PIDEN QUE HORACIO CONZI SEA CONDENADO A 36 AÑOS DE PRISIÓN
Horacio Conzi mató a Marcos Schenone de tres balazos e intentó asesinar a las otras cuatro personas que iban con él en un auto. Actuó por celos y usó munición prohibida, capaz de perforar chalecos antibalas. Sabía lo que hacía, no estaba borracho y controlaba sus actos. Además nunca se arrepintió de lo ocurrido en la madrugada del 16 de enero del 2003.
Segura, aunque un poco disfónica, la fiscal de juicio Gabriela Baigún desgranó ayer todas estos argumentos durante su alegato acusatorio. Habló tres horas frente a los jueces del Tribunal Oral N° 4 de San Isidro a los que le pidió una condena de 36 años de prisión, basándose en una ley que permite aumentar las penas en casos de delitos graves. El veredicto y la sentencia se conocerán el próximo viernes.
Horacio Conzi, de impecable traje y acomodándose permanentemente los anteojos también la escuchó. Ayer reapareció en el juicio, al que no asistía desde la segunda audiencia. El que sí faltó fue su hermano Hugo quien durante toda la semana dijo a quien quisiera escucharlo que descontaba una condena contra Horacio, a quien sigue describiendo como víctima de un complot.
Ayer Conzi entró a la sala esposado, con dos policías de custodia y se sentó al lado de su abogado, Ricardo Montemurro. La sala estaba llena. Ni el alegato fiscal ni el hecho de que el abogado civil de los Schenone — Luis María Claus— pidiera a primera hora de la mañana una indemnización de $ 9,5 millones contra sus bienes, pareció ponerlo nervioso.
El dueño del complejo Dallas escuchó como Baigún enumeraba uno a uno los testimonios y las pericias reunidas contra él y que lo ubican como el único autor del crimen de Schenone, por el que estuvo prófugo 53 días hasta que fue detenido por la Side en Mar del Plata. De vez en cuando Conzi bajaba la cabeza para tomar notas.
“Se ha probado sin duda alguna que él fue el autor de los disparos”,dijo la fiscal y agregó que en el juicio “se ha comprobado que el acusado comprende la criminalidad de los actos y que fue una acción ideada y planeada para matar”.
“Es autor materialmente responsable de homicidio simple en concurso real, con homicidio simple reiterado en grado de tentativa en cuatro oportunidades”, precisó la fiscal. Baigún centró su acusacion en varios ejes. Por un lado enumeró las declaraciones y pericias balísticas que incriminan a Conzi. Y por otro atacó los argumentos de la defensa: negó que el acusado fuera inimputable, desacreditó la teoría del complot esgrimida por Hugo Conzi, y sostuvo que la cortada de Horacio (quien aseguró que estaba en Dallas al momento del crimen) “ha caído completamente”.
Luego de la fiscal le tocó el turno de alegar a los abogados penalistas de los Schenone. Estos pidieron para Conzi la pena de reclusión perpetua mientras que los abogados de Gisella Caravetta y Paula Alonso (las dos chicas que iban con Marcos en el remis) solicitaron una condena de 10 y 20 años respectivamente por el delito de tentativa de homicidio.
Por la noche los abogados de Conzi se turnaron para tratar de mejorar su situación, incluso pidiendo que se lo condene por “homicidio culposo”. Gonzalo Diaz Cantón planteó nulidades, pidió cuatro falsos testimonios y solicitó la absolucion por duda. Montemurro por su parte fundamentó el planteo de inimputabilidad. Al cierre de esta edición se esperaba que el tribunal fijara día para el veredicto.
Salvo por un breve momento de bronca, durante todo el día los Schenone, acompañados por un grupo de “madres del dolor” mantuvieron un perfil bajo. Pero en un momento la emoción los superó. Fue luego del alegato fiscal, cuando estaban todos reunidos en un bar, enfrente de los tribunales. Tomaban un café cuando Gabriela Baigún entró a comprar un sánguche para almorzar. Hubo aplausos para la fiscal. Baigún no pudo, ni quiso, ocultar su emoción.
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