POLÉMICA EN CÓRDOBA: VECINOS SE ARMAN POR LA INSEGURIDAD
Que vengan nomás, nosotros estamos armados. Los estamos esperando y los vamos a bajar a tiros”, amenazó ayer, por todas las radios locales, un habitante del barrio Parque Horizonte, anunciando un plan de los vecinos de armarse para combatir la inseguridad.
La polémica estalló de inmediato. El fiscal general de la provincia, Gustavo Vidal Lascano, salió al cruce asegurando que la idea es un “grave error” y pidiendo “cordura y prudencia”. Pero los vecinos sostuvieron su posición.
Cinco vecinas aseguraron ayer a Clarín que “es insoportable la ola de violencia y atracos” que padece su barrio, que es de clase media y está ubicado en el sur de esta capital, camino a Alta Gracia. Una de ellas mostró un arma que ya compró y las otras aseguraron que, junto a sus maridos, también se armarán.
El fiscal general insistió: “Entiendo la situación de la gente, es una respuesta emocional, pero por sobre todas las cosas debe primar el derecho y la razón” y dijo que confía en que “la fuerza de prevención, en este caso la Policía, seguramente va a agotar todos los recursos”. Y advirtió que un enfrentamiento armado entre vecinos y delincuentes puede desembocar en una “situación gravísima”. A nivel nacional, los especialistas en seguridad también aseguran que los civiles armados no solucionan los problemas de inseguridad sino que terminan exponiéndose muchas veces a tiroteos sin estar preparados.
También el juez federal de Córdoba, Alejandro Sánchez Freytes, se opuso a la iniciativa: “Permitir la tenencia y uso indiscriminado de armas tiene impedimentos constitucionales y puede producir una espiral de violencia”.
Y agregó: “Lo que mejor combate la violencia es solucionar los problemas de pobreza y marginalidad, por un lado; y transparentar el aparato estatal —policías, jueces y políticos— mejorando su eficiencia”.
El episodio que precipitó la decisión de los vecinos ocurrió el domingo a las 8,30 de la mañana. Aldo Brasini, de 60 años, estaba frente al portón de su casa, cuando dos hombres “bien vestidos”, según la descripción que hizo a Clarín su esposa Rosa María, se le abalanzaron. “Estaba mirándolo por la ventana. Mi marido tiró las llaves del coche al jardín y empezó a gritar: ‘Negra, llamá a la Policía’. ‘¿Ah, sí?’, le gritaron ellos, y de un culatazo lo tiraron al piso. Ahí lo patearon, le pusieron un pie en el pecho y le dispararon a quemarropa”.
Los gritos de la mujer y otros vecinos hicieron que los delincuentes huyeran. Durante ese domingo, las reuniones en el barrio no dejaron de sucederse.
Brasini salvó su vida de milagro: tiene cuatro perforaciones en sus intestinos y las dos piernas heridas. Le dispararon con un revólver calibre 38.
“Mire, yo sé que lo que estamos diciendo es chocante. No soy partidaria de matar a nadie. Pero cuando se pasa por lo que yo pasé, cuando tenés a tu ser querido que te lo están matando al frente tuyo, es desesperante. Terrible. Yo no he podido dormir desde entonces. Tengo la imagen de mi marido en el piso y esos tipos matándolo… Así que yo me voy a defender. Es tu familia o ellos. Y, claro, prefiero la mía”.
Según Rosa, “a nosotros nos robaron tres autos y entraron cuatro veces a nuestra casa. Si hasta teníamos un arma que también se llevaron”.
María Inés Bustamante, de 44 años, se suma: “En en estas manzanas a todos nos entraron en las casas.” Y se quejan de que hay una falla del Estado.
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