumnos dijeron basta y los docentes estuvieron acompañándolos en su reclamo porque sienten que es legítimo. “Esto es un pedido de auxilio a través de los medios y está dirigido no sólo a las autoridades sino a la comunidad para que entiendan que la educación no se garantiza teniendo la institución abierta. La institución genera toda una serie de gastos de mantenimiento que, en definitiva, forman parte de la inversión educativa”, sostuvo Ishikawa.
Plan de contingencia
En el Liceo Municipal funcionan las escuelas de Expresión de Arte y Diseño, Música, Danza, Idiomas y Expresión Estética Infantil. Cerca de 2.600 estudiantes desfilan varias veces por semana por los pasillos y aulas de la institución y ante una eventual emergencia, todos ellos deberán salir por la única puerta de emergencia que está habilitada.
“Exigimos un plan de contingencia, matafuegos y antideslizantes para la escalera. La estructura del edificio es laberíntica y no se puede evacuar fácilmente porque hay una sola salida y un único extintor de incendio”, sostuvo María Sol Franco. Frente a esta realidad, esta estudiante de música consideró que el Liceo no debería estar funcionando porque no cumple con las medidas de seguridad adecuadas. “Cuando sucedió lo de Cromañon se cerraron muchos boliches y esto que es una institución municipal sigue abierta”, reflexionó Franco.
Este contenido no está abierto a comentarios

