POCA AUDACIA, POCO FÚTBOL Y UN EMPATE MUY LÓGICO
Por algo están donde están. El lugar que ocupan en la tabla Lanús y Independiente (hasta antes de comenzar el partido ambos sumaban 18 puntos y se ubicaban 13º y 14º, respectivamente), no responde a una rareza deportiva. Todo lo contrario, es la consecuencia de campañas signadas por la mediocridad. Se acentúa y preocupa esta situación en Independiente, que por historia y presencia, por la exigencia natural que impone la camiseta del club que atesora el apodo de Rey de Copas, está obligado a ser protagonista. Y la eliminación temprana de la Libertadores y su deambular sin rumbo desde los albores del Clausura lo condenan. No quedó convertido en un páramo el mundo de Independiente después de la derrota la semana pasada ante Racing. Bajo el influjo de ese golpe anímico jugó anoche el equipo de José Pastoriza y en la geografía del partido, ofreció una llanura árida, con escasos pasajes de buen fútbol, dando claras muestras de que se avecina una etapa de cambio.
Lanús, con menos responsabilidades en cuanto al protagonismo se refiere, le abrió las puertas del futuro a los pibes Emanuel Mouraghi (19), debutó en Primera y Diego Manicero. Ambos de cara al próximo campeonato y como fieles indicadores de que el club del Sur del Gran Buenos Aires está mejorando el trabajo en sus divisiones inferiores.
Y a pesar de que ambos jugaban un partido sin presiones, en el que podían privilegiar el hecho de comprometerse con algún valor estético, por aquello de están donde deben estar, desandaron un partido malo, sobre todo en el primer tiempo.
Fue bueno el intento de Risso. Preciso su toque de cabeza hacia el corazón del área. Un intento que se materializó en gol porque con la sorpresa convertida en consigna, Andrizzi, con un toque de zurda, venció a Navarro Montoya. Y a los 33 minutos, en esa llanura árida que fue Independiente, se instaló un oasis, también bajo el imperio de la sorpresa. Un rechazo con los puños de Flores hacia el corazón del área fue recibido por Giménez, quien le pegó de primera y la clavó.
En el segundo tiempo se reiteraron las mismas escenas. Hubo un cambio en Lanús con un significado claro: J.J. Serrizuela reemplazó a Rodrigo Díaz. Ramacciotti antepuso la marca a la creación. El partido tuvo algo más de vibración y vértigo porque hubo más espacios y la pelota, casi sin que los mediocampistas luchen, transitó en un ida y vuelta que careció de concreción en las áreas. Por eso las emociones estuvieron con cuentagotas. La más clara la tuvo Emanuel Rivas y se la tapó Flores. El reparto de puntos le cayó mejor a Lanús. A Independiente le faltan seis para llegar a ese objetivo tan modesto, pero acorde a la realidad que encontró Pastoriza, de sumar apenas 25…
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