POLÉMICO PLAN ANTITERRORISTA DE BLAIR
El gobierno del primer ministro británico, Tony Blair, puso ayer la lucha contra el terrorismo y el crimen organizado en el centro de la campaña para un tercer mandato, en las elecciones previstas para mayo próximo, al anunciar un ambicioso y polémico paquete de medidas para extremar la seguridad en Gran Bretaña.
De hecho, a seis meses de las elecciones, el programa anunciado tiene fuertes visos de plataforma electoral, lo que llevó a dirigentes de la oposición a acusar al gobierno de querer crear “un clima de miedo” para obtener una segunda reelección, algo que nunca lograron los laboristas.
Las medidas, adelantadas por la reina Isabel II en su tradicional discurso anual de apertura del nuevo ciclo parlamentario, incluyen la introducción de cédulas de identidad, la creación de una nueva policía al estilo del FBI norteamericano y la creación de cortes sin jurados para los sospechosos de actividades terroristas.
“Mi gobierno reconoce que vivimos en tiempos de incertidumbre global, con un incremento de las amenazas del terrorismo internacional y el crimen organizado”, declaró la soberana, vestida con la tradicional corona del imperio y la toga real de Estado.
El discurso de la reina fue preparado por el primer ministro, como es costumbre, y la soberana lo pronunció en medio de una tradicional ceremonia en la Cámara de los Lores, tras un desfile en la carroza dorada que transportó a Isabel II desde el palacio de Buckingham.
El gobierno británico introducirá una legislación “para incrementar la seguridad de todos”, indicó la reina, en su último discurso parlamentario antes de las elecciones de mayo de 2005. “Mi gobierno legislará para introducir un programa de cédulas de identidad y publicará propuestas para apoyar la lucha contra el terrorismo en Gran Bretaña y otros países”, agregó.
Ya en el pasado el gobierno de Blair había adelantado su interés en la creación del sistema de cédulas de identidad nacional, común en el resto de Europa pero que no se utiliza en Gran Bretaña desde el fin de la Segunda Guerra Mundial y que despierta fuertes críticas. Las nuevas cédulas, que incluirán datos biométricos como huellas digitales e identificación del iris, serán instrumentadas en 2007 o 2008.
En tono solemne, la reina también dijo que “se propondrán leyes para la creación de la llamada Agencia contra Crímenes Serios y Organizados (SOCA, por sus siglas en inglés), y se incrementarán los poderes para que la policía y otros puedan luchar contra el crimen”. La SOCA, con unos 5000 agentes, se concentrará en la lucha contra crímenes vinculados con el tráfico de drogas y personas, fraudes nacionales y pedofilia por Internet.
Respecto de la política exterior británica, el gobierno de Blair adelantó que continuará su participación militar en Irak “para garantizar la seguridad del país”, y seguirá trabajando por la paz de Medio Oriente.
En este mismo sentido, Isabel II mencionó las estrechas relaciones entre Gran Bretaña y Estados Unidos y aclaró que el gobierno de Londres seguirá respetando sus responsabilidades con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
Tras los anuncios, el dirigente liberal demócrata Mark Oaten acusó al gobierno de crear “un clima de miedo” por el terrorismo y el crimen, para así instrumentar medidas draconianas y asustar a la población antes de las próximas elecciones. Además, varias organizaciones de defensa de los derechos civiles advirtieron que las iniciativas podrían significar un recorte de las libertades individuales.
Sin embargo, el vicepremier John Prescott declaró que el énfasis en la seguridad y el crimen “responden a preocupaciones de la población británica”, y aclaró que todas las encuestas “muestran que la población está preocupada por la criminalidad”.
El propio Blair rechazó las críticas. “Esta es una gran oportunidad, ya que con el terrorismo, el crimen organizado y la inmigración ilegal, las cédulas de identidad, son necesarias desde hace tiempo”, dijo.
En una coincidencia que sectores opositores consideraron sugestiva, las nuevas medidas fueron dadas a conocer el mismo día en que el diario sensacionalista The Daily Mail informó que Scotland Yard frustró un atentado a gran escala de la red terrorista Al-Qaeda contra el centro financiero de Londres, similar a los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.
Según el periódico, que cita una investigación realizada por la cadena británica ITV, un grupo de extremistas islámicos planeaba secuestrar aviones y estrellarlos contra tres torres del complejo financiero de Canary Wharf, en el este de Londres, y provocar así la muerte de miles de personas.
La cadena afirmó que recibió la información de “una fuente de alto rango”, perteneciente a “la esfera” de los servicios de seguridad, pero no hubo una confirmación oficial.
“Es la historia de lo que pudo ser una pesadilla y fue evitada”, indicó por su parte Nick Robinson, jefe del servicio político de la cadena ITV.
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