POLICÍA DEPRIMIDO Y A LOS TIROS
Un suboficial de la policía rosarina se atrincheró en su casa, ubicada en la zona noroeste, por casi cuatro horas y efectuó varios disparos al aire y contra efectivos de la Agrupación Cuerpos y del Comando Radioeléctrico que acudieron al lugar alertados por llamados de varios vecinos. Cerca de las 20, el agente pudo ser reducido cuando salía de la casa para seguir discutiendo con sus colegas. Hasta el momento no hay certezas sobre las razones por la airada y extraña actitud, pero un vocero remarcó que el agente está atravesando por una “profunda crisis depresiva”.
El hecho comenzó cerca de las 15.30 de ayer, cuando varios vecinos de Fournier y Renán, en el barrio Casiano Casas, llamaron al Comando Radioeléctrico y avisaron que un hombre estaba efectuando disparos desde los techos de su vivienda.
Minutos después, la policía llegó al lugar y comprobó que en una vivienda de Fournier al 1200 el agente Marcelo Curquejo, de 42 ó 43 años, quien presta servicio en el destacamento policial del Hospital de Niños Zona Norte, había efectuado algunos disparos con su arma reglamentaria.
Varios policías, entre ellos el titular del Comando Radioeléctrico, intentaron dialogar con el agente fuera de control, aunque sin éxito.
En el barrio, y mientras varios familiares intentaban sin éxito ser escuchados por Curquejo, los vecinos remarcaban el buen trato que el agente policial mantenía con todos, aunque algunos comentaron que el hombre, en los últimos tiempos, bebía en demasía. Otra vecina recordó que por esta fecha se cumple el segundo aniversario de la muerte de su madre, hecho que podría haberlo afectado emocionalmente. Y no faltaron quienes mencionaron problemas psiquiátricos.
Ninguno de estos comentarios pudo ser confirmado, pero una fuente policial deslizó que el agente está atravesando por una “profunda crisis depresiva”.
Con el paso de la tarde, muchos vecinos se acercaron hasta el lugar para “ver qué pasaba”, circunstancia qie obligó a la policía y a la Guardia Urbana Municipal (GUM) a montar un gran operativo para tratar de impedir el paso de curiosos ya que sus vidas corrían peligro.
Cerca de las 18, más de 50 policías habían rodeado la manzana, entre ellos una dotación del Grupo de Infantería de Respuesta Inmediata (Giri), quienes se apostaron en los techos cercanos a la vivienda de Curquejo.
El titular de la Agrupación Cuerpos, comisario Miguel Ángel Rodríguez, relató que “este hombre subía y bajaba de los techos y aparecía por distintos lugares de la vivienda y nunca pudimos hablar con él. Supimos que tenía algún tipo de problema pero no mucho más”.
Con el correr de las horas, el agente “se distendió” y eso fue aprovechado por un agente del Giri, quien logró colarse en el techo de la vivienda de Curquejo y mediante una radio daba cuenta de sus movimientos.
Minutos después de las 20, el sujeto salió de la vivienda y, en un momento de descuido, fue rodeado por varios de sus colegas, quienes lo esposaron y trasladaron a la comisaría 10ª, donde quedó alojado y a disposición de la Justicia, quien ordenó una serie de pericias psiquiátricas para analizar el estado mental de Curquejo.
Un vocero policial indicó que en el interior de la vivienda fueron encontradas varias armas de fuego, entre ellas su pistola reglamentaria y una carabina.
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