Pobre de vos
Un ranking de la pobreza ubicaría a Catamarca en el cuarto lugar, de abajo hacia arriba, entre las provincias argentinas, después de Formosa, Chaco y Santiago del Estero. Y recorrer la tierra de los Saadi o los Castillo, comprobar cómo vive su gente, sirve para dar crédito a la tabla.
Pero Catamarca tiene entres sus montañas 21 minerales, entre los que se destacan el oro, la plata y el cobre. Sólo que la explotación de los mismos hace buen tiempo que no es propiedad del estado argentino. El ejemplo mayor es la Minerera La Alumbrera, que en los tiempos del menemismo, consiguió un ventajoso contrato para extraer oro y cobre hasta 2017.
Minera La Alumbrera exprime una mina a cielo abierto, próxima a la localidad catamarqueña de Belén. Para que llegaran estos capitales, inicialmente holandeses, ahora en varias otras manos, el diablo Menem metió la cola. Cómo habrá sido la entrega menemista de la mina que hasta Saadi quedó como un patriota en la negociación.
El viejo caudillo provincial tenía entre manos un negocio de privatización que iría a dejarle a Catamarca –la cuarta más pobre- una regalía del 10% de lo producido. Pero Carlos Menem implantó el Plan Denver y trajo una empresa multinacional a cambio del pago del 1.5% de lo producido. ¿Y cuánto factura La Alumbrera? Mil millones de dólares por año, en bruto.
Cuando Saadi intentó reaccionar, el caso María Soledad, sugestivamente le explotó en sus manos y fue demasiado tarde. Hoy La Alumbrera saca cobre a más no poder y, desde su página web, se jacta de haber construido un puente en la zona, de cuidar el medio ambiente y de invertir en la región. Los empleados que trabajan en la mina no opinan lo mismo, cuando pueden, porque si opinan demasiado pueden seguir el camino de un delegado, que hace poco fue despedido, justamente por delegado.
Los catamarqueños dicen que la mica que lucieron los astronautas que llegaron a la luna era de Catamarca. Tienen la rodocrosita, que es considerada “piedra argentina” porque en el único lugar del mundo que se encuentra es precisamente en Catamarca. Y, lo dicho, cobre, oro, plata y tantos otros metales que no alcanzarían los días para hallarlos.
Pero ahí está la pobre Catamarca. Ya pagó con monedas de oro cuando los gobernantes fueron al Mundial de Italia a ver a la selección. Ya fue burlada con champagne en la pileta en las fiestas de cumpleaños saadistas. Ya fue saqueada por La Alumbrera y otras compañías que, como si negociaran con discapacitados o con un cinismo execrable, se jactan de dejar “obras para la comunidad”. Una vergüenza.
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