PLANTEO SINDICAL EN LO DE VÍCTOR HUGO: PEPE POMPÍN QUIERE AUMENTO DE SUELDO
Un grande el conejo. Definitivamente, se está robando el protagónico de Desayuno. Sus bocadillos ocupan cada vez más espacio y su actuación es cada vez más desopilante. Todavía mantiene algunos rasgos del origen, como eso de hacer chistes tontos, simples y muchas veces efectivos. Pero incluso eso le queda bien. Simpatía, ternura y ligera candidez son algunas de las cualidades que permanecen. Nomás que ahora está cada vez despierto. Por no decir que está afiladísimo.
El conejito, así como lo ven, se fue convirtiendo poco a poco en el panelista más agudo de todos. Reformuló el segmento clásico de la entrevista y de ratos la tiene “alquilada” a Paola Prenat, su compañerita de banco.
Que Pepe Pompín se convierta en estrella no es sorpresa. Ya había sido notable lo suyo el año pasado, cuando en CQC participó de uno de los famosos “cruces” que se hacían en lo de Pergolini. Y eso que al conejo le tocó compartir sketch con una cucaracha muy pero muy parecida a Baby Etchecopar. Hay que saber salir airoso de algo semejante. Y no sólo supo sino que, más que eso, la rompió.
Ahora, esta semana particularmente, anduvo inspiradísimo. Estuvo todos los días quejándose, en cámara, de lo poco que ganaba. A ver qué conductor, panelista u opinólogo se atreve a tanto. Eso sí, él es pura sutileza… Cuando Víctor Hugo preguntó a los panelistas por la película que ellos entendían como “la más emotiva que habían visto en su vida”, Pepe Pompín no dudó: ¡mi sueldo!; lloro cada vez que lo veo. Me emociono. ¿Para esto me levanto todos los días a las seis de la mañana? ¡Y encima me sientan al lado de Paola! Un grande.
Dos días más tarde le preguntó a Osvaldo Bazán qué tan redituable era eso de ser escritor. Bueno, no sé cuánto ganás vos aquí, pero… , ensayó Bazán en su respuesta. Pero Pepe Pompín lo interrumpió y fue sumamente gráfico: imaginate nada; bueno, eso, nada; y con tres meses de atraso.
Está a full el muñeco, exigiendo aumento de sueldo en pleno programa, humillando como humorista y haciendo un despliegue brutal de sus cualidades histriónicas. Porque no son sólo sus comentarios; son también sus movimientos, su manera física de estar. Súper expresivo y, quién sabe cómo, es capaz de mover absolutamente casi todo su cuerpo: sus orejas, manos, boca, ojos. Todo. No se entiende cómo es capaz de tanto un mismo tipo.
Nosotros nos plegamos desde aquí a la lucha sindical del gran Pepe. Porque nos cae bien, eso primero. Después, porque se lo merece; y, por último, porque así ayudamos a evitar un conflicto mayor dentro del canal estatal (en cualquier momento se manda un piquete; diríamos “rebelión en la granja”, pero eso convertiría en animales a todos los demás). O incluso puede pasar algo peor: en cualquier momento levanta sus cositas y se manda a mudar con programa propio. Valoren al muñeco, señores de la producción, que casi casi –si no fuera porque también está Víctor Hugo- es LA razón por la que vale la pena poner el 7 cada mañana.
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