PLANTEAN AL PAPA INQUIETUDES POR LA DESIGNACIÓN DE OBISPOS EN ARGENTINA
Tiempo programado de la audiencia: 45 minutos. Escenario: la Biblioteca Privada Pontificia. Lo que no está debidamente verificado es si el cardenal primado de Argentina, Jorge Bergoglio, vio ayer por la tarde al Papa o si lo verá hoy.
En el Vaticano el hermetismo es total y fue inútil que Clarín intentara preguntárselo al arzobispo de Buenos Aires donde se aloja. La respuesta fue: “Sua Eminencia non risponde al teléfono”, un minuto después que se pidió al corresponsal que se identificara en la Casa del Clero donde aloja el cardenal Bergoglio.
El encuentro del Papa con el primado de Argentina ha suscitado en los ambientes de la conferencia episcopal de nuestro país y en las cumbres vaticanas cierta ansiedad, porque se supone que Bergoglio planteó o debe plantear a Benedicto XVI problemas bastante serios por los últimos nombramientos de obispos que, con la firma del Papa, han colocado al frente de Rosario y Resistencia a religiosos conservadores que no estaban en las ternas auspiciadas por los obispos y enviadas al Vaticano por el nuncio (embajador) del Papa en Buenos Aires.
La interna episcopal argentina (el décimo país católico del mundo), ha vuelto a ponerse al rojo vivo, como en los años en que gobernaba Carlos Menem y su estratega operativo entre el centenar de obispos de nuestro país era Esteban “Cacho” Caselli, que fue embajador en la Santa Sede y después secretario de Culto con Eduardo Duhalde.
Caselli es un hombre muy influyente en el Vaticano, especialmente por su amistad con el secretario de Estado o “primer ministro” del Papa, cardenal Angelo Sodano. Algunos obispos recuerdan como una pesadilla la década de los 90, cuando muchas veces se enteraban por los diarios de las decisiones tomadas en Roma gracias a la influencia del dúo Sodano-Caselli.
Ahora el escenario temido puede repetirse, dijeron fuentes a Clarín, porque varios episodios confirmarían que otra vez los sectores más conservadores intervienen en las designaciones.
El “casus belli” que tiene sobre ascuas a la mayoría de los obispos argentinos fue el decreto del Papa que nombró arzobispo de Rosario a monseñor José Luis Mollaghan, cuando el candidato favorito de la conferencia episcopal como sucesor de monseñor Mirás era monseñor Agustín Radrizzani, obispo de Lomas de Zamora. Para enfatizar esta preferencia, Radrizzani fue elegido vicepresidente segundo de la asamblea de los obispos, una forma de “blindar” su figura.
Pero cuando la terna para Rosario llegó a Roma las cosas cambiaron. Dicen que por influencia de Sodano y de otro “ministro” del Papa, el muy conservador cardenal colombiano Adolfo López Trujillo, el decreto con la firma del Papa designó a Mollaghan, quien por su relativamente joven edad como obispo podría estar al frente de Rosario un cuarto de siglo antes de retirarse.
En la misma línea se registró otro cambio en las cumbres del Vaticano que culminó con el nombramiento de monseñor Fabriciano Sigampa como obispo de Resistencia.
Estos y otros temas constituyen la movida agenda del diálogo entre el Papa y el cardenal Bergo glio. Es la primera vez que el arzobispo de Buenos Aires volvió a Roma desde que fue elegido presidente de los episcopales argentinos. En Roma el cardenal primado de nuestro país participa de las sesiones del consejo del Sínodo Mundial de Obispos, que lo eligieron hace unos meses como miembro del organismo encargado de tratar los asuntos de las asamblea de los episcopales de todo el mundo, que se reúne en Roma cada dos años.
Además, no hay que olvidar que el arzobispo de Buenos Aires es actualmente una de las figuras estelares de la Iglesia, después que se supo que en el Cónclave que el 19 de abril eligió a Joseph Ratzinger como Papa, Bergoglio fue el único que recibió un buen paquete de votos alternativos, que llegaron a 40.
La perspectiva de una nueva “guerra” en la interna de los obispos argentinos hace más actual las especulaciones en torno al destino del cardenal Angelo Sodano, que ha cumplido 78 años. El primer ministro de Benedicto XVI sigue al frente de la Secretaría de Estado y es evidente su influencia sobre las decisiones pontificias. Pero el Papa está estudiando una importante reorganización de la Curia Romana, el gobierno central de la Iglesia. Quiere eliminar mucha burocracia, dicasterios duplicados y achicar el personal.
De todos los cargos, hay uno que produce las mayores alternativas y especulaciones: la Secretaría de Estado. ¿Seguirá el cardenal Sodano o será reemplazado? Saberlo es importante porque pa ra la actual conducción de la conferencia episcopal argentina el cambio sería una buena noticia. Dicen que el Papa ha decidido anunciar la reorganización y los nombramientos en la Curia entre abril y junio. También convocaría un Consistorio para anunciar la creación de nuevos cardenales. Es casi seguro que uno de los nuevos príncipes de la Iglesia será un argentino. ¿Quién?
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