PINOCHET CUMPLE 89 AÑOS, ACOSADO POR LAS CAUSAS JUDICIALES
El ex dictador chileno Augusto Pinochet cumple 89 años, enfrentado al dedo acusador de la justicia por los crímenes atribuidos a su régimen y las cuentas secretas que mantuvo en Estados Unidos, además del creciente deterioro de su salud.
“Los amigos lo iremos a saludar y tendrá un almuerzo familiar”, dijo a el general retirado Guillermo Garín, uno de sus más estrechos colaboradores.
Nacido el 25 de noviembre de 1905 en el puerto de Valparaíso, en la costa central de Chile, el general Pinochet tuvo una cruenta irrupción en la historia reciente de Chile, cuando encabezó el golpe militar que culminó con el suicidio del presidente socialista Salvador Allende, el 11 de septiembre de 1973.
Durante 17 años, después de clausurar el Parlamento y suprimir las libertades públicas, Pinochet se convirtió para sus seguidores en un líder que “salvó al país del comunismo” y creó las bases de su actual crecimiento económico, mediante la apertura comercial y la implantación de un modelo de libre mercado.
Para sus detractores simboliza en cambio las peores violaciones a los derechos humanos en la vida republicana de Chile, con más de 3000 muertos y desaparecidos, como consecuencia de la represión que aplicó contra “la subversión” y “el terrorismo”.
Hoy Pinochet enfrenta las consecuencias y el juez Juan Guzmán Tapia estudia abrir un segundo juicio en su contra, por los crímenes de la “Operación Cóndor” que aplicaron las dictaduras militares sudamericanas de los años 70 para eliminar físicamente a sus opositores, cientos de los cuales siguen desaparecidos.
La Corte de Apelaciones de Santiago también examina su posible desafuero, para que aclare qué participación tuvo en el asesinato del general Carlos Prats y su esposa Sofía Cuthbert, que se refugiaron en Buenos Aires tras el golpe contra Allende y murieron un año después por el estallido de una bomba bajo su automóvil, el 30 de septiembre de 1974.
En un tercer frente, el juez Sergio Muñoz congeló los bienes de Pinochet para que no pueda realizar transferencias, mientras investiga el origen de las cuentas secretas que mantuvo en el Riggs Bank de Washington y Miami, que según el Consejo de Defensa del Estado pueden sumar más de 15 millones de dólares.
“Pero él está ahora alejado de la contingencia y casi no sale de su casa”, señaló el general Garín, que piensa ir a saludarlo este jueves a su casa de La Dehesa, un elegante barrio residencial al este de Santiago.
La última aparición de Pinochet, el martes, fue su imprevista llegada al Club Militar de Lo Curro, donde quiso almorzar junto a un grupo reducido de colaboradores.
En el club se hallaban reunidos a esa hora los miembros del Cuerpo de Generales y Almirantes en Retiro, que en otros tiempos acudían a saludarlo con honores militares el día de su cumpleaños, pero esta vez no advirtieron su presencia.
Tampoco las corrientes de la derecha se sienten cercanas a Pinochet, pese a que apoyaron su régimen y hoy conforman la oposición frente al Gobierno del presidente socialista Ricardo Lagos.
“Es una figura del pasado”, ha dicho en más de una oportunidad el líder derechista Joaquín Lavín, ex asesor del régimen militar y actual candidato para reemplazar a Lagos en las elecciones generales de diciembre del próximo año.
“El general está al margen de estas cosas, lee poco y casi no ve televisión”, indicó Garín, que fue vicecomandante en jefe y segundo hombre del Ejército que comandaba Pinochet.
“Yo observo en él un deterioro lamentable de su salud”, agregó, al referirse al cuadro de diabetes, problemas cardíacos y otras enfermedades que afectan al anciano militar que acostumbraba iniciar sus jornadas con largas sesiones de gimnasia.
A esos males se suma una demencia moderada, según los informes que le practicaron los médicos al regresar a Chile desde Londres, donde permaneció detenido durante 517 días, desde el 16 de octubre de 1998, cuando el juez español Baltasar Garín intentó sin éxito obtener su extradición.
Al ser liberado por “razones humanitarias”, Pinochet enfrentó en Chile un primer proceso por asesinatos y secuestros, pero la Corte Suprema lo liberó de cargos el 1 de julio de 2002 sobre la base de los informes médicos que detectaron esos signos de “demencia subcortical de origen vascular”.
“Pinochet no está loco ni demente”, afirma el abogado Eduardo Contreras, uno de los juristas que desde hace casi cinco años intenta encarcelar a Pinochet, mientras sus abogados defensores confían en que los jueces volverán a considerar la palabra de los médicos antes que la vara de la justicia.
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