POLÉMICA Y RETIRO DE UNA PLACA OFENSIVA AL PERONISMO DE UN MUSEO NAVAL
Los agujeros que se ven en el cuadro fueron producidos por proyectiles disparados por simpatizantes de la segunda tiranía, que irrumpieron en el Ministerio de Marina el 16 de junio de 1955″. El 26 de julio pasado, un lector de Clarín escribió una carta reproduciendo la leyenda que figuraba en la placa de un cuadro que se exhibe en el Museo Naval Argentino, en el Tigre. “¿Todavía no se dieron cuenta estos personajes que ‘esa segunda tiranía’ fue votada por más del 60% del pueblo?”, se preguntaba el lector Norberto Lorenzetti.
Se sucedieron luego, en la sección Cartas al País, cuatro réplicas y contrarréplicas. Cincuenta años después, el enfrentamiento entre peronistas y antiperonistas reveló su extraña capacidad para volver a escena. Por eso, la placa en cuestión fue retirada del cuadro.
El cuadro puede verse en el Salón Antártida del museo. Se trata de un óleo que recrea el arribo al puerto de Buenos Aires de la corbeta Uruguay. El navío, construido entre 1872 y 1874 en Inglaterra, como parte de la flota que desvelaba al presidente Sarmiento, había protagonizado una epopeya de impacto mundial: regresaba de la Antártida, donde había rescatado a la expedición científica sueca dirigida por Otto Nordenskioldt, cuya embarcación (el Antartic) había naufragado. Fue otra historia, ocurrida hace 51 años, pero siempre recurrente, vital y apasionada, la que motivó la polémica epistolar.
El Capitán de Navío (RS), Horacio Molina Pico, director del Museo Naval Argentino, contó a Clarín que días después de publicada la primera carta, “mis superiores ordenaron el retiro de la placa porque hería susceptibilidades”. El Museo Naval Argentino depende de la Secretaría General de la Armada, de donde partió la orden mencionada.
La placa, según explicó el director del museo, fue pegada al marco (ahora se ven las huellas del pegamento) tras el golpe militar contra el segundo gobierno de Juan Domingo Perón. En el cuadro (de unos dos metros por uno y medio aproximadamente) se ven con notoria claridad cuatro agujeros y un par de marcas.
Molina Pico refrescó la historia de esas huellas: “El cuadro estaba en el Ministerio de Marina, en Madero y Cangallo (mencionó por su antiguo nombre a la calle Presidente Perón), y las perforaciones son balazos que recibió el 16 de junio del 55, durante un combate, entre la guardia del edificio y el Regimiento Motorizado del Correo Central, que eran fuerzas leales al gobierno”. Aquel 16 de junio, la Casa Rosada fue bombardeada, como preludio del golpe que ocurriría en setiembre.
El cuadro que lleva la firma de “Lusiardo, 1903” fue una donación del gobierno sueco a la Armada, como agradecimiento por la gesta de la corbeta Uruguay. Pasó por distintas oficinas de la fuerza, hasta que en 1997, desde los astilleros Río Santiago fue llevada al museo del Tigre.
“Al recibir la pieza, la restauramos en cuanto a los daños provocados por el tiempo. Las perforaciones de las balas, al igual que la placa, fueron conservadas porque entendemos que se trata de la valoración de una época y el museo debe respetarla”, explicó Molina Pico. “Tal vez cometimos el error —agregó— de no acompañar el cuadro con una información que explique el contexto en el que recibió los balazos y, también, en el que se escribió la placa de la polémica”.
Según adelantó Molina Pico, “seguramente ése deberá ser el próximo paso a dar: colocar la placa con la información pertinente para que no se hieran susceptibilidades”, agregó.
El director comentó que el museo también exhibe un pergamino donde se exalta el agradecimiento para los marinos que intervinieron en la Revolución del Parque. “Imagínese que no vamos a tachar ese documento porque alguien diga que se trató de una revuelta contra un gobierno constitucional”, ejemplificó finalmente Molina Pico.
Este contenido no está abierto a comentarios

