PODRÍA DEMORARSE HASTA DESPUÉS DE OCTUBRE EL ACUERDO CON EL FMI
Todo depende de una relación tortuosa y de las interferencias políticas. El acuerdo a tres años que la Argentina intenta cerrar con el Fondo Monetario Internacional podría demorarse hasta después de las elecciones de octubre.
Así lo admitieron altas fuentes del Gobierno consultadas por Clarín. Los cortocircuitos entre la Argentina y el FMI, sumados a la sensibilidad que despiertan en la Casa Rosada los meses previos a la elección legislativa del 23 de octubre frenarían la posibilidad de un acuerdo antes de esa fecha. “Es muy posible que no se pueda hacer hasta entonces”, es la escueta frase obtenida.
En su reciente gira por Alemania, Néstor Kirchner explicó que su idea, una vez que fuera aceptada la oferta argentina para salir formalmente del canje, era hacer para el mes de junio un acuerdo con el Fondo por tres años, pagando los intereses de la deuda y refinanciando el capital.
Pero los reclamos contra la Argentina que hicieron fondos buitres ante la Corte de Nueva York demoraron la aceptación de la oferta a los bonistas, y recién el viernes hubo luz verde cuando el fallo judicial favorable a nuestro país destrabó el final del canje.
Esta misma semana, a través de una delegación del Ministerio de Economía, el Fondo recibió en Washington el pedido para aplazar los vencimientos “en expectativa”, por un total de 1.463 millones de dólares. La aceptación de ese trámite se daría sólo a fines de junio. Para entonces, ya estaría en el país lanzada a pleno la campaña electoral.
“El acuerdo recién se va a lograr después de las elecciones, porque Kirchner no va a querer mostrarse negociando con el Fondo durante la campaña”, decía ayer a Clarín el ex director del FMI, el argentino Claudio Loser, ahora un analista de finanzas internacionales que es escuchado con atención en EE.UU.
Los tiempos políticos, en cambio, no desvelan al ministro de Economía, Roberto Lavagna. Allí están atentos a los tres puntos esenciales para llegar a un acuerdo con el FMI: en primer lugar, la compleja relación con las empresas privatizadas, que empieza a encaminarse y que puede alumbrar un pronto acuerdo con Aguas Argentinas.
El Fondo también pide un superávit fiscal reconocido por escrito del 4,5% (en Economía aseguran que ese nivel ya se superó) y una solución para los bonistas que no aceptaron el canje. “Para nosotros, los holdouts ya son un pasivo contingente”, declaran en la Casa Rosada, donde repiten que la solución no llegará durante esta gestión de gobierno.
Ahora sólo resta esperar el desarrollo de la pulseada. Pero ya hay funcionarios en el Gobierno que empiezan a ubicar la preocupación por la crucial elección de octubre por delante del demorado acuerdo con el FMI.
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