Pocos pero bien montados
En el faldeo de una sierra que todavía, a pesar del invierno incipiente, deja ver el verde, reposa 11 meses el pueblo de El Rodeo, para vivir con intensidad 30 días del año, en enero, cuando las bondades de su micro clima y la seducción de su paisaje provoquen la llegada de una multitud.
Ha de ser El Rodeo uno de los pocos pueblos del país que tiene más casas que habitantes. Hay 1.200 viviendas para sólo 800 pobladores, porque la mayoría son quintas de veraneo o de fin de semana. Fuera de la temporada estival, El Rodeo descansa y su gente cuida las quintas, o es empleada municipal o es arriera corriendo el ganado desde las montañas hasta los valles o las quebradas.
Fuera de temporada, la vida pasa lenta por un río casi seco, por las callecitas empinadas y onduladas o por el bar del pueblo, donde se cuentan historias de curas que son padres de parroquias pero también de hijos, de personajes que la visitaron un día y nunca más vendrán o de los que eligieron vivir allí para siempre.
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El Negro Márquez, ex intendente, buen anfitrión, es uno de ellos. Con los pies cerca de una salamandra y la cabeza lejos de una vida pueblerina, recuerda que los milicos lo metieron preso “nomás porque quería que se repartiera mejor lo que la tierra produce, en un lugar donde a un costado de la ruta todo pertenece a los franciscanos y del otro al arzobispado”.
Márquez viene de familia de “quejosos”. Es el hermano de Olga de Aredes. Olga era la esposa de aquel médico del ingenio Ledesma que mató la dictadura. Olga es la que, peleando 20 años en un rinconcito de Jujuy donde pocos la comprendieron, se ganó el recuerdo permanente, ahora que le dio por morirse. Olga es la protagonista de la película Sol de Noche, que cuenta su historia, la de su marido y la del ingenio.
Márquez –El Negro- agrega leña a la Salamandra y quiere contar historias de El Rodeo, el pueblito que sólo vive un mes. Su casa es una de las primeras que allí se edificó. Dice que es probable que esta noche vaya a nevar. No es conveniente salir a la calle. Es preciso escuchar. Mañana charlamos.
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