PLAN DE BUSH PARA DESESTABILIZAR IRAK
El plan consiste en aumentar la presión internacional en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU), fortalecer la presencia diplomática estadounidense en los países que rodean a Irán, y financiar a la oposición y a la sociedad civil iraní, entre otras medidas reveladas ayer por el diario The Washington Post.
Apenas siete horas después de publicada esa investigación, el presidente George W. Bush acusó a Irán de promover el terrorismo. Afirmó que contribuye a la desestabilización de Irak, al aportar los explosivos para que los insurgentes ataquen a las tropas estadounidenses desplegadas allí desde la invasión de 2003 y a los civiles iraquíes.
“Algunos de los IEDS (artefactos explosivos improvisados, por su sigla en inglés) que estamos viendo en Irak hoy incluyen componentes traídos de Irán”, dijo Bush durante un discurso en esta capital, destinado a defender la guerra contra el terrorismo y la campaña militar en Irak.
Citando al director nacional de inteligencia, John Negroponte, Bush responsabilizó a Irán por al menos parte de los últimos y más letales ataques ocurridos en territorio iraquí. “Las fuerzas de la coalición han incautado IEDS y componentes que claramente fueron producidos en Irán”, señaló.
“Esos actos, unidos al apoyo de Irán al terrorismo y a su voluntad de obtener armas nucleares, aumentan el aislamiento de Irán, y Estados Unidos seguirá movilizando al mundo para oponerse a estas amenazas”, agregó.
Afectado por una baja tasa de aprobación debido a la complicada situación en Irak, que aleja las esperanzas de Estados Unidos de retirar sus tropas en un futuro cercano, Bush dio el primero de una serie de discursos planeados para convencer al país de que tiene una estrategia para la victoria, casi tres años después de la invasión liderada por Washington.
En ese sentido, Bush pidió a los iraquíes que se comprometieran con las negociaciones abiertas para consensuar un nuevo gobierno de unidad, y exigió “paciencia” a los estadounidenses ya que, según dijo, “Irak se ha alejado del abismo” de la guerra civil, tras varias semanas de ataques entre chiitas y sunnitas.
“El pueblo iraquí ha hecho su elección. Miraron el abismo y no les gustó lo que vieron”, argumentó Bush, que registra índices por debajo del 40% desde hace varias semanas.
El fantasma de una posible guerra civil en Irak obsesiona a la Casa Blanca, desgastada por el debate sobre su decisión de derrocar a Saddam Hussein, que se basó en información de inteligencia distorsionada.
Pero en las últimas semanas, y con el principal arquitecto de la política exterior de Bush durante su primer mandato, el vicepresidente Dick Cheney, relegado a un segundo plano, Irán acapara más esfuerzo y dinero estadounidense, según reveló ayer The Washington Post.
Bush está dedicando cada vez más tiempo y trabajo al desafío que implica Irán, y su consejero de Seguridad Nacional, Stephen Hadley, invitó a unos 40 especialistas a la Casa Blanca para que expusieran sus ideas ante el presidente en los últimos meses.
“El mensaje que recibimos es que están buscando separar al pueblo iraní del régimen”, contó Esmail Amid-Hozour, una empresaria iraní-estadounidense que integra el directorio de la Institución Hoover de la Universidad Stanford, dos semanas después de reunirse con Bush y Hadley en la Casa Blanca.
Cheney participó de esa reunión, pero es la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, quien trazó y lidera la estrategia de la administración republicana para presionar a Irán junto con Rusia, China, Francia, el Reino Unido y Alemania.
“Creemos que el foco de nuestras actividades debería estar ahora en el Consejo de Seguridad [de la ONU]”, explicó ayer el vocero adjunto del Departamento de Estado, Thomas Casey. “Lo que estamos haciendo -dijo- es dar el próximo paso de nuestro proceso diplomático para tratar de convencer a Irán de hacer lo que debe hacer.”
El objetivo de los Estados Unidos en la ONU es lograr lo que no obtuvo para la ofensiva contra Irak. Aumentará para eso la presión sobre los miembros del Consejo de Seguridad de manera gradual, sin forzar una resolución inmediata, detallaron diplomáticos estadounidenses al Post.
“Hemos tomado la posición desde el vamos, de que creemos que es importante trabajar con todos los países que podamos”, explicó el número tres del Departamento de Estado, Nicholas Burns. “Queremos tener a toda la comunidad internacional de nuestro lado para poder presionar a Irán”, agregó.
Los primeros pasos
El primer paso sería consensuar entre todos los países miembros una declaración que sería firmada por la presidencia del Consejo, que este mes ocupa el embajador argentino César Mayoral, en la que se ultime a Irán a suspender su programa de enriquecimiento de uranio. Según Casey, ese primer llamado podría concretarse “en los próximos días”. Y si ese llamado es ignorado, el embajador estadounidense ante la ONU, John Bolton, podría pedir que se impusieran sanciones económicas o, en última instancia, la aprobación de una resolución que autorice la fuerza militar.
Mientras tanto, la estrategia de Rice también incluye planes de reforma dentro del Departamento de Estado. El área diplomática que cubre Irán pasó de dos a diez funcionarios -en comparación, apenas una funcionaria cubre la Argentina en el Departamento de Estado-, se aumentó la capacitación para aprender el idioma iraní, el farsi, y se enviarán diplomáticos a los Emiratos Arabes Unidos y otros vecinos de Irán para “vigilar” al régimen.
La administración también lanzó un programa de US$ 75 millones para promover la democracia en Irán, fortalecer las ONG, financiar a los partidos de la oposición y hasta transmitir programas radiales adversos al régimen las 24 horas del día.
Este contenido no está abierto a comentarios

