PIDEN QUE SE ANTICIPEN LAS ELECCIONES
No hay otra salida que llamar a elecciones nacionales anticipadas”, fue el reclamo que hizo ayer la mayor fuerza opositora israelí, el Partido Laborista, tras la dura derrota sufrida por el primer ministro Ariel Sharon, el miércoles a la noche, cuando los miembros de su partido Likud, le bajaron el pulgar a su moción de crear un gobierno de unidad con el laborismo, en un voto en contra a su plan para el retiro israelí de la Franja de Gaza.
El voto del Likud no es vinculante y ayer Sharon desafió a los duros de su partido que le dieron la espalda y anunció que continuará con sus esfuerzos para incluir a los laboristas en la coalición de gobierno y lograr llevar a cabo su plan de retirada de Gaza. Acto seguido, se fue de vacaciones a su granja “Shikmim”, aprovechando el receso estival del Parlamento israelí (Knesset).
“El primer ministro encontrará una solución al problema”, informó la oficina del premier, tras el duro revés del miércoles.
“Lo que ocurrió en el Likud no es algo sencillo. No podemos confiarle el destino de Israel a las manos de 800 o 900 personas, cuando vemos que una mayoría del país apoya inequívocamente el plan de retirada de Gaza y el desmantelamiento de los asentamientos. Por lo tanto, en la situación actual, lo apropiado es retornar a la nación y pedir un mandato renovado para la paz y la unidad”, consideró el líder del Partido Laborista, Shimon Peres. Y aclaró que considerará los pedidos de Sharon de seguir negociando por un gobierno de unidad.
El primer ministro sostenía desde hace más de un mes difíciles negociaciones con el Partido Laborista sobre las condiciones de su participación en el gobierno, sin conseguir resultados hasta ahora.
Los convencionales del Likud se manifestaron en contra de esas negociaciones emprendidas por Sharon con Peres a fin de ampliar la base parlamentaria del gobierno, que quedó en minoría en la Knesset a raíz del plan del primer ministro de evacuar hacia fines del año próximo la franja de Gaza y los asentamientos.
Los laboristas apoyan ampliamente este plan, que consiste en la salida de Gaza de 7.000 colonos y las tropas que los protegen, aunque éstas seguirían controlando las fronteras de la Franja, las costas y el espacio aéreo.
Otros cuatro asentamientos aislados en el norte de Cisjordania también serían evacuados.
Debido a este plan unilateral, aprobado en junio pasado tras una tormentosa votación en el Consejo de Ministros, el número de representantes de la coalición se redujo de 77 a 59 entre los 120 diputados del Parlamento, motivo por el cual Sharon decidió ampliar esa base.
Peres aceptó desde un principio el ofrecimiento de Sharon para ampliar su coalición con tal de que siga adelante con su plan para evacuar Gaza, y lo condicionó a que su partido pueda introducir cambios en el presupuesto de 2005.
Los llamados “rebeldes del Likud”, encabezados por el ministro sin cartera Uzi Landau, y respaldado, entre otros, por el canciller, Silván Shalom, aprobaron una resolución que rechaza la incorporación a la coalición de gobierno de los laboristas, actualmente a la cabeza de la oposición parlamentaria.
El objetivo final de esa resolución es, dicen los laboristas, impedirle a Sharon la aplicación de su plan en Gaza.
En realidad, el miércoles se votaron dos resoluciones. Una: la moción de Sharon que solicitaba el apoyo del partido para poder negociar pactos con “los partidos sionistas y con los del sector religioso ortodoxo”. Fue derrotada por cinco votos de diferencia.
Los “partidos sionistas” son los de la mayoría judía del país y no incluyen a las formaciones de la minoría árabe, que cuenta con 12 representantes en el Parlamento y que son antisionistas.
Dos: la resolución del ministro Landau contra una coalición con los laboristas. Fue aprobada por 843 contra 612 votos.
Según Landau, la incorporación de los laboristas llevaría al Likud “a un Estado palestino en un 97 por ciento” de los territorios ocupados de Cisjordania y Gaza “con capital en Jerusalén” oriental. La línea dura del Likud no disimulaba ayer que al oponerse al regreso de los laboristas al gobierno torpedearon el “plan de separación” unilateral con los palestinos.
Los duros del Likud veneran el Israel de las fronteras bíblicas, desde el Mediterráneo hasta el río Jordán. Esta corriente se apoya en la extrema derecha del partido y en el poderoso lobby de los colonos.
Sharon también chocó con el enfado de los que se oponen a la entrada de los laboristas en el gobierno por razones de política interior. Algunos, como el canciller Shalom, temen por sus cargos.
Peres criticó el voto del Likud, al indicar que el partido le dio mayor importancia a su propio interés que al bien del país. Dijo que “el Estado de Israel enfrenta una situación difícil. Este debería ser un momento para la unidad y la esperanza, un momento para una primera movida para resolver los problemas de seguridad y sociales”.
Un colaborador de Sharon estimó, a su turno, que —después del revés partidario del miércoles—, el premier podría optar por unas elecciones anticipadas en los próximos seis meses.
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