PINOCHET PERDIÓ SUS FUEROS Y SERÁ JUZGADO POR EL PLAN CÓNDOR
La Corte Suprema despojó hoy a Augusto Pinochet de sus fueros como ex presidente de facto y dejó abierto el camino para iniciar el juicio por su responsabilidad en el secuestro y muerte de 20 personas en el marco de la “Operación Cóndor”, la coordinación entre las dictaduras del Cono Sur para la eliminación de disidentes.
Por 9 votos contra 8, el Tribunal desvirtuó los alegatos de la defensa de que Pinochet, de 88 años, no se encontraría en condiciones de enfrentar un debido proceso por su deteriorada salud.
Ahora, Pinochet, a quien la Corte Suprema había sobreseído en el 2002 por demencia moderada, deberá enfrentar por segunda vez al juez Juan Guzmán, que investiga los crímenes cometidos en el marco de la “Operación Cóndor”, el plan que coordinó a las policías secretas de las dictaduras del cono sur a partir de 1975 para reprimir y eliminar opositores.
Guzmán ya juzgó a Pinochet en 2001, cuando lo sometió a proceso y lo mantuvo en prisión domiciliaria por 42 días por secuestro y asesinato de 75 presos políticos en 1973. Pero ese procesamiento fue sobreseído en julio del 2002 cuando la Corte Suprema consideró que por su demencia moderada no podía enfrentar un debido proceso.
Con su estrecha votación, el máximo Tribunal, cuya sentencia es inapelable, revocó su anterior resolución y confirmó a la vez la decisión de la Corte de Apelaciones del 28 de mayo sobre el desafuero.
El festejo de un centenar de familiares de víctimas de la represión que esperaba la noticia frente a la sede de los tribunales, estalló en cuanto los medios de comunicaciones dieron a conocer el fallo leído por el vocero de la Corte Suprema, Juan Cristóbal Mera.
El abogado Eduardo Contreras, uno de los acusadores de Pinochet, dijo que “esperábamos un fallo de esta naturaleza, pero, con objetividad, era difícil de obtener”. Lorena Pizarro, presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, señaló eufórica que “a Pinochet hay que juzgarlo por cada uno de sus crímenes”.
A su vez, el general retirado Guillermo Garín, portavoz del ex presidente de facto, expresó “un profundo desagrado” por el fallo. “Las condiciones de salud del ex presidente Pinochet no han variado en absoluto. Son enfermedades progresivas e irreversibles”, dijo.
El gobierno, por su parte, reiteró su posición de que se trata de una resolución judicial que debe respetarse y que indica que “en Chile no hay nadie que esté por sobre la ley”, según el portavoz oficial, Francisco Vidal.
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